Editorial

Réquiem para el ferrocarril

Adiez años de su primer proyecto para privatizar parte de los servicios de AFE parecería que Tabaré Vázquez tiró la esponja en el intento de rescatar al ente ferroviario.

Basta observar el plan de inversiones anunciado por el nuevo gobierno para comprender que esa empresa estatal quedó relegada en virtud de los escasos recursos previstos para recuperarla. Así, la idea inicial de Vázquez, retomada con vigor —al menos verbal— por José Mujica, amenaza convertirse en un fracaso definitivo.

Esa no es buena noticia para quienes reclaman alternativas de salida para sus productos en un país limitado por su desgastada red vial. Tampoco es un dato que alegre al ciudadano común que a través de los impuestos sostiene —con un aporte de 20 millones de dólares anuales— a una empresa ineficiente que en 2014 apenas trasladó 800.000 toneladas de carga, un volumen solo comparable a los mínimos registrados en la crisis del 2002. Empresa que, por otra parte, acaba de hacer el papelón de volver a licitar una obra ya terminada y que no logra siquiera señalizar bien los pasos a nivel para evitar colisiones fatales para los automovilistas.

Los únicos que en estos días celebran la situación son los dirigentes de la Unión Ferroviaria (UF), el gremio de AFE que hace una década plantó bandera contra el intento de regir a sus miembros con normas del derecho privado. Una celebración que incluyó un grotesco acto festivo consistente en amontonar zanahorias en la puerta del despacho del presidente del ente. De esa forma el gremio quiso simbolizar su negativa a rendirse ante "las zanahorias" de mejor salario ofrecidas a los funcionarios que accedieran a pasar al derecho privado, es decir, a dejar de ser funcionarios públicos.

Si la UF fue el freno del proyecto reformista, el plan de inversiones tiene las trazas de ser su tumba dado el escaso aporte de dinero fresco para AFE. De los 360 millones de dólares anunciados como inversión en vías y trenes, 200 millones son de un crédito otorgado un lustro atrás por el Focem, fondo del Mercosur para paliar asimetrías en infraestructura de los socios del bloque. Hasta hoy, con exasperante lentitud, se ejecutaron solo 75 millones. Aparte del crédito del Focem, los 160 millones restantes incluyen 90 que se espera surjan del sector privado en régimen de PPP y otros 60 millones pendientes de un préstamo ya gestionado ante la Corporación Andina de Fomento. Los 10 millones que faltan constituyen la única —y menguada— inversión en AFE.

Este desolador panorama se agrava con la actitud de la UF que resiste el plan de crear una sociedad anónima responsable del transporte de carga. Un plan concebido una década atrás y recibido por una encarnizada resistencia sindical que consiguió trabar el proceso durante años. Finalmente se les dio a los funcionarios la posibilidad de seguir con el nuevo operador del transporte o retirarse recibiendo el 75% del salario. Unos 300 aceptaron la propuesta y cobran por quedarse en casa. El resto sigue anclado sin aceptar cambios y con una productividad baja. Tan baja que un estudio contratado por el ente basado en la relación entre cantidad de funcionarios y total de carga transportada determinó que por cada funcionario de AFE se cargaban 0.21 toneladas mensuales, el peor registro productivo entre todas las compañías ferroviarias de América Latina.

En tanto, el erario público drena dinero para un ente deficitario cuyos directores fracasaron hasta hoy en el intento de reencauzarlo, especialmente en el quinquenio en que José Mujica declaró prioritaria la recuperación de AFE. En ese lapso pasó de todo y hasta un jerarca del organismo que supo de su cese por la prensa criticó las directivas del presidente de la República con frases tales como "Mujica no es experto en todo" y "alguien olvidó decirle que su propuesta para AFE es inviable".

Es que el manejo del asunto se hizo por momentos a impulsos de Mujica quien, como en tantas cosas, hizo aquí más ruido que nueces. Ni en China ni en el País Vasco, adonde el presidente fue a negociar en persona, obtuvo interesados en invertir en AFE mientras desde la Torre Ejecutiva se emitían noticias tan optimistas como irreales sobre las tratativas en curso. Tan irreales como aquel proyecto del "Tren de los Pueblos Libres" forjado con Cristina Kirchner que debía unir por tren las dos capitales del Plata y que no pasó de Salto.

Con tales antecedentes el horizonte de AFE sigue borroso por más que el ministro de Transporte, Víctor Rossi, anticipó que hará lo posible por mejorar las cosas. Sería un milagro.

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