Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

Las elecciones en EE.UU.

Antes que finalice este año, se habrá elegido el próximo presidente de Estados Unidos, un hecho de importancia, no solo para ese país, sino para todo el mundo. En este momen- to estamos en plena época preelectoral, donde los dos grandes partidos van decantando a los aspirantes a este puesto, a través de elecciones primarias en los distintos estados de la unión.

Antes que finalice este año, se habrá elegido el próximo presidente de Estados Unidos, un hecho de importancia, no solo para ese país, sino para todo el mundo. En este momen- to estamos en plena época preelectoral, donde los dos grandes partidos van decantando a los aspirantes a este puesto, a través de elecciones primarias en los distintos estados de la unión.

Es una dura prueba a la que los postulantes no tienen más remedio que someterse durante muchos meses, viajando constantemente, acosados por periodistas, activistas suyos o de sus opositores. Tan fatigados pueden estar que no recuerden en qué Estado o ciudad se encuentren. Además los debates y las centenares de entrevistas en las que son actores y donde la audiencia los está midiendo y comparando, palmo a palmo. Con el pasar de los días algunos pretendientes renunciarán a seguir en la exhaustiva carrera ya sea por falta de plata, salud; que las encuestas les son negativas o porque se dan cuenta que han fracasado y no pueden más.

El mapa político de los Estados Unidos y sus costumbres han ido cambiando notablemente y siguen siendo dinámicos. ¿Quién hubiera pensado, hace 20 años, que en el 2008 sería electo Barack Obama, un afroamericano y cuatro años después, reelecto con buen margen? Ahora existe la posibilidad de que emerja una mujer como candidata del partido Demócrata, con buenas chances de llegar a la Presidencia. Su adversario, Sanders, es un senador de creencias judías, aunque de orientación laica. Cuando Kennedy, un católico de origen irlandés, ganó la candidatura del partido demócrata y derrotó a Nixon en 1960 fue una gran sorpresa. Antes era imprescindible que el candidato, para ser electo, debía ser un “WASP”. De origen británico, alemán u holandés, protestante y por supuesto de raza blanca. Deberíamos prepararnos para observar nuevos fenómenos a fines de este año.

En el campo republicano hoy la figura dominante es un billonario, fanfarrón, prepotente y atropellador. En su historial tiene varios casamientos y cuatro quiebras que han involucrado empresas y negocios a su cargo en distintos momentos de su gestión empresaria, que ha dejado a más de una persona, o institución bancaria, afectada negativamente. Con ese pasado, en otros tiempos no muy lejanos, el Sr. Trump estaría totalmente descalificado para competir en la carrera presidencial de su país. Pero los códigos han cambiado.

¿Qué propone este señor?: I) devolver a los ciudadanos el orgullo de sentirse poderosos, aunque sus propuestas para lograrlo no se las crea ni siquiera él mismo, ni tampoco las explicite demasiado. II) Echar rápidamente a todos los indocumentados. III) Construir un gran muro. IV) Bajar los impuestos. V) Disminuir el déficit y VI) Derogar Obama-Care. VII Aumentar el presupuesto militar. El senador Cruz, de Texas su principal adversario en este momento, tiene un mensaje similar, con otras palabras. Cruz es un evangelista, hace bastante alarde religioso, es de origen cubano, nacido en Canadá. Esto último podría terminar siendo un impedimento constitucional, ya que no nació en suelo norteamericano, aunque su madre sí. Trump cuestiona la interpretación legal de Cruz quien argumenta que no hubo problemas con McCain, que nació en la “zona norteamericana” del canal de Panamá, cuando su padre se desempeñaba allí como militar. Aunque la situación es distinta y además el senador McCain es un héroe de guerra. Los otros contendientes republicanos son, en este orden, el senador Rubio de Florida, joven con bastante “rating” mediático que quiere cambios. Kasich, actual y ya electo gobernador de Ohio, ambicioso, capaz y querido en su estado. Jeb Bush, exgobernador de Florida, donde fue un buen administrador pero que hasta ahora no despega en las encuestas y Carson un exitoso y rico neurocirujano, jubilado, afroamericano, que aspira igual que estos otros señores, llegar a ser presidente o eventualmente, al premio consuelo.

Del lado demócrata los dos que quedan en carrera, Hilary Clinton y Bernie Sanders, parecen preparados y capaces. La exsecretaria de Estado sin embargo tiene mucha más experiencia ejecutiva y en relaciones internacionales. Posiblemente arrime más latinos y afroamericanos a su causa. Las ideas “socialistas” de Sanders, atractivas para muchos jóvenes, difícilmente puedan ser implementadas, si bien podría ayudar a cambiar la tendencia a disminuir la concentración de riqueza, en pocas manos y el poder de los CEO y banqueros, muchos de los cuales se han comportado pésimamente y sin recibir ninguna sanción por haber provocado la crisis del 2008, seguida por la gran recesión que afectó a todo el mundo.

Por el lado republicano notamos más tendencia al populismo y es donde todavía el campo debe decantarse. Parecería que Trump aparenta tener una importante ventaja mediática y ha recolectado algunos votos más que otros, pero falta mucho. Tiene una gran ventaja sobre los demás. Dice estar dispuesto a gastar mil millones de dólares de fondos propios para su campaña. Con esto, puede contratar excelentes asesores, publicidad de todo tipo, los medios de locomoción más convenientes, los locales mejor ubicados en donde hacer actos y brindar fiestas, comidas, música.

Jeb Bush, según muchos, es el candidato preferido del “establishment”. Comenzó con amplios recursos pero a medida que las encuestas no muestran su progreso, se teme que los acaudalados contribuyentes comiencen a retacearle apoyo y consideren otras opciones como la de pasarse a Kasich, Rubio o Cruz si estos demuestran tener atracción para los votantes. En cuanto a los republicanos hay que tener presente que existe en USA una tradición de alternancia que los favorece. Ahora les tocaría a ellos, aunque hoy el país tiene un gran número de votantes de origen latinoamericano y afroamericano cada vez más activos. Para conquistar una parte de ese electorado, deberán ofrecer la vicepresidencia a digamos Rubio, Cruz o a Carson de ser Trump el candidato. La combinación Bush-Kasich o al revés; Kasich-Rubio, o Kasich-Cruz o Carson, parecen las más factibles.

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