Ignacio De Posadas
Ignacio De Posadas

¿En qué piensan?

Por un lado Tabaré Vázquez, cuando dice: “Trazaremos las líneas de larga duración del Uruguay del siglo XXI en términos institucionales, políticos, productivos, económicos, sociales y culturales” … “En el siglo XX el primer Batllismo matrizó la marcha de ese siglo. En el siglo XXI matrizará la marcha de este siglo nuestro Frente Amplio”. (El País 6/2/15).

Por un lado Tabaré Vázquez, cuando dice: “Trazaremos las líneas de larga duración del Uruguay del siglo XXI en términos institucionales, políticos, productivos, económicos, sociales y culturales” … “En el siglo XX el primer Batllismo matrizó la marcha de ese siglo. En el siglo XXI matrizará la marcha de este siglo nuestro Frente Amplio”. (El País 6/2/15).

Son afirmaciones grandiosas. ¿Será que está pensando en cosas concretas, como las que Batlle y Ordóñez quiso implementar? Sin embargo, no parece evidenciar la efervescencia de aquél, ni tener un bagaje equivalente de ideas.

Quizás simplemente está derramando euforia por el tercer triunfo de su partido y por su segunda presidencia, punto obvio de comparación con Don Pepe.

Pero, quizás también, está describiendo la percepción de poder que tienen, él y su partido, que los habilitaría a hacer grandes transformaciones en el país. Aunque no han anunciado ninguna concreta. Y quiénes lo oyen, quienes lo votaron: ¿En qué piensan? Cuando escuchan al Dr. Vázquez, qué oyen? ¿Acaso esperan cambios profundos, con su inevitable corolario de riesgos e incertidumbre?

¿Qué es lo que tiene el FA que sigue atrayendo a tantos? ¿Cómo es que no se ha desgastado y eso a pesar de ser muy desparejo en su gestión, llegando a niveles bajísimos en varias áreas?

Nada indica que el grueso del electorado frentista haya votado a Vázquez por el deseo de que ocurra en nuestro país una transformación de fondo. ¿Transformación de qué? Tampoco parece como que la relativa incapacidad de gestión del gobierno saliente (en obras Públicas, Relaciones Exteriores, Seguridad, Educación, Salud, Montevideo ….) les haya generado rechazo.

Entonces, ¿en qué piensa, porqué vota? Con una contundencia que lo lleva a Vázquez a compararse con Batlle y Ordóñez (entre otras cosas, al resolver que gobernará sólo con su partido).

Claramente, hay algo del Frente que hace sentir mejor a mucha gente, que les hace sentirse identificados en el Frente. ¿Qué?

Tengo para mí que lo primero es un manejo muy hábil del concepto de igualdad, que está en el centro de su prédica. “Son como nosotros”. Mezcla de empatía por los que no se ven a sí mismos como ricos, con manejo habilísimo de agentes culturales que crean el imaginario popular, empezando por el Carnaval y, en otras épocas, por esa otra institución egalitario-solidaria, la cooperativa.

A lo anterior es muy funcional un discurso en pinza: por un lado identificando con total simplicidad a los malos, por el otro con propuestas de mejora que aquellos deberán costear. Todo mejor y, además, sin dolor.

El discurso no habla de deberes ni, mucho menos, de sacrificios o siquiera de riesgos. Derechos, sólo derechos. Pero, además, derechos que antes nos habían robado y hoy están amenazados. ¿Por quién? Por los neoliberales, claro.

El discurso del Frente ha sido tan hábil como efectivo no sólo en simplificar la visión de la realidad sino en reescribir la historia. El pasado fue algo peor, culpa del egoísmo y la corrupción de los gobiernos neoliberales. Ahora la realidad es totalmente distinta. Como dice Vázquez, otros paradigmas productivos y sociales. Antes todo era especulación financiera y explotación de los trabajadores, el mercado era dictador y no existía la solidaridad social. No importa que las principales reformas económicas, sobre todo las del gobierno Lacalle, hayan sido respetadas (después de haberlas denostado y votado en contra): el Uruguay virtuoso nació en el 2005.

Vázquez tiene razón en cuanto a que el imaginario colectivo otorga al frente características transformadoras similares a las que la historia adjudica a José Batlle y Ordoñez.

Entonces, ¿esto hasta dónde llega? Terminará alguna vez o, como anuncia Vázquez, tenemos FA para todo el siglo XXI ¿Ese imaginario cederá ante la realidad? ¿Puede combatirse?

Las variantes ensayadas para combatir esa cultura no han dado resultado. Ni la estrategia más frontal de Lacalle Herrera, ni la de menor enfrentamiento y diferenciación intentada por su hijo.

No se sigue de ahí necesariamente que nada pueda hacerse, más que esperar el desenlace históricamente más común, en el cual la realidad termina por imponerse a la utopía. Gobiernos basados exclusivamente en la satisfacción de una lista creciente de derechos mediante mecanismos de distribución, suelen sufrir ese desenlace.

Pero es necesario, mientras ello no ocurre, construir una alternativa. No una copia, una alternativa. Que empiece por reforzar los valores y principios de aquella casi-mitad que no cree en el imaginario frentista: sólo a partir de sólidas convicciones y una visión clara de las necesidades del país se puede montar una opción política válida.

A partir de allí vendrán los temas de comunicación y de estilo. Que no pueden reposar sustancialmente sobre lo puro y duro. Es necesario combinar honestidad intelectual con imaginación, optimismo y frescura.

En eso debemos ponernos a pensar los que no pensamos como quienes se ven dictando la suerte del Uruguay por los próximos ochenta y pico de años.

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