Anibal Durán
Anibal Durán

Mezquinos o virtuosos

Días atrás una jerarquizada figura del gobierno me transmitió que temía que la inminente campaña electoral fuera cruenta, plagada de acusaciones y diatribas y solo accesoriamente de propuestas.

Días atrás una jerarquizada figura del gobierno me transmitió que temía que la inminente campaña electoral fuera cruenta, plagada de acusaciones y diatribas y solo accesoriamente de propuestas.

Recuerdo haberle respondido que si así fuera, entonces los políticos harían primar sus rencores y enconos personales, radiando lo que debería ser un escenario profesional, serio y preñado de patriotismo.

Tengo claro que el caso Pluna estará en la palestra; ya el desaguisado se ha cometido, los responsabilidades quedaron de manifiesto (aunque Vázquez intenta compartirlas y Michelini pierda total objetividad), el daño está causado. Y como estrategia electoral, le sirve a la oposición tener a Pluna en el tapete. Pero no abusemos; solamente a parte de la ciudadanía le interesa el tema.

Al margen de Pluna, yo ciudadano quiero que me aborden aspectos esenciales para la vida del país. Quiero que me presenten un plan de seguridad posible y creíble. A fin del pasado año, la dueña de un pequeño supermercado vecino a mi casa, me decía precisamente eso: dará su voto a quien le presente una propuesta seria vinculada a la seguridad. Cuesta entender por ejemplo como no se permite que soldados compatriotas que han estado en el frente de batalla por el mundo, no se les permita ingresar a las zonas marginales con el argumento falaz que carecen de experiencia en la materia. ¿Qué preconceptos esconde dicha negativa? De eso quiero que me hablen.

Yo ciudadano quiero que me transformen la educación pública. Basta de retórica y cambios inocuos de jerarcas. La educación actual es excluyente y nefasta y no se condice con más esperas y cambios que llevarían años, como dice tan campante el ministro de Educación y Cultura. Aquí, el bisturí a fondo y las ganas en ristre. A pesar de que en la vida cotidiana hace falta el coraje, existe otro tipo de coraje necesario para la tarea por venir: el coraje de enfrentarse a lo existente y modificarlo.

Es patético y dramático el relato que hace Claudio Paolillo en Búsqueda el jueves 9 de enero, con el título "quiero ser narco". Recogiendo un estudio de la Junta Nacional de Drogas, se llega a conclusiones (la muchachada quiere ser narco) que nos deberían causar mucha vergüenza desmintiendo todo ese oropel que el mundo "nos regala" como país. Parece que somos la panacea y estamos de moda … O el mundo está con pocas ambiciones o la austeridad con la cual vive el Presidente, hace trastocar la percepción de todo lo demás.

Yo ciudadano quiero y necesito que alguien transforme ese mundo aledaño que convive con el nuestro. Deberían permitirse muchos más centros educativos como "Jubilar", "Impulso" , ahora "Providencia" en el Cerro, donde se rescatan a cientos y cientos de jóvenes de sus miserias no solo económicas, sino de concepción de la vida que tienen, donde el robo y la droga son moneda corriente. Con el agregado imprescindible que se involucran a las familias, entonces se va consolidando el núcleo familiar en un círculo verdaderamente virtuoso. Cuesta creer que haya voces totalmente seniles que por pruritos escandalosamente estúpidos, se oponen a esta experiencia. Y así podríamos seguir hablando de nuestra inserción internacional, ligándonos a países serios, abriéndonos al mundo con mentes despolitizadas y no quedándonos con aquellos que pretender instaurar el socialismo en sus países, donde solo logran que el pueblo siga rehén de dádivas aberrantes y donde los gobernantes llenan sus alforjas con dineros vinculados a negocios espurios.

Saquémonos el antifaz y dejemos de lado tanto preconcepto que no nos permite avanzar. "La mentira institucional" calificada así por el Presidente (léase Mercosur) debería extinguirse y reformularse desde cero. Necesito que de ello también me hablen.

El sistema de salud imperante ¿satisface a sus usuarios? Aparentemente ni a los usuarios privados ni públicos. Conseguir un galeno especializado implica armarse de mucha paciencia entre otros tantos deméritos. Los hospitales públicos lucen con gran orfandad en todo aspecto ¿Vendrán propuestas para mejorar?

Estamos en un punto de inflexión; ya sabemos que el mundo no nos será tan favorable y es menester agudizar el ingenio y tener respeto por la gente. Ello se manifiesta con una campaña electoral que deje de lado lo nimio, lo chabacano, el agravio por el agravio en si. Si se cumplieran los pronósticos del jerarca gubernamental , se demostraría falta de sensibilidad, de profesionalismo político y estaríamos a merced de "ilustres egoístas". Y mezquinos. Y se necesitan virtuosos, al margen de coincidencias o disensos. No hay tiempo para sandeces.

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