Enroque en el tablero de España

El Rey encomendó formar gobierno al líder socialista

Vuelven las negociaciones porque el gobernante Rajoy no logró los apoyos.

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El rey Felipe VI confió en el líder del PSOE la nueva ronda de negociaciones. Foto: Reuters

El socialista Pedro Sánchez (PSOE), que ayer fue propuesto por el rey Felipe VI como candidato a presidente del Gobierno español, anunció que abrirá hoy una ronda de contactos con las fuerzas políticas de izquierda y de derecha para sacar adelante su investidura y formar un nuevo Ejecutivo.

El número uno de los socialistas españoles compareció ayer en el Congreso tras el anuncio del rey Felipe, y aseguró que el PSOE está dispuesto "a sacar a España de la situación de bloqueo" en que le ha sumido el presidente en funciones del Gobierno, Mariano Rajoy. A Rajoy le criticó por haber dado "la espantada" al renunciar a su investidura.

Confianza.

El socialista y ya candidato a la investidura envió un "mensaje de confianza" a la ciudadanía ante el proceso de negociación y señaló: "España sabe y puede gobernarse desde el diálogo y la moderación, impulsando políticas progresistas y reformistas".

"El cambio debe ser de la mayoría de los conciudadanos o no será", añadió Sánchez que pidió "al menos un mes" para aglutinar los apoyos necesarios.

El líder del PSOE aseguró que hablará con "todas" las fuerzas políticas y reiteró que él va "en serio" en su disposición a formar Gobierno, porque los españoles "se merecen y necesitan" un nuevo Ejecutivo. "Abro la mano y espero que también lo hagan el resto de fuerzas políticas. No hablemos de vetos y de tácticas partidistas porque haremos un flaco favor a la esperanza de cambio de millones de españoles", insistió. En tal sentido, Sánchez anunció que no impulsará durante su mandato ninguna reforma constitucional "que no cuente con el PP", la lista más votada, sino que buscará el "consenso de todos" en este punto.

El candidato socialista añadió que "defenderá siempre la integridad de España y el respeto a la Constitución" y al mismo tiempo buscará una solución basada "en el diálogo" para garantizar esa integridad, una declaración con la que se refiere al desafió soberanista que impulsan una serie de partidos en el parlamento regional de Cataluña (noreste).

También este es el principal punto de fricción con Podemos, que recoge entre sus propuestas electorales la realización de una consulta vinculante sobre la independencia de la región, que el PSOE rechaza de plano.

"Hay que poner encima de la mesa soluciones basadas en el diálogo", dijo Sánchez que recordó que el PSOE tiene una "propuesta clara" para reformar la Constitución para "avanzar en un Estado federal que garantice la unidad de una España diversa". Las elecciones legislativas del 20 de diciembre fueron ganadas por el PP, con 123 diputados, seguido del PSOE con 90, Podemos (izquierda) con 69 y Ciudadanos (liberales) con 40 y son necesarios 176 escaños para tener la mayoría absoluta.

Misión ¿imposible?

Pedro Sánchez ha de seducir al PSOE y a la oposición para gobernar España. Este economista madrileño de 43 años aceptó el encargo del rey Felipe VI pero no será sencillo. El PSOE en las últimas elecciones consiguió su peor resultado desde la restauración de la democracia en 1977.

La situación a que se enfrenta este antiguo jugador de baloncesto es complejo, ya que con solo 90 escaños de los 350 que tiene el Congreso tendrá que mostrar mucha habilidad política para conseguir los apoyos suficientes, tanto a su izquierda como a su derecha.

El político socialista tendrá que intentar pactar con el izquierdista Podemos y los liberales de Ciudadanos, formaciones que le disputaron parte del espacio político en las elecciones del 20 de diciembre y que le tacharon de representante de la "vieja política".

Pero también tiene que ganarse la confianza de algunos dirigentes regionales de su partido, muchos de ellos contrarios a pactar con Podemos, por considerar que esta formación persigue acabar con el PSOE y pone en peligro la unidad de España por defender consultas de objetivos separatistas.

Sánchez resistió, además, las presiones para que apoyara un ejecutivo de gran coalición, formado por el PP, PSOE y Ciudadanos, y ayer dijo sentirse "fuerte" en su partido de cara a un debate de investidura.

Llegó a la dirección socialista en 2014 con un discurso de renovación y apertura y, tal como prometió entonces, ahora plantea someter a la aprobación de la militancia socialista un eventual acuerdo de gobierno, como ejemplo de esa apertura del partido.

Militante socialista desde los 21 años, Pedro Sánchez comenzó su carrera política como concejal en el Ayuntamiento de Madrid (2003-2009) y después pasó al Congreso de los Diputados, donde ya en 2015 ejerció como jefe de la oposición, dando la réplica al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el debate sobre el estado de la nación que se celebra cada año.

El líder socialista cuenta con experiencia en el extranjero, ya que trabajó dos años en Bruselas en el cambio de milenio como asesor del grupo socialista en el Parlamento Europeo y después como jefe de gabinete del Alto Representante de Naciones Unidas en Bosnia para el Proceso de Reconstrucción, el español Carlos Westendorp.

Desde que fue elegido secretario general del PSOE se planteó como objetivo darse a conocer a los ciudadanos y no ha dudado en participar en programas televisivos de entretenimiento, donde ha mostrado su imagen de hombre joven y atlético, sin olvidar tampoco su faceta familiar. En todas las ocasiones en que Sánchez puede hablar de sí mismo ocupan un espacio destacado su esposa, Begoña Fernández, y sus dos hijas, Ainhoa y Carlota.

El proceso puede llevar todo un mes.

Pedro Sánchez pidió ayer al presidente del Congreso "entre tres semanas y un mes" para poder negociar, después de que Felipe VI le propusiera intentar formar Gobierno. Después, en rueda de prensa, Sánchez ha hablado de un plazo de un mes. El primer paso será la constitución de comisiones negociadoras. Cuando Sánchez haya cerrado el pacto lo notificará para que el Congreso convoque el debate de investidura, que podría producirse en los últimos días de febrero o los primeros de marzo. El plazo de dos meses para volver a convocar elecciones sigue sin ponerse en marcha, el reloj sigue parado todavía. Antes tendrá que someter el acuerdo a consulta de los militantes del PSOE. Si Sánchez se somete a la investidura, necesitará mayoría absoluta en la primera votación o simple en la segunda, a las 48 horas, según informaba ayer El País de Madrid.

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