LA BITÁCORA

Complicidad al descubierto

El macrismo calculó mal muchas cosas, pero acertó en el cálculo sobre la cuestión De Vido, generando una votación legislativa cuyos dos posibles resultados le resultan favorables.

El macrismo gana con la expulsión del ex ministro kirchnerista, pero también gana con el kirchnerismo y la izquierda salvando al hombre cuyo nombre es sinónimo de corrupción en gran escala.

La fuerza que lidera Mauricio Macri, calculó mal cuando predijo en la campaña electoral que si ganaba la elección "una lluvia de inversiones" haría florecer velozmente la economía. A renglón seguido, calculó mal que en "el segundo semestre" llegaría el crecimiento económico. Ni el segundo semestre ni el que vino después dieron señales de crecimiento. Tampoco llovieron ni garuaron las inversiones, ni cayó la inflación en la medida anunciada en otro de los cálculos erróneos.

También fue un error el anuncio de "pobreza cero" que se alcanzaría en el primer mandato. Y las equivocaciones se vieron, además, en el escenario internacional. De entrada, el gobierno calculó que a la elección norteamericana la ganaría Hillary Clinton y puso todas sus fichas a la candidata demócrata. Y en la reciente cumbre del Mercosur, Macri volvió a mostrar un error de cálculo: el presidente abrió la cumbre anunciando que si Maduro realiza la Constituyente, Venezuela sería expulsada del Mercosur. Una ecuación que no tuvo en cuenta que, al igual que en la OEA, la influencia económica (tanto en blanco como en negro) del régimen chavista en la región actúa como un blindaje infranqueable.

La lista de malos cálculos sigue, pero no la engrosará el resultado de la votación contra Julio De Vido. Tanto la expulsión como el triunfo del salvataje al "cajero" del kircherismo, favorecen al oficialismo. No se equivocó Macri al apostar contra De Vido, porque la votación legislativa, en sí misma, dejó a la vista la necesidad kirchnerista de salvar la impunidad del funcionario K que arrastra acusaciones de desviar a los bolsillos de sus jefes el dinero de la obra pública, desde que formaba parte del gobierno de Néstor Kirchner en Santa Cruz.

Seguramente, el macrismo quiere desviar el debate del tema económico. Pero eso no impide ver que Cristina está obligada a defender la impunidad de alguien que, en el banquillo de los acusados, puede hacer revelaciones que la sepultarían, junto a una multitud de empresarios, magistrados y gobernadores.

Generar esta votación desnudó la complicidad en "defensa propia" del kirchnerismo, y la mendicidad de una izquierda que acaba de entregar la bandera de la ética.

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