NO PODÍA DENUNCIARLO PORQUE ERA VIGILADA

Víctima pidió socorro a través del cuaderno escolar de su hijo

Uruguaya en España cautiva y maltratada por su marido, también uruguayo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Al revisar tareas de los alumnos, la maestra se topó con el SOS de la mujer. Foto: Pixabay

No podía salir a la calle sola, estar en las redes sociales o tener teléfono móvil sin que el presunto "carcelero" en el que se había transformado su marido se lo autorizase. Pero no era lo más grave. Cuando tenía el humor torcido, las presuntas humillaciones y vejaciones verbales daban paso a la violencia física. Todo valía. Desde empujarla, hasta estrangularla cuando le placiera o prenderle fuego a la cama como amenaza. Un calvario de vida al que parecía condenada si un golpe de ingenio no hubiese posibilitado a la Policía Nacional su liberación.

Así comienza una crónica de violencia publicada en el diario ABC de España, que involucra a un matrimonio uruguayo que reside en una localidad de la provincia de Málaga.

El matrimonio, del cual no se brindan datos personales, se había instalado hace unos años en la Costa del Sol con sus hijos, uno de los cuales acude a la escuela.

Según relató la propia víctima a los agentes de la Unidad de Familia y Mujer, era sometida a una constante vigilancia y control por parte de su pareja que derivó en una situación de reclusión en el domicilio familiar.

Esta situación —dice la crónica del diario español— venía repitiéndose en el tiempo desde que se trasladaron a España, un período en el que la mujer no logró fraguar ni una sola amistad a la cual pedirle auxilio. Y como el control al que era sometida en su día a día era tan férreo, tratar de acudir a la Policía o a los Servicios Sociales para pedir ayuda era una opción descartada por el miedo.

No obstante, decidida a acabar con esa vida de reclusión y violencia, la mujer buscó un insólito medio de pedir socorro. Escribió una nota en la que contaba que estaba siendo víctima de malos tratos y que no podía pedir auxilios porque era vigilada. Después la escondió entre los deberes que uno de sus hijos debía entregar en el colegio, con la esperanza de que algún adulto la encontrase y pudiera dar la voz de alarma.

Así fue. Una profesora que revisaba las tareas encargadas a los alumnos, se topó con el SOS lanzado por la mujer y rápidamente se puso en contacto con la Policía Nacional. Debido a la previsible situación de alto riesgo en el que se encontraba, se activó un dispositivo policial que permitió la detención del marido —J.C.T. de 52 años— en el municipio malagueño de Benalmádena. Según señalaron fuentes judiciales, se le han impuesto una serie de medidas para impedir que se acerque a la víctima. La actuación policial se precipitó el pasado 18 de abril en el centro educativo, y supuso el fin a un largo período de malos tratos y de una existencia marcada por el miedo.

Se optó por hacer salir a la pareja de la casa y se les pidió que fueran al colegio para una reunión de seguimiento de sus hijos. Cuando llegaron, el hombre se quedó afuera, mientras que la mujer fue al hipotético encuentro con los docentes. Allí le esperaba un agente policial que se entrevistó con ella y recabó el mayor número de datos en el menor tiempo posible para que el marido no sospechara.

Tras escuchar el relato de la mujer, los agentes acabaron deteniendo al uruguayo, acusado de un delito de malos tratos en el ámbito familiar.

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