En el Frente Amplio no le dicen a todo “amén” como en el primer gobierno

Vázquez, "un poco solo" y con "señales de debilidad"

Desautorizado por su propia fuerza política. Así quedó el presidente Tabaré Vázquez cuando decretó la esencialidad en la educación pública. "Si bien juega fuerte, el gobierno muestra señales de debilidad muy rápido, porque decretó el lunes la esencialidad y el martes el propio Vázquez estaba ofreciendo bajarla, entonces enseguida está mostrando que hay una debilidad", opinó el director de Factum, Eduardo Bottinelli.

Todo parte de la base de un "error de dimensionamiento". Aunque no lo haya asumido aún, Vázquez ya no es incuestionable dentro de la izquierda, como lo fue en 2005 cuando alcanzó la Presidencia por primera vez. En su primer gobierno, el mandatario tenía "una carta en blanco" para hacer lo que quisiera. Además, la unidad de la coalición dependía de que se continuara en el gobierno, por eso todos los sectores se alineaban con facilidad, recordó Bottinelli en diálogo con El País.

En aquel momento era "impensado" que un diputado levantara la voz contra una medida impulsada por el mandatario, subrayó el analista. Hoy, con los votos de los diputados frentistas se aprobó una declaración en el Parlamento pidiendo dejar sin efecto la esencialidad. "Quizás lo que hubo fue un error de diagnóstico de dónde está plantado hoy día Vázquez y cuál es su posición real dentro del Frente Amplio. No se supo dimensionar los movimientos que ocurrieron en estos años en Uruguay", explicó Bottinelli.

En estos 10 años de gobierno frenteamplista, Vázquez fue perdiendo autoridad. El polémico veto a la legalización del aborto es un claro ejemplo de ello. Además, el pedido de ayuda al expresidente estadounidense George Bush frente a un posible "conflicto bélico" con Argentina, le hizo perder otro tanto de respaldo.

En ese lapso, el Movimiento de Participación Popular —sector del expresidente José Mujica— se fortaleció al quedar por tercera vez consecutiva como el principal grupo dentro del Frente Amplio. Pese a ello, quedó subrepresentado en el gabinete de Vázquez con solo tres ministros (Eduardo Bonomi, Carolina Cosse y Eneida De León), lo que generó un fuerte enojo en filas mujiquistas. "Lo que provoca la reacción del MPP es que Vázquez los desautoriza y ante eso, el MPP desautoriza a Vázquez en algunas cosas como en esto de la educación", opinó Bottinelli.

En un comunicado en el que reclama el levantamiento de la esencialidad, y para darle más fuerza al pedido de varios diputados que son parte de la nueva camada del MPP y del Movimiento de Liberación Nacional -Tupamaros (MLN-T), salieron públicamente a enfrentar al presidente. Se cumplió con lo anunciado, porque en el Frente ya no le dicen "amén" a Vázquez, como advirtió meses atrás en entrevista con El País el diputado del MPP Alejandro Sánchez.

Al manifestar sus discrepancias con Vázquez no sólo con la esencialidad, sino con temas como la construcción del Antel Arena y la institucionalización del Fondo para el Desarrollo (Fondes), el sector de Mujica busca "plantar bandera", opinó Bottinelli.

La falta de respaldo en un Parlamento que tiene mayoría mujiquista dentro del oficialismo, complica al gobierno de Vázquez, donde un ala del Frente Amplio aparece mucho más cercana a los sindicatos que a las decisiones del presidente, señaló Bottinelli. En contrapartida, "hay una parte del gabinete que es muy cercana a Vázquez, pero no tiene hoy día buen relacionamiento ni con el sector sindical, ni con la mayoría del Frente Amplio".

No hay dudas que la esencialidad en la educación abrió grietas en la interna del Frente Amplio. La división es clara entre los que cuestionan la esencialidad decretada por Vázquez (MPP, PCU, Casa Grande, PVP) y los que la respaldan (Frente Líber Seregni, Partido Socialista y la Lista 711 del vicepresidente Raúl Sendic), pero no lo hacen tan explícitamente. "Está un poco solo el presidente", admitió la directora de Cifra, Mariana Pomiés a El País.

Los respaldos que ha recibido Vázquez son del propio gabinete, más que de la fuerza política. María Julia Muñoz (Educación), Danilo Astori (Economía) y Sendic apoyaron al presidente públicamente al defender la declaración de esencialidad en la educación. Pese a ello, los cuestionamientos a nivel de su propia fuerza política "lo ponen en una situación difícil", admitió Pomiés.

"El gobierno estaba en un brete porque tenían que restablecerse las clases y por eso decidió la esencialidad, capaz no era esa la medida más adecuada pero no habían muchas formas de lograr la vuelta a clase", opinó Pomiés. A su vez, recordó que Vázquez ya había sido cuestionado en la interna del Frente Amplio por vetar la ley del aborto. "Se lo siguen cobrando al día de hoy y también casi que estaba solo contra el mundo. Pero creo que esta vez es más fuerte", aseguró.

Para Pomiés no hay dudas que Vázquez quedó desautorizado en el Frente Amplio. "Tal vez debió haber consultado y tener más apoyos, tal vez se apuró; pero lo cierto es que no hay perspectiva de que el conflicto se acabe en el corto plazo", acotó. En ese marco, Pomiés entiende que Mujica puede ser de "ayuda" para interceder entre el MPP y Vázquez y así acercar posiciones. "Como Mujica no se pronunció enfáticamente, no se agotó esa carta y todavía se puede encontrar un acuerdo", explicó.

Para el director de Interconsult, Juan Carlos Doyenart, "Vázquez está teniendo el apoyo de líderes del FA", pero "Mujica no está muy jugado". "Sería muy importante contar con ese respaldo, porque la figura clave en la interna del Frente sigue siendo Mujica. El día en que Mujica enfrente a Vázquez, ahí sí se va a generar el problema", indicó. Mientras Vázquez cuente con la neutralidad de Mujica, "puede manejar la interna del Frente". "En este momento, el único que puede frenar al MPP y ayudar a resolver el conflicto es Mujica", insistió.

"Es muy difícil ser gobierno y amigo de los sindicatos".

La luna de miel entre el presidente Tabaré Vázquez y el Pit-Cnt terminó muy pronto. Primero fueron las diferencias por la institucionalización del Fondes, después las discrepancias con las pautas salariales, luego la paralización del Antel Arena, y ahora la declaración de esencialidad en la educación.

Los referentes de la central de trabajadores dejaron claro que con el gobierno de Vázquez, no tienen el mismo relacionamiento que tenían con el expresidente José Mujica.

La realidad es que "es difícil ser gobierno y a la vez amigo de los sindicatos, es el gran dilema que tienen los partidos que llegan al gobierno con un apoyo sindical", dijo a El País la directora de Cifra, Mariana Pomiés.

"Los sindicatos defienden sus intereses, entonces es muy difícil mantener un buen relacionamiento. Uno tiene que tener un relacionamiento civilizado y buen diálogo, ahora que los sindicatos sean amigos del gobierno es muy difícil", insistió.

Por otra parte, Pomiés señaló que en general a los uruguayos no les gusta las "medidas drásticas" como las declaraciones de esencialidad, pero "también es cierto que el exceso de huelga a la opinión pública también le desagrada".

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