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Millones bajo las aguas del puerto de Punta del Este

El último temporal volvió a dejar varios barcos encallados en el balneario.

Embarcaciones en el Puerto de Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Embarcaciones en el Puerto de Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Embarcaciones en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Embarcaciones en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Veleros golpeados por el viento en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Veleros golpeados por el viento en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Veleros golpeados por el viento en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Veleros golpeados por el viento en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Veleros golpeados por el viento en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Veleros golpeados por el viento en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Veleros golpeados por el viento en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Veleros golpeados por el viento en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Punta del Este sufrió la violencia del viento. Foto: Ricardo Figueredo
Punta del Este sufrió la violencia del viento. Foto: Ricardo Figueredo
Punta del Este sufrió la violencia del viento. Foto: Ricardo Figueredo
Punta del Este sufrió la violencia del viento. Foto: Ricardo Figueredo
Punta del Este sufrió la violencia del viento. Foto: Ricardo Figueredo
Punta del Este sufrió la violencia del viento. Foto: Ricardo Figueredo
Punta del Este sufrió la violencia del viento. Foto: Ricardo Figueredo
Punta del Este sufrió la violencia del viento. Foto: Ricardo Figueredo
Veleros golpeados por el viento en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo
Veleros golpeados por el viento en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo

Como ocurrió con el ciclón de fines de octubre, que incluso cambió parte de la fisonomía de la costa fernandina, el viento volvió a encallar y hundir varias embarcaciones en el puerto de Punta del Este. El fenómeno climatológico no es nuevo, pero impacta con más violencia en medio de una temporada estival. La autoridad naval, los propietarios y las aseguradoras de los siete barcos naufragados este fin de semana en el puerto de Punta del Este definen por estas horas los trabajos de recuperación de los mismos.

Las aseguradoras tomaron, en el caso de los siete veleros, un riesgo superior al millón de dólares. De todas formas, existe un fuerte optimismo en que las embarcaciones serán rescatadas en las próximas horas. Unas serán retiradas desde tierra. Otras desde el mar.

El prefecto de puerto, Marcelo Danatro, explicó a El País que si se actúa de forma rápida los barcos podrán ser retirados sin mayores problemas.

Danatro indicó que la autoridad marítima recibió la protesta de los propietarios o representantes de los barcos encallados. Esto dio lugar a la confección del sumario marítimo, documento que los propietarios presentaran a las empresas aseguradoras. Éstas, por su parte, enviaron a sus peritos para evaluar los daños sufridos por cada una de las embarcaciones. "Esto es algo natural. No hay forma de evitarlo. La naturaleza se expresa así y las consecuencias están a la vista", sentenció Danatro.

La causa del encallamiento de estas embarcaciones fue la rotura del cabo que las unía a cada boya. Un relevamiento efectuado en las últimas horas determinó que las boyas se encuentran en su lugar. En cada una fueron hallados pedazos de las cuerdas de amarre de los distintos barcos.

"Los cabos de amarre se usan de a uno cuando se hacen firme a un lugar de atraque. Sea a muelle o a boya, como en este caso. Que uno pase doble cabo sabiendo que hay mal tiempo es un apoyo. De todas formas, con un solo cabo tendría que haber aguantado el temporal. Hay que tener en cuenta que fueron casi 48 horas de trabajo del cabo tironeando con una fuerte corriente que entró afectando a los barcos que estaban al borneo", explicó un trabajador del puerto.

Barcos afectados.

Las embarcaciones siniestradas durante el temporal del domingo en el puerto de Punta del Este —que debió ser cerrado— son un yate, seis veleros y un gomón semirígido.

Dos son de bandera uruguaya, los veleros "Aiton" de 10 metros de eslora y tres de manga y el "Rasputin" de 12 metros de largo y 4 de ancho. Tres de bandera argentina: el crucero "Freedom" de 7 metros de eslora y 2 de manga. Y los veleros "Araucano" de 11,40 metros de largo y 3,80 de ancho y "Mucho Sol IV" de 7.55 metros de eslora 2,80 de manga y un puntal de 1,40 metros. Dos barcos de bandera estadounidense: los veleros "Scheherezade" de 11 metros de eslora y 3,80 de manga y el "Ken Deux", de 11 metros de eslora y 3,5 de manga.

CAMBIOS HISTÓRICOS.

El puerto de Punta del Este como obra pública comenzó a tomar forma a fines del siglo XIX. Hasta entonces había existido como un puerto natural.

El 26 de mayo de 1884 fue aprobada la ley que habilitó la creación de una Aduana, sus depósitos y muelles. Y a mediados de 1885 se cumplió con el llamado a licitación respectivo.

La colocación de la piedra fundamental ocurrió el 21 de noviembre de 1885, cuando el presidente Máximo Santos llegó en la cañonera General Rivera. Esta embarcación fue escoltada por las cañoneras "General Artigas" y por el vapor "Fe".

La ceremonia continuó con un muy bien servido lunch "donde no escasearon los brindis", recordó el investigador Carlos Seijo.

Una tormenta eléctrica se desencadenó apenas el dictador Santos terminó de hacer uso de la palabra. Las descargas eléctricas espantaron a los caballos con los que los vecinos fueron a la fiesta. Tres de los animales se ahogaron y los restantes se refugiaron en el interior de la península. "Al continuar los aguaceros, mucha gente se vio obligada a invadir el kiosco sin distinción de rangos", relata Seijo. El edificio de Aduana, el mismo que existe hoy, fue inaugurado dos años después, en 1887. El muelle quedó para la década siguiente.

El puerto de Punta del Este con su muelle oficial y su escollera se mantuvo hasta fines de los años 70. Entonces la escollera fue alargada. Con el correr de los años el muelle fue reconstruido y agrandado en extensión. En la década del 60 se sumaron las marinas, que en los últimos años fueron aumentadas en cantidad y en calidad.

Al agua pato.

Las embarcaciones siniestras son un yate, seis veleros y un gomón semirígido.

El propietario de uno de los veleros encallados en la noche del domingo tuvo que ser interceptado por los efectivos de la Prefectura Nacional Naval cuando quiso tirarse al mar para ir al rescate de su barco. "Uno de los propietarios al ver que su velero había zafado de su amarra quiso tirarse a mar, ir por las rocas. Por suerte lo paramos. Con el viento a 58 nudos hay muy poca cosa por hacer. La vida es el bien a proteger en estos casos", explicó Danatro.

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