MORIR EN LAS CALLES DE MONTEVIDEO

Fue despedido como un héroe

Entierro del efectivo de la Republicana que murió baleado al intentar detener a rapiñeros.

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Los compañeros de Otero no pudieron contener las lágrimas. Foto: F. Flores

Héroe. Esa fue la palabra más escuchada ayer durante el velorio y sepelio del cabo Eugenio Otero, muerto en la noche del miércoles por los delincuentes.

Los rostros curtidos de los efectivos de la Guardia Republicana mostraban ojos llenos de lágrimas. Otero tenía 26 años de edad y era parte del regimiento policial desde los 18 años. Proveniente de una familia muy humilde de Las Piedras, a fuerza de empeño y trabajo se ganó su ascenso y el respeto dentro de la Guardia. Deja una esposa y un hijo de 11 meses.

Otero, tras cumplir su turno, circulaba en bicicleta por José Batlle y Ordóñez y Behring, cuando detectó que dos hombres acababan de rapiñar a una pareja. Les dio la voz de alto, los delincuentes respondieron con tiros. El efectivo disparó, hirió a uno de ellos y recibió un tiro en el rostro, dejando de existir en el lugar, según la información oficial.

El protocolo policial fue cumplido a cabalidad para despedir al policía. Foto: F. Flores
El protocolo policial fue cumplido a cabalidad para despedir al policía. Foto: F. Flores

Ayer se conoció un video de una cámara de seguridad que registró el momento del asalto a la pareja y la aparición del efectivo. Se puede ver a quien parece ser Otero llegando en bicicleta, con una mochila y un gorro. Al darse a conocer como policía, sale tras los ladrones, Tras iniciarse el tiroteo la pareja huye del lugar.

Despedida.

A la hora 15:30 partió el cortejo fúnebre en medio del silencio emocionado de los policías y la familia. Posteriormente, una larga columna de uniformados lo despidió ayer en el cementerio de Las Piedras. Encabezaba la marcha un grupo de motos de los Pumas, muy cerca del féretro.

Más atrás venían otros vehículos de la Guardia Republicana y del Ministerio del Interior. Junto a ellos se pudo ver a amigos y compañeros del policía fallecido que iban en sus motos. En la ruta, los agentes de Policía Caminera se cuadraron al paso de la procesión.

Desde las afueras del cementerio de Las Piedras comenzó el rito fúnebre policial. Los compañeros de Otero cargaron el ataúd. Delante de ellos se instaló la guardia de honor a paso de duelo. Las banderas en alto esperaban el cortejo a pocos pasos del nicho donde descansarán los restos del policía.

Otero estaba casado y era padre de un bebé de 11 meses. Foto: F. Flores
Otero estaba casado y era padre de un bebé de 11 meses. Foto: F. Flores

Con lágrimas en los ojos, un efectivo rompió el silencio abrumador y aseguró que habrá ayuda para la viuda y su pequeño hijo. "Se fue combatiendo, nosotros no sabemos lo que es hacer la vista gorda. El agradecimiento a mi comandante que le dio todas las garantías a la familia", dijo.

En tal sentido, ayer fuentes del Ministerio del Interior consignaron a El País que los efectivos policiales cuentan con un seguro de vida y que los deudos tienen derecho a una pensión. El monto que percibirá la viuda y el hijo de Otero todavía no se sabe porque su situación está a estudio de la División Jurídica del Ministerio.

Un efectivo acotó que el seguro es "muy pequeño" y que la pensión también es muy reducida. "Conozco casos que perciben entre $ 3.000 y $ 4.000, pero es algo variable, no es igual en todos los casos", dijo el policía que pidió no ser identificado.

Por su parte, el comendante de la Guardia Republicana, Alfredo Clavijo, tomó la palabra para homenajear a Otero.

"Juró defender a todas y todos, a costa de todo, entregando lo más preciado que tiene un ser humano que es su vida, con ella nos bañó en honor y en orgullo que debemos defender y valorar. Lo vamos a hacer con trabajo, sacrificio y mucha entrega pero principalmente con profesionalismo", afirmó.

Seguido atentamente por el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, el director de la Policía Nacional, Mario Layera y otras autoridades policiales, el comandante Clavijo envió un mensaje al mundo civil al tiempo que se dirigía a su personal.

"Muchos de ustedes se van a ir a trabajar y cumplir lo que dice nuestro himno: ser la guardia del pueblo. A él nos debemos y lo vamos a seguir defendiendo siempre apegados a las normas. A nuestro pueblo le pedimos hoy dignidad, respeto y que valoren este acto y ejemplo que ha dado Eugenio", expresó el jerarca policial con lágrimas en los ojos.

A continuación se sintieron las tres detonaciones que marca el protocolo polical para estos casos.

Silencio.

Uno de los pocos civiles que estaba en el sepelio del Policía se quejó de la inseguridad a viva voz contra el ministro Bonomi. El secretario de Estado bajó la mirada y no respondió. Tampoco hizo comentarios al finalizar la ceremonia ni en la mañana de ayer, tras el asesinato del efectivo.

Quien sí habló tras la muerte del cabo Otero fue el director de la Policía Nacional, Mario Layera, que resolvió enviar un mensaje grabado y emitido por el servicio de comunicación del Ministerio del Interior.

Layera señaló que el cabo disparó, "aparentemente en dos oportunidades", pero fue abatido por los delincuentes.

Y dijo que "más allá del dolor", los "llena de orgullo que ese policía haya enfrentado esa situación con tanto valor. A su familia nuestro abrazo mas grande en representación de la Policía Nacional y las autoridades del Ministerio del Interior", señaló Layera.

Luego envió un mensaje directamente a los "compañeros" uniformados. Pidió "unirse, fortalecer la convicción de cumplir con nuestro trabajo en el marco de la ley. Ser firmes, como lo estamos siendo, encontrándonos e ir a los lugares en donde sabemos que esta la situación mas critica actualmente del crimen. Es allí donde demostraremos que esta vida de este hijo de la Policía no va a ser perdida en vano. Es allí donde debemos demostrar cual es nuestra convicción de servicio".

Reclamos.

Tras el sepelio de Otero la vocero del sindicato policial, Patricia Rodríguez, pidió que se genere una legislación que otorgue garantías al proceder de los efectivos.

"Nos queda la impotencia de saber que esto va a seguir pasando, porque hay una cosa que es evidente y es que la Policía no tiene garantías para trabajar", afirmó. "No sé lo que pasó por la cabeza del compañero, pero sin dudas antes de sacar el arma debe de haber pensado si podía disparar, si no, si iba a terminar preso. Y a veces uno espera hasta que le disparen para accionar, y en esto se nos va la vida", indicó.

Además, la sindicalista reclamó que la sociedad reconozca el esfuerzo de sus policías. "Hoy se va un héroe que da su vida al prójimo y ojalá que la gente valore la Policía que tenemos. El compañero arriesgó todo lo que tenía para salvar a la gente que estaban rapiñando", aseguró Rodríguez.

La sindicalista pidió la participación de los sindicatos policiales en la comisión multipartidaria de seguridad convocada por el presidente Vázquez. |

Detenido.

El Ministerio del Interior informó en la mañana de ayer que hay un detenido sospechoso de estar involucrado en el asesinato del efectivo.

El presunto asesino fue encontrado luego de recibir una llamada policial que alertaba sobre una persona herida muy cerca del lugar de los hechos. Resultó ser un joven de 23 años que coincidía con las características que habían otorgado las víctimas del asalto.

"Está en condición de detenido en centro asistencial" con una "herida de bala recibida en mismo lugar y hora" que el efectivo. Posee antecedentes penales por "un delito de porte y tenencia de arma" del 26 de enero de este año.

Ayer algunos sitios en las redes sociales, creados por personas preocupadas por la inseguridad, mostraban una fotografía que, aseguraban, era del joven herido por el efectivo fallecido.

Dejar la vida en servicio más allá de obligaciones.

El cabo Eugenio Otero murió ayer cumpliendo la función policial más allá de sus obligaciones. Recién había terminado su horario de trabajo, volvía a su casa cuando se encontró con una situación de rapiña y no dudó en intervenir. En inferioridad de condiciones porque estaba solo y no tenía el control de la situación, dio la voz de alto y recibió una balacera como respuesta. Logró disparar su arma de reglamento y herir a uno de los delincuentes quien tuvo que entregarse a la Policía. Otero recibió un disparo en el rostro y murió en el acto.

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