El Análisis

Dólar y tarifas presionan los precios al alza

La variación acumulada del IPC en los últimos doce meses se ubica en el 9,02%

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Siete firmas se presentaron a la licitación. Foto: Archivo El País

Horacio Bafico / Gustavo Michelin

La aceleración que muestra la inflación agrega un nuevo elemento de preocupación y vuelve a poner en el centro del debate económico un tema que en los últimos meses había sido parcialmente relegado detrás de la situación fiscal y la competitividad.

En los últimos doce meses finalizados en julio, el IPC muestra una variación acumulada del 9% amenazando con traspasar la barrera sicológica del 10%, lo que llevó al gobierno a buscar un acuerdo de precios por 60 días para frenar la escalada.

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Si bien es cierto que la suba recoge algunos aumentos puntuales, a vía de ejemplo el alza en el precio de los cigarrillos, existen presiones de fondo que explican la aceleración de los últimos meses. Ello dificulta el abatimiento a niveles que converjan dentro del rango objetivo, máxime cuando a nivel de política se van reduciendo los instrumentos de corto plazo a los que se apeló en el pasado reciente para abatirla, a la espera de medidas de fondo que operan en un plazo más largo.

Incluso estas últimas se están viendo jaqueadas, ya que el movimiento sindical ha rechazado las nuevas pautas salariales al punto tal que se convocó a un paro general el pasado jueves 6 de agosto. Uno de los argumentos para adoptar una medida de fuerza de tal magnitud es que con esas pautas una aceleración de la inflación (lo que está ocurriendo) afectaría negativamente al salario real. Se olvidan que las nuevas pautas "sincerizan" la inflación proyectada por lo que, dados los ajustes vigentes que vienen del convenio anterior, el salario real no sólo crecerá, sino que seguramente lo termine haciendo a un ritmo superior al proyectado para el PIB en dicho período, otro de los reclamos sindicales.

Aceleración.

En julio del presente año el IPC aumentó 1,2%, guarismo superior al registrado en igual mes de 2014. Si se analiza la composición del índice y la evolución de los distintos precios que lo componen, se puede constatar que dos artículos son los que explican ese mayor aumento, los cigarrillos y la energía eléctrica. En julio de 2014 la tarifa eléctrica bajó casi 4% (lo que tiró el IPC mensual abajo) y en julio de este año el precio de los cigarrillos aumentó 9% (hizo aumentar el IPC). Son variaciones producto de decisiones administrativas, por lo que vistas aisladamente y sin profundizar en el análisis se podría concluir que fue un aumento por una sola vez, y que no se repetirá a futuro.

Sin embargo, y por la propia definición de inflación, ésta mide la evolución de todos los precios, y de manera continua y silenciosa (aunque se siente cada vez más en el bolsillo) los restantes precios también aumentaron.

La descomposición del IPC por grupos de productos con ciertas características homogéneas ayuda a entender mejor esa evolución. Un primer grupo consiste en los bienes y servicios transables, que evoluciona con el tipo de cambio y los precios internacionales. La aceleración de la devaluación del peso frente al dólar (17% en lo que va del año frente al 12% a lo largo de 2014) es uno de los factores que más incide en la actual coyuntura. En particular la aceleración del último mes, que de mantenerse impactará en las próximas mediciones del IPC.

De hecho, una evolución del tipo de cambio que le resultaba confortable al gobierno ya que permitía recomponer la competitividad, con la aceleración del último mes se tornó preocupante por su impacto en los precios, lo que llevó al BCU a intervenir activamente en el mercado vendiendo dólares para moderar su aumento.

Tarifas.

Otro grupo importante es el de los precios administrados, donde las tarifas públicas tienen un peso preponderante. En el set de gráficos se observa que el manejo de estos precios jugó un rol fundamental el pasado año, finalizando el año prácticamente sin variación respecto al cierre de 2013. Ello posibilitando el IPC de 2014 cerrase en el 8,3%, cuando se llegó a temer en algún momento que rompería la barrera de los dos dígitos.

Pero la situación fiscal impide seguir apelando al manejo de las tarifas para amortiguar la suba de precios. De hecho en los gráficos que acompañan la nota se muestra que en lo que va del año son los precios administrados los que más crecieron (combustibles y tarifa eléctrica) si se los compara con el comportamiento registrado en igual período de 2014, seguidos por el impacto del dólar en los bienes y servicios transables.

Por último se encuentran los bienes y servicios no transables, es decir aquellos que se transan en el mercado interno, y cuyos precios responden a esa realidad. En el gráfico se observa claramente que estos rubros registran desde hace largo tiempo variaciones de precios que oscilan en el entorno al 10%. Si bien estos rubros no están contribuyendo actualmente a la aceleración de la inflación, su rigidez y el peso el peso relativo en el IPC global (aproximadamente 40%) explican en buena medida por qué es tan difícil bajar la inflación.

Básicamente estos rubros evolucionan con los salarios. En tal sentido la política salarial, y más concretamente la evolución de los salarios es un aspecto clave que incide de manera muy directa en materia inflacionaria.

El aumento continuo de todos los precios, tal cual la definición de la inflación, se explica en buena medida por las presiones de demanda, y en tal sentido, aumentos salariales superiores a la productividad, es decir superiores al crecimiento económico, indefectiblemente se terminan volcando a mayores precios. De ahí la importancia de las nuevas negociaciones que están por comenzar.

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