NOMBRES DEL DOMINGO

Un rockero activista

La película que Oliver Stone prepara sobre Snowden tendrá en su banda sonora al gran Peter Gabriel, ícono de la música y militante.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Con 66 años es toda una leyenda de la música.

Fue allá por la década de 1980 que el rock comenzó a mirar al Tercer Mundo. Varios artistas fueron los abanderados en esas mixturas: David Byrne, Paul Simon y —quizá sobre todo— Peter Gabriel. Y este último, hoy un hombre de 66 años, toda una leyenda de la música, ya llevaba por entonces una larga trayectoria en eso de ser pionero.

Pionero y precoz. A los 17 años fundó Genesis junto a varios compañeros de liceo: Tony Banks, Anthony Phillips y Mike Rutheford. Este grupo sentó los pilares del llamado rock progresivo, junto a Yes, King Crimson y Pink Floyd. Gabriel, cantante y frontman, fue fundamental en una puesta en escena impactante, donde lo visual y lo teatral —incluyendo una extravagante vestimenta— estaban de la mano de lo musical, con letras fantásticas, futuristas, oníricas y repletas de crítica social, casi todas a cargo suyo. Eso marcó la diferencia de Genesis y la convirtió, en el tiempo en el que estuvo al frente, hasta 1975, en una banda que tuvo más prestigio y relevancia histórica que éxito comercial, que fue moderado.

Cuando Gabriel se fue, luego de seis discos, el baterista Phil Collins se hizo cargo de la voz en Genesis y la banda llegó a cumbres de popularidad antes inalcanzadas con un sonido más pop. El "prestigio artístico", por llamarlo de alguna forma, se quedó con su cantante original. "Si no toco temas de Génesis es porque mi ex grupo ya forma parte de mi pasado remoto, y aunque tengo una buena relación con lo que hice tiempo atrás, recuperarlo sería como volver a la escuela primaria", dijo Peter en 2003 en Barcelona, ya consolidado desde hace mucho tiempo como una estrella en solitario con luz propia y con una valiente decisión: no incluir temas de la banda que lo lanzó a la fama, algo impensable en otras luminarias rock devenidas solistas como Paul McCartney o Sting.

Solo él.

En este mes, Gabriel estrenó el videoclip de The veil (El velo), una canción que estará en Snowden, la película de Oliver Stone sobre el informante que hizo públicos los secretos de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. "A medida que nos hacemos visibles en el mundo digital y dejamos tras de nosotros un infinito rastro de datos, saber quién tiene nuestros datos y qué hace con ellos va cobrando más y más importancia. Las revelaciones de Snowden impactaron a todo el planeta y evidenciaron por qué necesitamos tener una manera de vigilar a los que nos vigilan. Con el auge del terrorismo, la seguridad es imprescindible, pero no sin supervisión y sin tener que rendir cuentas", escribió el músico en un comunicado.

El activismo político de Gabriel —casado dos veces, padre de cuatro hijos, y que aún puede caminar por las calles de cualquier ciudad sin que nadie lo moleste— es ampliamente conocido. En toda su carrera solista iniciada en 1977, luego de dos años de impasse en el que se dedicó al nacimiento de sus dos hijas mayores y a cultivar flores en su casa de Bath, ha sido evidente su activismo político y por los derechos humanos. También logró éxitos muy notorios como Solsbury Hill, Biko, Shock the monkey, Sledgehammer (cuyo videoclip es el más transmitido de la historia de MTV), Dont give up, Steam y Digging in the dirt. No se puede hablar de una carrera prolífica, apenas son diez álbumes de estudio en cuatro décadas en solitario. Pero el prestigio y la credibilidad de su carrera han hablado por sí solos.

En eso ha influido su visibilidad. Fue uno de los principales promotores de la gira de Amnistía Internacional bajo el lema "Derechos humanos, ¡ya!", que recorrió Asia, África, Europa y América (incluyendo San Pablo, Mendoza y Buenos Aires) entre setiembre y octubre de 1988. Lo acompañaron Sting, Bruce Springsteen y Tracy Champan, entre otros. El activismo llegaba al rock. Con él.

Para entonces, Gabriel ya había sumado otro listón a su estatus de pionero. En 1982 creó el movimiento World of Music, Art and Dance (Womad), un festival internacional sobre diversidad musical. La llamada world music estuvo presente en él desde su tercer disco de 1980 (sus cuatro primeros discos se llamaron igual, Peter Gabriel, contra todos los cánones comerciales). Y para difundirla aún más creó en 1989 el sello Real World. Si hoy se reconocen los sonidos africanos, arábigos y balcánicos en el mundo del rock es, en buena parte, gracias a él.

Todavía sigue deslumbrando con sus recitales, más minimalistas que en la época de Génesis. Todavía es capaz de crear conmovedoras canciones, como Sky blue (2002), y esperar diez años para publicarla; eso es prueba de su perfeccionismo: recién cuando encontró las voces de apoyo de The Blind Boys of Alabama decidió que era digna de mostrarla al público. Así ha sido siempre.

Tony Levin, un virtuoso compañero.

Todo músico, aún los de carrera solista, necesitan un gran aparcero al lado. Y en el caso de Peter Gabriel, uno de sus mayores compinches musicales es Tony Levin (70), uno de los mejores bajistas del mundo. Levin, conocido internacionalmente por su pericia en la técnica del Chapman Stick, colabora con Gabriel desde 1977. También es conocido su trabajo en King Crimson.

Antes que Collins se adueñara...

La formación clásica de Genesis incluía (de izquierda a derecha) a Tony Banks, Mike Rutheford, Peter Gabriel, Steve Hackett y Phil Collins. Gabriel fue el cerebro arriba y abajo del escenario entre 1967 y 1975. Sin embargo, las tensiones internas de la banda más la presión de su primera esposa, Jill Moore, de que pasara más tiempo con ella, terminaron con el cantante fuera del grupo que creó.

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