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Ídolos en la piel

Hay personas que deciden llevar su fanatismo al punto de tatuarse a quienes más admiran. Incluso a varios de ellos.

"Admiro de Mujica que ha buscado distintas maneras de cambiar el mundo", dice. Foto: F. Ponzetto
"Admiro de Mujica que ha buscado distintas maneras de cambiar el mundo", dice. Foto: F. Ponzetto
Agustina Arillaga tiene cinco ídolos tatuados. Foto: Darwin Borrelli
Agustina Arillaga tiene cinco ídolos tatuados. Foto: Darwin Borrelli
Santiago Reboiras tiene en su piel dos referencias a Tolkien.
Santiago Reboiras tiene en su piel dos referencias a Tolkien.
Fran Bullets está hace seis años en el rubro. Foto: Marcelo Bonjour
Fran Bullets está hace seis años en el rubro. Foto: Marcelo Bonjour

"Recuerdo que una señora cuando vio mi tatuaje me dijo que nunca iba a conseguir una mujer —cuenta entre risas Mathías González (22)—, pero me lo hice porque admiro a José Mujica y trataré de llegar a vivir fiel a sus principios y valores. Fue antes de que terminara su mandato porque quería dejar ese rostro en mi piel. Hacérmelo fue una decisión personal, pero lo consulté con mi madre, que me dio para adelante, y con amigos, de los cuales algunos me decían: ‘¡Te vas a querer cortar el brazo!’. Una de las cosas que más admiro de Mujica es que a lo largo del tiempo ha buscado diferentes maneras para cambiar el mundo y no tiene miedo de decir que en un momento se equivocó".

Mathías tiene claro que este es el único tatuaje que quiere porque "al ser uno solo tiene un valor más importante", pero hay otras personas que eligen usar su piel como lienzo para retratar a varios de sus ídolos. Ese es el caso de Agustina Arrillaga (foto del centro), quien hasta el momento tiene cinco: el músico David Bowie, Bela Lugosi, el primer actor que interpretó en el cine a Drácula, la actriz francesa Anna Karina, la cantautora alemana Nico y Patti Smith, cantante y poetisa estadounidense. Pero su camino aún no termina, porque afirma que en cuanto consiga dinero va a sumar a Iggy Pop.

Son muchas las razones que pueden llevar a una persona a tatuarse y Agustina, con entusiasmo en la voz, confiesa: "Cuando me agrada la persona en sí y su arte, decido hacerme el tatuaje. Es un tema mío de que cuando siento admiración por algo, lo llevo al extremo". Todo su cuerpo es una tela repleta de arte y le cuesta decir con claridad cuántas imágenes tiene porque hasta ella ya perdió la cuenta. Luego de dudar un poco, aclara riéndose: "Son 11", pero rápido se corrige "no, son 13".

Según el psicólogo Luis Correa "la piel tiene como característica interesante que es, al mismo tiempo, algo íntimo y privado. Sacando del escenario a la ropa, la piel es nuestro emblema de presentación y se vincula psicológicamente con la identidad porque revela quiénes somos ante los demás. Inscribir en esa especie de lienzo movible, representa un intento o una voluntad de apropiarse de esa identidad y moldearla. Cuando una persona se tatúa a su ídolo es una forma de decir: Esto es parte de mi identidad, lo que soy o quiero ser, y lo muestro al mundo".

A veces el fanatismo lleva, incluso, a hacerse más de un tatuaje sobre el mismo ídolo. Santiago Reboiras (20) tiene en su piel dos referencias a su escritor preferido: Tolkien. El primero se lo hizo con 17 años y es la firma del autor en la que combina las cuatro iniciales de John Ronald Reuel Tolkien. El segundo es el símbolo de la palabra Arda —el nombre del universo donde transcurre El señor de los anillos— en la lengua Tangwar, creada por el escritor.

"Su obra literaria es magnífica por donde se la mire. Admirarlo también significa valorar todo el género literario fantasía épica, que impuso a mediados del siglo XX y que luego empezó a ganar fuerza. Admirar su obra es sinónimo de apreciar la literatura en sí misma y la mitología", dice Santiago. Es clara su fascinación por el autor: "Su imaginación y creatividad eran increíbles y era un erudito. Todo lo que hizo se puede plasmar en tantas cosas más allá de la historia en sí y todas las enseñanzas que te deja. Su obra es sinónimo de constancia, de trabajo duro, de fijarse en cada detalle".

"Olas".

Para quienes realizan los tatuajes este tipo de público es bastante habitual. Fran Bullets (22), que está en el rubro desde los 16 años, recuerda que hizo un retrato del personaje Floki de la serie Vikingos y a los cantantes Ricky Espinosa (Flema) y a Pity (Intoxicados). Por otro lado, Guzmán Tasende, con más de 20 años en el negocio, dice que "hacer bandas de rock es muy normal" y afirma que existen "olas" en las que llegan muchas personas pidiendo lo mismo. Según Tasende, esos fenómenos se pueden producir cuando viene un cantante o una banda famosa al país o cuando un personaje de la televisión o cine se pone de moda.

Correa, en tanto, explica que cuando se traspasa la barrera de la admiración, hay una especie de "enfoque en la figura del ídolo y se pierde la capacidad del examen de la realidad porque hay una negación de los defectos". Entonces, la idealización extrema hace ver todo lo bueno de esa persona. Además, hay una dificultad para matizar los valores del que idolatra y del ídolo, ya que el individuo resume en esa figura todo el conjunto de cosas deseables en la vida.

Llevar a un ídolo en la piel puede ser una de las decisiones más importantes que se toman en la vida. A pesar de que hoy existen tratamientos para hacer que desaparezcan, muchas veces el costo o el dolor que implica le procedimiento hace que se tenga que pensar mucho más que dos veces antes de acostarse en la camilla. Ante el arrepentimiento, otra opción es tapar el tatuaje con uno nuevo como en el caso de Valentín González, exmilitante del Partido Nacional, que en el 2014 y con 21 años, se tatuó el lema "Por la positiva".

Con el paso de los años, González se alejó del partido y declaró: "No fue de un día para el otro. Me fui alejando del partido porque estaba en contra del oportunismo político. Yo trabajaba en la Intendencia de Durazno, una Intendencia blanca, y me sentí defraudado. Me contacté con Luis (Lacalle Pou) para denunciar que de 170 libretas de conducir expedidas más de 40 eran truchas y nunca me contestó", dijo entonces a Montevideo Portal. Hoy milita en el Partido de la Gente y, respecto al tatuaje, admite que se lo cubrió hace ya un tiempo atrás. Sin embargo, no se arrepiente porque en ese momento estaba convencido.

Lo habitual, según Correa, es que el ídolo sea una persona ajena a la experiencia cotidiana del individuo y, aunque algunos tienen la posibilidad de conocerlos, lo corriente es que exista una accesibilidad irreal. Mathías sí tuvo la oportunidad de encontrarse con Mujica, pero no todo salió como había planeado en un primer momento. "Cuando recién me tatué el rostro, decía que se lo iba a mostrar, pero aunque lo vi varias veces porque trabajo en la zona V.I.P del aeropuerto, nunca lo hice. Obviamente sí pude charlar con él y fue una experiencia increíble, pero me di cuenta de que Pepe es de otra época y que no iba a valorarlo como yo. Sí le dije que lo admiro y que es un buen ejemplo, pero me dejé el tatuaje para mí".

Son muchas las reacciones que generan los tatuajes de ídolos en otras personas aunque en el caso de Santiago, son pocas las veces que alguien reconoce el significado de los suyos. "Creo que el de la firma de Tolkien fueron solo cuatro personas. Es más, muchas veces cuando te preguntan qué significa y les mencionás el autor, tenés que aclararle que escribió El señor de los anillos". En el caso de Agustina, el de David Bowie es el que se suele llevar más halagos, más que nada por su diseño y lo que representa. Mathías, por otro lado, destaca que el tatuaje siempre ha sido un puntapié inicial para una charla sobre Mujica. Además, al ser una figura reconocida a nivel mundial, le ha pasado de viajar y que las personas se le acerquen a hablar sobre a quién tiene tatuado en el brazo. Y con total franqueza admite: "Más allá de las diferentes reacciones, destaco que siempre saca una risa. Capaz que detrás de algunas hay un poco de ironía y burla, pero al fin y al cabo es una sonrisa".

Tendencia en aumento.

"Uno de los factores que influyó en la popularización de este arte es que cada vez más son los famosos, personas a las que gran parte de la sociedad idolatra, que se tatúan. No sabés la cantidad de veces que me han pedido que tatúe la manga de Tinelli cuando en realidad no saben qué significa. Desde siempre hubo tendencias de tatuajes, pero la diferencia es que ahora están de moda cosas mucho más grandes y elaboradas", dice Fran Bullets.

Para Guzmán Tasende, el hecho de que tatuarse se haya hecho más popular trae varias consecuencias positivas. "Primero, al haber más tatuadores, aumenta el consumo, y con esto son más los proveedores que traen herramientas de trabajo a Uruguay. Este punto es muy importante porque por mucho tiempo tuvimos que fabricarlos nosotros o viajar a Argentina o Brasil para traerlos". Además, entiende que, por lógica, "cuanta más competencia, mejor calidad".

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