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El defensa al que todos señalan

Es uno de los jugadores más aclamados por los clubes europeos y uno de los más deseados por los hinchas a la hora de hacer bromas por su pelo, religión y llanto.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Con su compañero de equipo Edinson Cavani.

A pesar de los dos caños que le hizo Luis Suárez, David Luiz no pierde la fe. Por más que recibió ante Alemania la goleada más vergonzosa que haya registro en un Mundial, el defensa brasileño cotiza cada día más caro. Las burlas en las redes sociales sobre su celibato hasta el matrimonio, no han debilitado su relación con Sara Madeira. Y tampoco lo han detenido las bromas sobre su pelo y el parecido a Bob Patiño.

Puede que cualquiera que fiche con el Paris Saint-Germain por 49 millones de euros, minimice cualquier crítica en su contra. Pero en el caso de David Luiz, su entereza parece tener otros motivos. Es que el aclamado defensor central de la verde amárelo es capaz de mostrase como un líder indoblegable, rudo y aguerrido, o bien como un muchacho de barrio sensible capaz de llorar ante cámaras. Y esas dos facetas hablan de su historia.

Con solo 28 años, David Luiz Moreira Marinho conoció los extremos más antagónicos de la vida. Cuando tenía 14 se fue de la casa de sus padres en San Pablo, luego de que el principal equipo local no quisiera tenerlo dentro de su plantel de juveniles. Llegó casi desnutrido a Salvador de Bahía donde fichó con el Vitória. Tuvo un cúmulo de lesiones que encuentran poca comparación en un deportista profesional. Y aún así, pudo llegar a Europa, la Meca del fútbol, consagrarse como el mejor jugador en la liga portuguesa, ser ídolo en el Chelsea y ahora figura en el equipo de París, el mismo club contra el que debutó en el Viejo Continente.

David Luiz, sin embargo, tiene otra explicación para su capacidad de sobrellevar obstáculos: la fe. Cada vez que ingresa a un terreno de juego, o bien en algún momento decisivo, cae de rodillas sobre el pasto y se encomienda a Dios. El día que ganó la Liga de Campeones de Europa, con el Chelsea en 2012, exhibió una remera que decía "Dios es fiel".

Pero quizás la anécdota más recordada fue cuando tapó con sus manos la cabeza de su compañero de equipo, el español Fernando Torres, cerró los ojos y rezó para que el español anotase goles en el decisivo encuentro ante el Genk belga. El Niño, como lo conocen a Torres, cortó con la mala racha y anotó dos goles. Al finalizar el partido todas las miradas fueron a David Luiz que, otra vez, estaba orando en la cancha.

"Mi fe me da la convicción de que puedo salir y llevar a cabo mi trabajo y mejorar como jugador. Me da fuerza e inspiración", dijo entonces en conferencia de prensa. Es evangelista, tiene vínculos con el grupo Atletas de Cristo y al igual que Kaká —su ejemplo a seguir— pertenece al movimiento brasileño "Yo elegí esperar" que congrega a dos millones de seguidores. Dentro de los mandamientos de esta organización está la preservación sexual hasta el matrimonio, lo que despertó las burlas sobre su supuesta virginidad.

Eso sí, el líder de la congregación Nelson Júnior explicó en el Mundial de Brasil, cuando se hizo pública la adhesión del futbolista al grupo religioso, que "no significa que él sea virgen o no. Significa que él eligió conservarse hasta el matrimonio". Algunas de las fanáticas de Luiz armaron una página de Facebook bajo el título: "David, decidí esperar por ti". En ella le demuestran su afecto y hasta hay propuestas de las más alocadas.

Melena.

Hoy es la melena más célebre del fútbol de elite, así como una vez lo fue el colombiano Carlos Valderrama. El pelo de Luiz ha sido uno de los principales blancos de ataque de sus rivales, su identidad y el motivo por el que lo apodaran "Pelocho".

"A David Luiz le cortás el pelo y lo mandás a jugar al Getafe y sería suplente", escribió en Twitter un hincha español tras la desclasificación del Paris ante el Barcelona de Luis Suárez. Es que el particular distintivo físico fue uno de sus más reconocible atributos a la hora de inundar las redes sociales con descalificaciones y memes, esas imágenes modificadas que se viralizan por Internet.

Bob Patiño, el macabro personaje de Los Simpson que quiere asesinar a Bart, es una de las imágenes que más se difunden para embromar a Luiz. ¿El motivo? El parecido del cabello con esos rulos que forman una palmera. Y eso no es todo. El director técnico de la Selección de Brasil, Dunga, debió excluir de los entrenamientos a Maicon luego que este le pusiera semen (como broma) en el pelo de su compañero de equipo.

Salvo por las bromas, hay algo que los directivos de los clubes en los que fichó pueden estar seguros: difícilmente este jugador peque de poco profesional. Solo se lo recuerda con unas copas demás en una entrevista con la televisión italiana tras ganar la Copa de Campeones. Luego casi no sale, es muy familiero —su madre lo llama Mi guerrero— y opta por el bajo perfil. A lo sumo le gusta conocer nuevas ciudades y ese fue uno de los motivos por los que llegó a París: "Soy un privilegiado. He tenido la suerte de vivir en grandes ciudades. He vivido en Lisboa, en Londres y, ahora, tengo la oportunidad de vivir en París. Mi familia y yo vamos a instalarnos en una de las ciudades más bonitas del mundo", dijo en junio del año pasado al portal web del PSG.

Así se acomodó a la capital francesa, aunque pasó mucho tiempo viviendo en un hotel por no encontrar casa, y comprobó que más allá de banderas lo suyo es siempre igual: es ídolo para sus hinchas y blanco de burlas para los demás. A él poco le importa. Puede que sea la fe, lo fuerte que lo hizo su pasado o bien que mientras otros hablan el sigue cumpliendo su sueño de ser jugador. Aquel sueño con el que bromeaba de chico firmándole autógrafos a su hermana. Ahí nadie lo señalaba.

Amigo y rival de ídolos de Uruguay.

Uno es defensa y el otro mediapunta, pero tienen mucho en común. Son brasileños, ídolos, cristianos fervientes y se tienen un cariño mutuo. "Kaká es mi modelo futbolístico, mi padre es mi ídolo", declaró David Luiz al ser consultado en París por sus referentes. Y es que Ricardo Izecson dos Santos Leite —o simplemente Kaká— es Atleta de Cristo igual que Luiz y ante cada festejo deja relucir su remera en que agradece a Dios. No es casualidad. Ambos vienen de uno de los países de la región con mayor influencia del evangelismo. De hecho, en la selección de Brasil que disputó el último Mundial, seis nombres hacían expresa su fe en la cancha: Jefferson, Fernandinho, Hernanes, Fred, Lucas Moura y el propio David Luiz. El defensa brasileño también encuentra un amigo, muy devoto, en su nuevo equipo, el París Saint-Germain (PSG). Es el uruguayo Edinson Cavani. Ambos llegaron al equipo de los blues por interés del jeque Nasser Al-Khelaifi, un multimillonario que pretende hacer del PSG el mejor club del continente. Para ello el primer paso era ganar la Copa de Campeones, pero otro uruguayo, Luis Suárez, arruinó el deseo.

Dos caños en el primer partido, y ambos que terminaron el gol, hicieron trizas las ilusiones de la institución francesa.

Barcelona avanza y esta semana jugará la semifinal con el Bayern Munich, el histórico alemán contra el que David Luiz había sido campeón en 2012.

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