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Cómo la cumbia se hizo cool

La música tropical crece en aceptación de nuevo gracias a una movida joven y más tolerancia.

El Fata, protagonista tropical. Foto: Martín Santana
Charly Sosa en la época de Chocolate y el gran éxito de la canción "Mayonesa". Foto: Ariel Colmegna
La Imbailable Cumbia Orquesta. Foto: Difusión
Sonora Borinquen. Foto: Agustín Fernández
Márama revitalizó la música tropical con sus hits. Foto: Darwin Borrelli


Grasa. Terraja. Groncha. Ordinaria. Variaciones idiomáticas para designar lo mismo: la música de origen tropical hecha en Uruguay. Esa ha sido la percepción de una parte de la sociedad sobre este fenómeno.

El desprecio clasista de quienes se perciben a sí mismos más cultos y refinados persiste, claro. Los viejos hábitos no desaparecen fácilmente. Pero desde hace un tiempo se empezó a notar otra actitud hacia esa música y, en menor medida, la cultura en la que nació y que la acompaña. Y este año marca otro mojón: el ingreso al establishment cultural con la realización ,el mes próximo, del festival Montevideo Rock-Montevideo Tropical.

Antes, por ejemplo, era difícil imaginar que un artista proveniente de la cultura rock se metiera en territorios tropicales. Pero cuando el exguitarrista de Peyote Asesino Juan Campodónico sacó su primer disco solista (Campo, 2011), la canción que dio a conocer ese álbum fue La marcha tropical, una cumbia electrónica con melodía pop. "Lo que a mí me va mucho/ Es la marcha tropical", decía el estribillo del tema.

A muchos les empezó a ir cada vez más ese tipo de música, no solo como un placer culposo y empapado en alcohol en algún casamiento o cumpleaños de 15. También como parte del acervo cultural y musical individual.

La académica Rosario Radakovich, actualmente en el Departamento de Teoría y Metodología de la Facultad de Información y Comunicación (Udelar), viene investigando junto a otros expertos los consumos culturales uruguayos desde hace años.

Para ella no hay duda que la música tropical ha crecido en estima y reconocimiento: "Hay un proceso de aceptación y legitimación creciente de la música de los ritmos tropicales", dice Radakovich, cuyo volumen más reciente sobre el tema (que puede leerse en su totalidad acá) fue publicado en 2014.

Hay muchas señales que evidencian el proceso al que se refiere Radakovich. En 2012 se le otorgó la distinción de Ciudadano Ilustre al fundador y director de la clásica agrupación Sonora Borinquen Carlos Goberna. Dos años más tarde, se le otorgó el mismo honor a Ernesto Negrín, fundador de otro de los más famosos grupos: Conjunto Casino.

Este año se estrenó la serie documental Memoria tropical  en TV Ciudad. Realizada por Aldo Garay (El círculo, 2008; El hombre nuevo, 2015), retrata a varias de las figuras más importantes de la música tropical nacional, echando luz sobre las múltiples facetas del movimiento y realzando el aporte tanto de nombres conocidos como también el de músicos y creadores menos famosos.

Otra señal: el año que viene, Fabián "Fata" Delgado —voz y líder de Los Fatales— actuará en el Teatro Solís, algo que se definió a raíz de una polémica en Twitter, cuando Delgado publicó en esa red social una diatriba contra lo que él entendió como una decisión de postergarlo para favorecer a la banda de rock argentina Babasónicos.

Pero no habrá que esperar tanto: el 1, 2 y 3 de diciembre se realizará el festival musical Montevideo Rock-Montevideo Tropical en la Rural del Prado. "Desde que estoy en esto, no recuerdo que la Intendencia nos haya abierto las puertas para que estemos en un festival junto al rock", dice el músico Carlos "Bocha" Pintos, fundador de Bola 8. Vale decir que la Intendencia, durante la gestión de Ana Olivera, organizó dos festivales en el Teatro de Verano, llamados Montevideo Tropical, pero solo con artista de esos estilos.

Más allá de todo esto, además, se empieza a percibir que no se puede denominar a la música de raíz tropical con un único rótulo. Si antes se podía englobar despectivamente a varias subcorrientes musicales en "la cumbia", esta calificación empieza a resquebrajarse bajo el peso de una realidad que casi empieza a tildar de "ignorante" a quien sabe que cumbia y plena son dos géneros musicales distintos.

La propia escena uruguaya cuenta con varias denominaciones para orientarse en el cada vez más poblado panorama musical: cumbia cheta, cumbia plancha, cumbia intelectual, plena, charanga...

Pop latino

En uno de los capítulos de Memoria tropical, uno de los entrevistados es Charly Sosa, excantante del grupo Chocolate (el responsable del clásico Mayonesa), que cuenta que él empezó su carrera como intérprete gracias a Rafael Antognazza, músico de murga —actualmente forma parte de Los Patos Cabreros— y docente musical en la Universidad de la República. "Sí, me han dicho que Charly me manda al frente en ese documental, que me deja pegado", dice entre risas Antognazza. "Pero nada que ver. A mí me parece muy positivo que él me dé ese crédito".

Aunque Antognazza no es "del palo", sí comparte con ese mundo el contexto del carnaval, donde la murga y algunos de los componentes más pop de la música tropical uruguaya conviven desde hace mucho tiempo. Para él, la música tropical uruguaya fue ganando legitimidad en la sociedad gracias a dos factores. Por un lado, el trabajo y el talento de los propios músicos de la movida. Y, por el otro, el cambio "de cabeza" registrado en los últimos años referidos a temas como la inclusión, la diversidad y la tolerancia.

Antognazza, que era un fundamentalista del rock cuando era más joven, dice que hoy gente como él entendió que las "camisetas están buenas", pero que no son lo esencial. "Hay como una sensación de vamos a dejarnos de joder, relajarnos, y ponernos las pilas para las cosas realmente importantes. Recuerdo que con mi hermano, cuando éramos adolescentes, discutíamos mucho sobre esto".

Esas discusiones quedaron atrás, en parte porque ese proceso histórico donde la música tropical fue acumulando logros que la colocaron en el lugar que actualmente ocupa.

Uno de esos logros, de los más importantes, fue protagonizado por Sosa y otros cantantes y artistas hace más de 15 años. Cuando en el año 2000 explotó el fenómeno del "pop latino" con la tríada Chocolate-Nietos Del Futuro-Monterrojo, además de Los Fatales, se quebró una barrera importante: la que casi siempre separaba a esos grupos de los barrios más pudientes. "Pasamos de tocar en el barrio Borro —sin desmerecer en absoluto a la gente de ese barrio— a tocar en Punta del Este", rememora Sosa. Y agrega que eso sigue así hasta hoy, que tiene su propia banda. "Sigo tocando para todos los públicos. Gracias a esa época, se rompió eso de que esta música era solo para ciertas clases sociales. Cuando cambió el siglo, ese mito cayó".

Antognazza recuerda que en esa época integraba la orquesta de Raúl Medina, y tenía muchas presentaciones en fiestas de bar mitzvá y cumpleaños de familias adineradas en barrios de la costa. "Vimos que los gurises empezaron a pedir que tocáramos esas canciones, empezó a ser cada vez más común. Por eso, no me sorprende que los nenes de Carrasco hoy escuchen y toquen cumbia. Hace años que se consume esa música en Carrasco".

El fenómeno del pop latino hace 17 años fue, como postula Radakovich, la "punta de la lanza" que le abrió las puertas a los grupos de música tropical a un público económicamente pudiente y acostumbrado a consumir música en inglés. Y lo que terminó por definir el triunfo tropical fue la cumbia cheta y su enorme éxito comercial no solo en Uruguay sino también en Argentina y, un poco menos, Chile y Bolivia.

Radakovich dice que hubo que pagar un precio para poder entrar a Carrasco: "Es hasta complicado llamarlo cumbia, porque suena más a pop que otra cosa. La música tropical entró a los estratos socioeconómicos más altos porque está desprovista de letras que retraten una realidad complicada, es algo festivo". Además, a la plena —que es uno de los componentes más importantes de la movida— todavía no se la ha dejado entrar, añade la académica. "La cumbia cheta es como una versión lavada de la música tropical", remata.

Mari Deal es cantante en Toco Para Vos, otra de las agrupaciones de cumbia cheta con mucho éxito. También ella venía de un fundamentalismo rockero. "A menudo uno piensa que es propietario de la música que escucha, y la defiende a muerte. Yo era así con el rock. Ahora que me metí en esto, aprendí que no importa el género, sino el artista. Lo importante es la pasión, el talento y la creatividad. Es un poco inmaduro jerarquizar los géneros musicales, ya no hago esas diferencias. Me fijo en los artistas, y cada canción que escucho anoto lo que me gusta. Hay cumbias que son de un nivel muy bajo, pero también hay otras en donde hay una gran calidad".

La cumbia cheta, además de darle un tratamiento cosmético y pasteurizar la música tropical para que las clases pudientes puedan consumirla, también influyó sobre la movida más clásica. Pintos, por ejemplo, puso en el mercado a La Kmorra, un conjunto joven con el que puedan identificarse aquellos que salen a bolichear. "Imaginate que una chica de 15 años que sale a bailar ni siquiera había nacido cuando yo empecé con Bola 8, hace casi 16 años". Sosa, por su lado, reconoce que la variante cheta de la cumbia obligó a todos a aprender sobre redes sociales, porque dice que fue desde ahí que el éxito de ese fenómeno despegó. "Si no, te quedás en el tiempo".

Entonces, ¿triunfó la cumbia? ¿Nos tropicalizamos? Puede ser. En el estudio de consumos culturales de 2014, la "cumbia" ocupa el quinto lugar en las preferencias con un 16% de adhesión, atrás del folklore (29,1%), el rock/pop (20,3 %), la melódica/romántica (19,2%), la clásica (17,2 %) y la "música popular uruguaya" (también 17,2%). Pero si se suman los porcentajes de "tropical/salsa" (13,7 %) y reggaetón (6%), la música de origen tropical llega a 36% de los apoyos.

Sin embargo, cuando el estudio investigó sobre los "disgustos musicales" la cumbia-reggeatón-tropical/salsa fue la más rechazada: 19,7% de los encuestados a nivel nacional dijo sentir disgusto o incomodidad ante esos géneros musicales, mucho más que el rock/pop, que le disgustó a apenas un 6,3% de los encuestados. "La música tropical en general es un lugar central para pensar los conflictos sociales", es una de las conclusiones de Radakovich. "Ahí está el mejor prisma para ver cómo se dan los conflictos sociales en la cultura", afirma.

Con todo, agrega que es probable que ya se haya superado otra barrera: "La plena en particular se tradicionalizó. Se integró como patrimonio cultural a la luz de su diversificación y éxito. La plena del siglo pasado se siente como tradición".

Esa tradición sigue modificándose bajo los influjos contemporáneos, llámese cumbia cheta o nueva plena. Y quién sabe hacia dónde irá la música tropical local cuando los inmigrantes venezolanos y dominicanos empiecen a generar más cultura e interactuar musicalmente con los creadores locales. ¡Azúka!

¿Tiene futuro la versión cheta?

La explosión del pop latino en el año 2000 duró un par de años. ¿Cuánto más durará la cumbia cheta? ¿Qué artistas resistirán el paso del tiempo? Cuando en 2013 saltó a la fama el grupo Mala Tuya, fueron varios los que vieron al grupos como una versión local de Agapornis, la banda de cumbia cheta argentina. Sin embargo, Mala Tuya se ha ido corriendo gradualmente de ese lugar en pos de un estilo propio. Por otro lado, Agustín Casanova ya ha dado muestras que puede encarar repertorios que lo ubican cerca a Abel Pintos y no tan dependiente de la pista de baile en los boliches.

"Este tren pasa solo una vez"

En 1986 se celebró Montevideo Rock en la Rural del Prado, un festival organizado por la Intendencia de Montevideo y el productor y empresario Alfonso Carbone. Ahora, se toma ese nombre y ese lugar para un festival que durará tres días (1,2 y 3 de diciembre) y que tendrá una parte rock y otra tropical. Para el prosecretario de la Intendencia Christian Di Candia, se trata de "ofrecer actividades que permitan que la gente a salir de su espacio personal e individualista y comparta el espacio público con otros. Que se entienda que la ciudad la construye la gente, mucho más allá de lo que podamos decidir como administradores políticos. Y la música sirve para encontrarse". Aunque los "cumbieros" han tenido festivales propios, esta —dice Carlos "Bocha" Pintos— es una oportunidad de mostrar que la movida tropical puede presentar espectáculos con criterios de calidad: "Se nos abre una puerta y hay que aprovecharla. El tren pasa una vez, y si no lo agarrás, lo vas a ver de atrás".

Una orquesta que hace bailar con un toque intelectual

"Sí, sabemos que nos tildan de cumbia intelectual. Cargamos con ese estigma, y en parte nos cabe", dice el percusionista Rodrigo Domínguez, de la La Imbailable Cumbia Orquesta (foto de portada), una agrupación fundada en 2012 y que hace cumbia tradicional. "Ya no somos tan imbailables como hace unos años", dice entre risas. "Hace poco tocamos y había un grupo de costarricenses en el público. Que ellos nos dijeran que le había gustado, fue como el sello de aprobación". Egresado de la Escuela Universitaria de Música, Domínguez ha grabado con varios artistas tropicales, y coincide en que desde hace unos años esa música es más aceptada, y que hay músicos de muy buen nivel. "Hay de todo, es muy variado", dice cuando se le consulta sobre el nivel técnico de los integrantes de la movida tropical. "En la percusión, que es lo mío, hay timbaleros que son impresionantes. Lamentablemente esta música ha estado ligada a lo terraja. Pero la música es música, no importa su origen. Se dice que tocan mal, pero en eso influye que tienen que tocar muchas veces. Cuando llegan al quinto concierto de la noche están agotados y ahí ya no suenan tan bien".

El buen momento musical

Andrés Sanabria es director del sello discográfico Bizarro Records, probablemente el más importante del mercado de música nacional en cuanto a alcance y a número de artistas en su catálogo. De acuerdo a su visión, el buen momento comercial de la música tropical no es de ahora. "Es constante, pero es constante también para otros géneros. Hace poco fue el Durazno Rock y fueron muchos miles de personas. ¿Es que el rock está resurgiendo? No. Solo que algunos medios se dieron cuenta que hubo un festival y que fue mucha gente. Para el caso de la música tropical, siempre tuvo un gran apoyo entre un público cuantioso, y canales de difusión propios, a diferencia de otros géneros. Lo que pasa con la música tropical es que ahora conquistó a un nuevo público. Entonces, sí: para ese público hay una mayor legitimación".

En ese segmento de público influye la repercusión mediática que tienen nuevos integrantes de la movida tropical. Ya sea porque se formaron romances o se rompieron relaciones —o porque esos exponentes accedieron a espacios mediáticos de gran predicamento en la televisión argentina— los medios amplifican el impacto que ya tenían nombres como Rombai, Majo la del 13, Márama o Mano Arriba.

El sello que dirige tiene pocos artistas de música tropical en su catálogo, pero los que sí tiene —Conjunto Casino, por ejemplo— son rentables. "Conjunto Casino vende bien, y pronto vamos a sacar un compilado de grandes éxitos con temas nuevos. Veo que ellos siguen tocando todos los fines de semana, tal como otros que podrían ser considerados como legendarios, como Sonora Borinquen y Combo Camagüey. El año pasado, sacamos el más reciente disco del Fata y se viene vendiendo bien, el resultado es satisfactorio. Hace poco, él hizo una Sala Zitarrosa y la agotó tres días antes del show. Veo también que hay una gran movida de cumbia joven, donde los grupos tocan mucho. Veo que a Montevideo Music, que es un sello que tiene a varios artistas de música tropical en su catálogo, le va bien... Pero como ya dije: les va bien a muchos. Al rock, a los artistas del Carnaval, a los de otros estilos. La escena de música tropical goza de buena salud, pero también las otras".

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