ENTREVISTA

Orlando Petinatti sobre algunos militantes del Frente Amplio: "El concepto foca es perfecto"

El creador de Malos pensamientos responde a los rumores de un regreso a Océano FM y también se explaya sobre la situación del país. "Los resultados del domingo son una muestra del hartazgo", dice. 

Orlando Petinatti. Foto: Leo Mainé
Orlando Petinatti. Foto: Leo Mainé

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—¿Qué hay de cierto en los rumores que señalan un cambio de emisora para Malos pensamientos en 2020?

—A lo largo de mi trayectoria en radio, cuando llega esta época del año es muy común que yo reciba llamados de otras emisoras que quieren tener a Malos pensamientos en su programación. En los últimos tiempos he tenidos muchísimos ofrecimientos, entre ellos de radios que forman parte de un multimedio o emisoras que son AM, pero que comprarían una FM si me sumo al proyecto o de radios que se estaban formando. En todos los casos, siempre escucho y agradezco los ofrecimientos. Eso en primer lugar.

—¿Y en segundo?

—En este momento sé que hay conversaciones de directivos de radios con la dirección de Azul FM. Pero conmigo no hablo nadie, al menos formalmente.

—Sería como quien habla con los dirigentes de un club para negociar un posible pase...

—Podría ser. Como podría ser por la venta de la radio entera o la venta y el pase. No lo sé. Reitero que conmigo nadie ha hablado. También digo que los ofrecimientos han sido muchos en este tiempo y los he desechado porque me siento muy bien en Azul FM. Tengo una buena relación con los directivos y con el entorno en toda la radio. Tiene una potencia inigualable y soy muy feliz haciendo el programa que hago.

—¿Entonces descartás el pase?

—No descarto nada. A lo largo de mi trayectoria me he reunido con todos lo que han querido reunirse conmigo. Me han ofrecido la dirección artística de una radio o pasar el programa. Hasta una emisora me planteó: ‘Seguí con Malos pensamientos en Azul y de mañana quiero que tengas un periodístico en mi emisora’. Me resultó muy interesante porque además es una idea que ya tenía de antemano. El periodístico es un perfil que me está gustando mucho. Así que puede ser. Todo lo que sea disfrutar de la radio me fascina.

—Algunos rumores indicaban que había interés concreto de Océano FM en tener Malos pensamientos de regreso. ¿Cuán probable puede ser eso?

—Estoy al tanto de eso. Recuerdo la etapa de Océano con mucho cariño. Seguramente al director de la radio le suceda lo mismo, en especial cada vez que vienen las mediciones de audiencia y ve lo que marca Malos pensamientos. Pero a todas las propuestas las recibo con mucha seriedad. Un regreso así sería algo muy especial para todos pero hoy... creo que es más un sueño de Océano que una propuesta firme. Veremos.

Archivo 2013: Espontáneo encuentro de Pablo Lecueder y Orlando Petinatti en los Premios Iris.
Archivo 2013: Encuentro de Pablo Lecueder y Orlando Petinatti en los Premios Iris.

—Mencionaste las mediciones al pasar, ¿qué te genera estar al frente del programa más escuchado de todos los horarios una vez más?

—Nunca hice el programa pensando en las mediciones. Ni cuando lo imaginé pensaba en tener una audiencia como la que tengo, ni estar 30 años al aire con el éxito que tiene el programa. Siempre quise hacer un programa que me divierta para después divertir a los demás. Recuerdo que en las primeras épocas miraba con mucha ansiedad las mediciones: era un chico de 20 y pocos años y cuando los ratings me daban bien me ponía muy contento, como corresponde. Hoy también me pone contento; me gusta tener la audiencia que tengo en todo el país y en el mundo, y sentirlos cerca. Pero, hoy las mediciones son un disfrute más para el departamento comercial que para nosotros. Disfruto más cuando tenemos una buena historia al aire, cuando me río a carcajadas o la gente me tira un centro y nos divertimos. Porque ser el programa más escuchado en la historia de la radio o tener audiencia de televisión no es para cualquiera; es una gran responsabilidad y me gusta.

—Sos uno de los jurados de Got Talent Uruguay, ¿cómo llegó esa propuesta?


—Hacía tiempo que estaba buscando volver a la TV. Nunca me imaginé que iba a hacerlo con el formato más exitoso de la TV mundial. Sucedió de un momento al otro. Formar parte de ese programa tiene muchas cosas que me divierten y estimulan: para empezar, el contacto con la gente como lo tengo en la radio y luego recorrer el país y sentir la cercanía del público. Se va a grabar en diferentes locaciones a lo largo de todo Uruguay y va a ser único.

—¿Cuál será tu rol dentro del jurado?

—Me toca ser un personaje que me divierte mucho. Simon Cowell, el creador del formato, es el jurado más ácido, irónico y severo. Ese va a ser mi lugar. Disfruto mucho de eso, pero también voy a ser aquel que si se tiene que emocionar, lo hará o lo mismo para aplaudir a alguien de pie. Se puede jugar con las emociones e ir de un extremo al otro. Además, estar junto a Natalia Oreiro, María Riccetto, Claudia Fernández y Agustín Casanova también es algo lindo y nuevo. Tenemos que aprender a convivir y hacer disfrutar al público. Creo que Got Talent va a ser la sensación de la TV uruguaya, no solo el año que viene, sino por mucho tiempo.

—¿Seguís el formato?

—Lo veo mucho. Vi el American Got Talent y ahora estoy con el español para ver otra perspectiva de los jurados. Me atrapa muchísimo y creo que recorrer el país me va a ser muy bien como profesional. Es un nuevo desafío en mi vida; yo busco nuevos desafíos todo el tiempo. Implica volver a la TV por la puerta grande, en un canal como el 10 que está apostando mucho a la producción, con gran un equipo de trabajo. No puedo pedir más.

—¿Qué es Radio Star?

—Es el primer reality de la radio uruguaya que tiene que ver con talentos musicales. La gente viene a cantar a un estudio que acondicionamos en la radio. Se anotan dejando un video en la página web. Las primeras semanas recibimos más de 200 videos de gente que quiere cantar. Me he dado cuenta de que en este tiempo de muchas selfies y cámaras, la gente quiere grabarse y mostrarse. En nuestra adolescencia le escapábamos a las cámaras. Pero hoy la gente adora grabarse. en todas las situaciones. Más allá de eso, en Radio Star hemos recibido a muchos concursantes de gran nivel. La final será a fin de año. Me gusta darle otro perfil a Malos pensamientos, que no se enfoca directamente en el humor, sino en el arte. Han venido personas de diferentes departamentos a cantar. Quizás Radio Star sea un programa aparte el año que viene. Quién sabe...

Orlando Petinatti. Foto: Leo Mainé
Orlando Petinatti. Foto: Leo Mainé

—El domingo hubo elecciones, ¿qué lectura hacés de resultados?

—Disfruto de la democracia. Me gusta mucho ir a votar y llevar a mi hija. Son cosas que no pude hacer porque siendo niño y adolescente vivíamos en dictadura. El hecho de ir a votar me emociona. Lo compartí con mi hija todo el día. En cuanto a los resultados, no me sorprenden. Es una muestra del hartazgo de la gente, de vivir en un clima de inseguridad absoluta, de falta de valores, de poca educación y de, lamentablemente, falta de trabajo. Ese combo es lapidario. La gente no perdona la poca empatía que ha tenido el gobierno con el pueblo, sobre todo desde el punto de vista de la seguridad, en lo laboral y económico. Eso no quiere decir que haya ya un ganador, pero es una muestra de la realidad lo que sucedió. Siento, además, que hay que frenar esta ola de intolerancia. Nunca se me ocurriría a mí robarme papeletas de una opción electoral que no me simpatiza. Hay gente se ha robado papeletas del “Sí” para destruirlas. Eso es ser facho. En cuanto al resultado, yo voy a estar siempre del lado de la gente que quiere salir adelanta trabajando y con esfuerzo. No del lado de quien toma un arma y entra al banco con una calibre 45 para obtener respeto y dice que eso es lo más lindo de la vida. Este país necesita un cambio, pero no de gobierno; un cambio de actitud y cuanto más se sumen a ese cambio, mejor será para todos. Si hay un acuerdo multicolor, mucho mejor.

—Por decir estas cosas te has ganado críticas de una parte de los sectores políticos... ¿lo has medido?

—Los haters no me mueven un pelo. Y no por ser pelado. No me mueven un pelo porque soy liberal y no expreso nada que ofenda. Por el contrario, ganaría más en todo sentido, en tranquilidad incluso, si no me metiera en esto y mi vida fuera entretener y nada más. Pan y circo y me voy a mi casa. Pero a mí me gusta involucrarme con lo que pasa en la sociedad. Ese soy yo. Me enseñaron esos valores. Si a alguien le molesta y su reacción es insultarme, descalificarme, habla más de él que de mí.

—¿Te han ofrecido involucrarte más en política con alguna agrupación?

—Así como me han ofrecido cambiar de radio cada cinco años, me vienen a buscar. Lo lindo es que de los tres partidos tradicionales me lo han ofrecido y de un partido nuevo también en este último tiempo. Yo no me involucro con partidos. No le hago mandados a nadie. Yo duermo tranquilo. Me gusta colaborar con la sociedad desde mi lugar como comunicador. No siento que esté preparado para la política, que implica un montón de cosas más que la responsabilidad. Lo que digo es genuino: no me interesa favorecer a nadie. Quiero vivir en un país donde no tenga que esquivar gente durmiendo en la calle, donde no haya niños con la cabeza adentro de un contenedor, donde no tenga que vivir con rejas, cerca, alarma, cámaras y alambre de púa. Y donde mi hija pueda caminar tranquila por la calle y yo esté tranquilo de que ella salga a caminar.

—¿Hay una grieta en Uruguay?

—Por supuesto. Esa grieta se alimenta de gente que divide a los uruguayos entre oligarquía y pueblo, entre cajetillas y laburantes, aquellos que denigran a la persona por la marca del auto o por el barrio donde vive. Si esa grieta está instalada en Uruguay es porque quienes nos han dirigido en los últimos años han trabajado para eso. Sin dudas, buscando un beneficio. Divide y reinarás.

—Sí, pero también está el calificativo “focas” muy instalado, que sería una muestra de intolerancia del otro lado, ¿o no?

—El concepto "foca" es perfecto. Porque la foca aplaude cuando le dan el pescadito. La foca está adoctrinada para eso. Lamentablemente, hemos sufrido el adoctrinamiento de mucha gente sin que ellos se den cuenta de que están adoctrinados. Hay personas que defienden una causa política más que a su familia, más que la bandera del país, defienden a políticos como si fueran familiares. Hace unos días puse el ejemplo de una película alemana que se titula La ola. No sé si es la “ola esperanza” porque por el contrario se trata de una ola destructiva. Un profesor plantea como un juego a sus alumnos que le hagan caso en todo lo que él dice. Los niños empiezan a jugar a eso y se unen luego en un grupo poderoso, violento y agresivo.

—A lo largo de la campaña recibiste a todos los candidatos para entrevistas largas.

—Han venido todos menos Daniel Martínez y gente de izquierda. "Motivos de agenda", dicen, lo que traducido a castellano antiguo significa "no me animo". Me hubiera encantado recibirlo. Me gusta muchísimo la veta periodística de este programa con entrevistas todos los jueves, donde no solamente entrevistamos a Talvi, Lacalle Pou o Rafael Michelini, sino también a Carlitos Páez o músicos y artistas de todo tipo. Me gusta mucho desnudar al invitado y hacer una entrevista profunda. Varios se han emocionado y eso me hace muy feliz.

—¿Qué te dejó la polémica con Javier Miranda en cuanto a la denuncia que hiciste sobre un dato para hallar los restos de Elena Quinteros?

—Cuando decidí hacer pública la denuncia que me llegó al programa, jamás me imaginé que iba a explotar una bomba. De hecho, lo único que pedía era: ustedes periodistas pregúntele a Miranda qué hizo con la información. Y esperaba que la respuesta fuera: "Se investigó y no dio resultados". En ningún momento pensé que iba a encontrarme con una situación que terminó teniendo un montón de derivaciones y luego, semanas después, se encuentran los restos de Eduardo Bleier. No son los restos de los que se hablaba en la denuncia, ni el lugar específico. Pero quedó claro que por cuestiones del destino y por tener una audiencia grande y fiel, un oyente me escribió a los pocos días de la denuncia para decirme que entraba una excavadora al Batallón 13. Yo no encontré esos restos, pero quizás sacudí un poco y se reactivó un tema que estaba dormido. Y no había una excavadora en el Batallón. Si lo mío sirvió para encontrar luz en una familia, me siento bien conmigo mismo. Mi intención nunca fue tener protagonismo en un tema tan sensible. Yo hago radio y televisión.

—Hace un tiempo Daniel Figares, con quien empezaste en los medios, hizo un comentario muy duro hacia vos. "Yo lo inventé. Es una bazofia", escribió. ¿Qué te generó eso?

—Jamás dije nada descalificante hacia él. No tengo mucho que decir. Hace 30 años que no lo veo. Es increíble que vivimos en una misma ciudad, pero no lo encontré nunca más. Estamos hablando de algo que pasó hace 33 años. Es raro. Lo único que puedo decir es que no me llegan sus ofensas. Me generan un poco de tristeza en todo caso. Tengo un lindo recuerdo de lo que fue El subterráneo, que fueron mis comienzos en radio. Yo era un adolescente y él me dio la oportunidad de salir al aire; lo disfruté, él lo disfrutó, lo disfrutamos juntos. Y se terminó. Después de 30 años viene a decirme esto. No me ofende, me da tristeza.

Orlando Petinatti
Orlando Petinatti y su hija Amy, de 10 años. 

—Amy, tu hija de 10 años, ¿también perfila para la comunicación?

—Ella canta, baila y toca la guitarra. Va a clases de teatro y de canto. Es única. Me va a acompañar durante los rodajes de Got talent. Está tan entusiasmada como yo y lamenta no poder presentarse porque tiene al padre como jurado. ‘Llevo la música en la sangre’, me dijo una vez. Es fanática de los Beatles. Amy es quien me saca del personaje. Con mi hija puedo hacer lo que nunca imaginé. Es muy divertida además. Realmente es un sol.

—Desde tu separación en 2010 no se te ha conocido pareja oficial, ¿cuál es tu estado sentimental?

—Me separé en 2010 y después de eso, he tenido dos hermosas historias de amor, pero hoy estoy solo. Me gusta estar en pareja; tener una mujer al lado que me haga mejor persona y con quien podamos acompañarnos. Pero, no salgo a buscar por ahí. No tengo Tinder, ni podría tenerlo. Eso es parte de los problemas de ser un tipo público. Igualmente tengo labia. Soy de la vieja escuela. Solo estoy bien y esperando que los planetas se alineen y pueda surgir otra historia.

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