NOTA DE TAPA

Maxi de la Cruz, un verano de éxito a dos orillas

Entre Mar del Plata y Montevideo será el verano de Maxi de la Cruz. Estará en la obra Gasalla y conducirá Trato Hecho Famosos en la pantalla de La Tele.

Maxi de la Cruz
Maxi de la Cruz. Foto: Teledoce. 

—¿Es la primera vez que trabajas con Antonio Gasalla?

—Ya había trabajado con él hace unos 12 años y siempre estuvo ahí, no nos manteníamos en contacto, pero siempre nos cruzábamos. Lo fui a ver al teatro, nos saludamos y a veces cuando yo estaba en un teatro y el en otro, salíamos a comer algo después de una función y nos cruzábamos. Ahora se dio que me llamó y es similar al espectáculo que había hecho la otra vez con Gasalla. Y es el regreso de Gasalla, porque hace un buen tiempo que no hacia teatro, entonces es llamativo por todos lados, porque es el, porque hace tiempo que no está en el escenario, hace como 8 años que no hacía nada. Y entonces esta bueno.

—Además está bueno que él te haya llamado.

—Sí, claro, que se haya acordado. Uno tenía una buena relación y se dio.

—¿De que se trata este espectáculo que se llama Antonio Gasalla?

—Es un show donde él hace sus personajes, hay otra actriz y otro actor junto a mí, y cuando hace de la Empleada Pública yo hago del tipo que quiere cambiar los hijos de colegio y tiene que hacer unos trámites, imagínate. También va a estar la Mama Cora, Soledad que va a terapia y yo voy a ser el padre muerto que se le aparece y la trata remal, para mí estar con él ya está buenísimo. Tengo esa ilusión de que si uno que está compartiendo escenario con él se divierte, el público también. Además es un tipo muy querido y muy esperado, porque no hace teatro muy seguido.

Maxi de la Cruz
Maxi de la Cruz. Foto: Teledoce. 

—¿Cuánto se puede improvisar con él?

—Es mitad y mitad. El loco nos dio los libros, ensayamos y nos dijo: “Es esto pero después síganme o los sigo”. Y en ensayo nos hemos colgado un rato largo y tenemos que terminar, porque lo que tiene es que te sigue. Y ahí está la capacidad de cada uno de seguirlo, entenderle el lenguaje. Por suerte se logró.

—Y en cuanto a los guiones, ¿cuánto hay que respetar?

—No es exigente de tener que respetar el punto y la coma, o que acá hay una pausa, no, porque al ser un espectáculo de él con personajes suyos, tenés que tener abierto el juego a jugar, a que pueda pasar algo.

—¿Como qué?

—Ponele que está haciendo a la Mama Cora y habla uno del público, y se va a meter con la gente. Además es un teatro grande, como para mil y pico de personas. Y esa es la otra, porque con un nombre como el de Antonio Gasalla te animás a tirarte al agua, si no lo dudas. Pero bueno, vamos a ver, las temporadas siempre son una incógnita. Pero acá se hizo todo para que funcione. La gente lo está esperando hace un tiempo, el show está bueno, el escenario está bueno, la escenografía está muy bien armada y va a estar Marcelo Polino para pivotear a Gasalla con la actualidad.

—Y Gasalla está más allá del bien y del mal y va a opinar sobre todo y todos.

—No tiene filtro, no le importa nada. Se pelea mucho con la prensa y también lo matan un poco. Puede que a la salida del teatro haya noteros esperándolo y si quiere les habla y si no se va.

—Tiene una trayectoria y varios éxitos como para hacerse el divo si quiere.

—Sí. Es como que nunca entró en la rosca de lo mediático, cuando lo fueron a buscar para pincharlo, no entró. Después lo he visto y él sale del teatro y si hay gente esperándolo detrás de un vallado, no es de los que pasa caminando saluda sin acercarse y se va, no, saluda a la gente, se saca fotos, por ese lado no es divo. Eso sí, si le hacés una nota para preguntarle porque se peleó con fulano, no te da bola. De prensa no va a hacer mucho, estuvo con Susana en el último programa y nada más, ni a Mirtha fue. Porque como no tiene filtro, le preguntan algo y responde cualquiera.

—Ese ha sido siempre su sello.

—Si, ellos bancan porque arriba del escenario se matan de risa de todo y le toman del pelo a todos. Después ha hecho de todo, en un momento del show se proyecta una entrevista de “Barbara Don’t Worry” y el loco me dice: “Tengo para proyectar entrevistas que hice a todo el mundo. Desde Jennifer Lopez a Mónica Lewinsky con quien habló de todo o quien quieras, hay mucho material grosso y está buenísimo que la gente lo vea y recuerde”. Y ese tiempo le permite maquillarse como Barbara, que requiere mucha prótesis y maquillaje, y entonces vuelve. También va a haber invitados por función, para que les haga una entrevista. Me dijo: “se me ocurrió esto” (de hacer las entrevistas en vivo) y quien va a venir en verano. Ayer me dijo que se enteraron dos y que ya tiene 200 famosos que quieren estar, entre ellos Palito Ortega.

—Trabajaste con Flavio Mendoza y ahora con Gasalla, te sentís consagrado en Buenos Aires?

—No. Es un medio muy grande y si bien es un circulo cerrado, no me conoce la gente por la calle. Me pasó un par de veces que me vio gente que va al teatro, porque en las obras que estuve fueron exitosas. Cuando trabajé con Aníbal Pachano en Pour la galerie, hicimos miles de funciones y por toda Argentina; y con Flavio también, una temporada de tres meses tenía 100.000 espectadores. Y después hicimos gira en lugares grandes, porque los escenarios eran como para los Rolling Stones. Y en cada ciudad estuvimos un mes. En Uruguay estuvimos en el Palacio Peñarol y también estuvo bueno. Dentro del medio me conocen, al menos le suenan el nombre y los más conocidos me conocen, pero popular, por haber salido en tele, no.

—¿Y por qué no has hecho televisión en Argentina?

—No se me dio y las pocas veces que salieron propuestas eran en los mismos horarios del teatro, y no podía bajarme para hacer tele. Por momentos pensaba, puedo hacer televisión, pero después pensaba: estoy haciendo Stravaganza, no estoy trabajando con cinco amigos en el under. Estoy en el espectáculo más taquillero de la historia argentina. Entonces se me generaba eso y me acomodaba enseguida, ¿te imaginás la gente que quería estar en mi lugar desesperadamente? A veces hay quien pierde la referencia, por suerte nunca la perdí, ni allá ni acá.

—¿Se notó la crisis económica de Argentina en el teatro?

—Sí, se renotó. A mí me agarró en el medio de una obra de teatro.

—¿Cómo se rema eso?

—Ahí es el productor el que decide. Todos lo sentimos porque ganamos menos plata. En mayo de 2018 fue el primer golpe del dólar, cuando se fue a 40, y ahí las ventas bajaron un 50 por ciento.

—En las próximas semanas pasás a ser el conductor de Trato Hecho. ¿Cómo te lleva?

—Está buenísimo, ya conocía el programa cuando lo hacía Julián Weich y también veía el de acá. Y me encanta el formato porque al conductor lo dejan divertirse y jugar. Y tiene que funcionar por todos lados, y es atractivo porque juegan desde la casa, acá jugamos todos. A medida que va avanzando el programa, cuando hay que ofertar o quedarse con el dinero, está bueno. Me gusta mucho.

—Además tiene el diferencial que los participantes son todos famosos de nuestro país.

—Eso también lo hace más distendido, porque el que viene al ser conocido por ser cantante, bailarín o actor, te permite que interactúe más que el público común que tiene vergüenza o timidez, más los nervios de estar en un programa de televisión y estar jugando por dinero. Aparte, la edición famosos permite ayudar a instituciones y fundaciones que elige la gente, lo que le da un toque diferente. Muchos vienen con las causas que apoyan desde hace tiempo; y lo que siempre digo a los que vienen, es que está bueno porque visibiliza para que la gente pueda ayudar y apoyar distintas causas. Ya sea un refugio, varias ONG, o instituciones, permite mostrar lo que hacen esos lugares, y si se llevan poco o mucho dinero, siempre hay gente que se entera y termina ayudando a la causa.

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