Entrevista

Alberto Sonsol sobre su nuevo rol en Tenfield: "Sé que es un lugar pesado, pero me tengo confianza"

El periodista asume los relatos de fútbol en TV desde este lunes con el clásico amistoso y luego de la salida de Romano. "El tema de Rodrigo no fue conmigo, sino con la empresa. Le deseo lo mejor, como se lo he deseado siempre", asegura en entrevista. 

Alberto Sonsol
Alberto Sonsol. Foto: Marcelo Bonjour. 

—Este lunes debuta en los relatos de Tenfield con el primer clásico amistoso del año. ¿Cómo lleva este nuevo desafío para su carrera?

—Por un lado fue sorpresivo, pero por otro lo vivo con mucha confianza. Los años te dan una tranquilidad cuando emprendés cosas nuevas. Tengo la adrenalina, pero esa efervescencia se produce sobre un recorrido de muchos años de hacer televisión y radio vinculado al deporte.

—El relato de fútbol en TV, sin embargo, no es lo que más ha hecho...

—Es verdad. Creo que los primeros partidos voy a estar en la búsqueda del punto exacto del relato en función de los tiempos del fútbol por televisión. No es lo mismo que relatar básquetbol, ni fútbol por radio. En este momento, esa es la inquietud que tengo, la de encontrar rápidamente el equilibrio justo entre la emoción y la pasión que busco transmitir siempre, pero sabiendo que la gente está ahí, viendo lo que pasa. Ya he relatado algunos partidos en TV. En el Mundial, por ejemplo, relaté para Canal 10 pero no es lo mismo hacer Dinamarca - Japón que los partidos de Nacional, Peñarol o la selección, donde se juegan las pasiones de todos. Que haga un gol Dinamarca o Japón, me da igual. Pero cuando juegan los equipos que mueven las emociones nuestras, la historia es otra. La expectativa que tengo es la de cumplir y que a la gente le guste esta nueva etapa.  

—Va a hacer dupla con Juan Carlos Scelza, ¿han hablado de los roles, de la dinámica?

—Nos hablamos. Y seguramente nos juntemos en estos días. Pero más allá del caso de Juan Carlos, conozco a todos en el equipo de las transmisiones. A mí me gusta mucho interactuar. El mío no es un relato unipersonal. Me gusta el juego en equipo y desafiar en este caso a Juan Carlos y a los que estén en cancha sobre las jugadas polémicas. “Yo vi esto, ¿vos que viste?” y así.  

—Así que va a “pinchar” a Scelza, a provocarlo un poco...

—Sí, y él me dijo que también lo iba a hacer conmigo. Tampoco voy a decir que no fue penal si no lo fue. No forzar las cosas. Pero yo entiendo el relato deportivo con mucha opinión y el contrapunto es una cosa fundamental. Porque siento que la gente quiere eso, incluso para discrepar con el que está opinando. Es una forma de entender esta profesión y actuando así creo que no me ha ido mal. Voy a seguir por este camino. Espero que salga un producto agradable para la gente, que dé gusto escuchar y que genere cosas.  

Lali Sonsol, co autor del libro. Foto: Ariel Colmegna
 Alejandro Lali Sonsol será quien relate en El Espectador. 

—Tomar los relatos en Tenfield implica un lugar que concentra mucho la atención. ¿Cómo sobrelleva eso?

—Es un lugar pesado, sí. Pero no me amilana. La única incertidumbre que tengo es encontrar rápido ese punto, ni pasarme para un lado ni para el otro. Estoy con mucha confianza. Me encanta el fútbol. Lo jugué como casi todos los uruguayos en forma amateur y hace muchísimo tiempo que estoy vinculado al deporte desde los programas y las transmisiones radiales. Esto sería un paso más en mi carrera.

—¿Cuál es su relación con Rodrigo Romano, el relator saliente?

—Rodrigo empezó conmigo el periodismo cuando él tenía 15. Yo creo que el periodismo deportivo es como una carrera de postas: uno le va pasando el testimonio a otro. A mí hubo gente que me abrió la puerta en su momento y después llega el turno en que vos le abrís la puerta a otro. Después está en cada uno aprovechar la oportunidad o no. Mi relación con Rodrigo es correctísima. El tema no fue conmigo, el tema de Rodrigo fue con la empresa. Eso lo tenemos claro todas las partes. De hecho, lo primero que hice cuando me ofrecieron la posibilidad fue llamarlo para consultarlo en qué estaba. Estoy muy tranquilo sobre cómo he actuado. Me duele por él pero bueno, la vida es así. Como me dijeron algunos amigos, “si no eras vos, sería otro”. Y a Rodrigo le deseo lo mejor, como se lo he deseado toda la vida.

—¿Cómo se dio esa llegada de Romano a tu equipo?

—Yo estaba en básquetbol en Radio Universal. Con diferencia de días, se apersonaron en la radio Rodrigo Romano y Diego Jokas a preguntarme si había alguna posibilidad de trabajar porque tenían la vocación periodística. En ese momento, el equipo ya estaba armado pero los dos demostraron mucha perseverancia, aun siendo muy diferentes. Les dije que podían venir a las reuniones de producción y al programa que hacíamos de noche y, quizás, cuando haya una chance, aprovecharla. Vinieron por seis meses, sin faltar un día y sin abrir la boca. Hasta que un día tuvieron la oportunidad y la defendieron tan bien que no pararon más. Al tiempo, cuando se estaba armando el equipo de Tenfield me llamaron para preguntarme si no tenía a alguien para recomendar y uno de los nombres que di fue el de Romano. Así que, lo digo nuevamente, con mi proceder en estos momentos estoy muy tranquilo. Después, hay gente que dice cualquier cosa en las redes sociales. Está bien. Que lo digan porque están en su derecho. Pero yo duermo tranquilo.  

—¿Qué tan pendiente está de las redes?

—Las redes sociales son un arma de doble filo. Por un lado son muy poderosas pero otro muy destructivas. Si vivís pendiente de las redes sociales, no vivís. Yo vivo para mi familia, mi mujer, mis hijos, mi mamá, mis amigos y compañeros. Lo otro es sumergirse en la locura. Estar pendiente de cada comentario es una locura, sobre todo cuando proviene de anónimos. Porque todo lo que digo yo en la radio y en la TV, va con mi cara, mi voz, mi nombre. Ahora, cuando las cosas se dicen con seudónimo, no creo que haya que tomarlas en serio. Me parece cobarde. Entonces, tengo dos chances: o me resbala, que es lo que trato de hacer o me involucro, que es lo que trato de no hacer.  

Alberto Sonsol. Foto: Fernando Ponzetto
Sonsol continuará en los relatos de básquetbol y demàs programas. 

—¿Cuál es su posición sobre este momento político en el fútbol, con un enfrentamiento entre los jugadores y Tenfield?

—No me gusta la política del fútbol. Creo que cada uno tiene que cumplir su rol: el dirigente dirigir, el periodista comunicar, el jugador jugar y el juez juzgar. Cuando se empiezan a mezclar las funciones, me parece que no es lo ideal. Aún así, creo que el jugador de fútbol tiene que tener una participación en los demás estamentos del fútbol. En el año 1993, cuando asumí la conducción de La Hora de los deportes, yo sugerí que se incorporaran exjugadores de fútbol porque siempre creí que en el periodismo deportivo son necesarias las voces de las personas que estuvieron algún día dentro de la cancha. Así que fue que llegaron Wilmar Cabrera y Fernando Morena al programa. No le doy la derecha a nadie... pero al poco tiempo empezaron a aparecer exjugadores en todas las cadenas y programas (Fox, ESPN, en todos lados). Hoy tengo a Jorge Seré en mi equipo de la radio. También están los casos de (Juan Sebastián) Verón que es presidente de Estudiantes de la Plata o de Fabián Canobbio que hizo una gran carrera como futbolista y hoy es el presidente del club de sus amores, Progreso. Todos esos casos me parecen notables porque nacen desde el sentimiento. Esto otro (la lucha de los jugadores de la selección) no la tengo tan clara la motivación... 

—¿No surge del sentimiento?

—No, me parece que es una lucha de poder, que a mí me queda enorme. Mi humilde impresión es que esto está empujado por el metal. Por supuesto que se necesita dinero para vivir. Pero lo que está en juego aquí no es una lucha por sentimiento o por justicia. Se está disputando el poder y el dinero que hay en el fútbol.

—Los jugadores no hablan en las transmisiones de Tenfield desde hace más de un año, ¿crees que se puede revertir eso en el corto plazo?

—No sé. Es un tema empresarial que me supera. Yo peleo a muerte por lo que está a mi alcance. Pero por lo otro, ¿qué voy a hacer? No puedo hacer nada. Mi relación con los jugadores sigue siendo excelente. Es más, a varios les escribí estos días y me dieron para adelante en mi nueva función. Con Luis Suárez, por ejemplo, tengo contacto fluido. Le mandé un mensaje el sábado pasado, luego de que hiciera dos goles, para felicitarlo y lo puse al tanto de la novedad. Me dijo: “Alberto, tranquilo, no tiene nada que ver una cosa con la otra. Siempre me trataste con respeto y yo siempre te voy a tratar con respeto. Dale para adelante”. Como decía el contador Damiani, uno no es pepita de oro para que lo quiera todo el mundo, pero si algo puedo decir es que tengo muy buena relación los protagonistas de todo esto, que son los jugadores. 

—¿Hoy, a los 61 años, diría que está en el mejor momento de su carrera?

—Probablemente. Lo que siempre digo a la gente joven, como mensaje, es: “Peleá por tu sueño”. No solo en el deporte o el periodismo, en cualquier área. Yo era un Don Nadie. Fui mozo en Israel y volví al país con el deseo de ser periodista. De repente hay gente que me ve en la actualidad y piensa que nací parado, pero no fue así. La luché como loco. Es verdad que nadie es el dueño de las dificultades. Todos enfrentamos obstáculos, pero lo fundamental es no apartarse nunca del sueño. 

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