Editorial

Del dicho al hecho

Releído en la actualidad se comprueba que un folleto oficial de campaña de la fórmula Vázquez-Sendic para el período de gobierno 2015-2020 contiene un montón de promesas incumplidas.

Según un viejo refrán, del dicho al hecho hay un gran trecho. Traducido a la política significa que lo prometido queda solo en el papel: no se cumple. Prueba de ello es una síntesis del programa del Frente Amplio publicada en miles de folletos distribuidos en 2014 en todo el país con una foto de los sonrientes Tabaré Vázquez y Raúl Sendic en la portada. Debajo de ellos luce un sobreimpreso con el título "Uruguay no se detiene".

Repasar las promesas contenidas en esa publicación es una experiencia que prueba cuan largo puede ser el trecho entre los dichos y la realidad. Es que la fórmula Vázquez-Sendic aseguró que haría cosas para lograr las cuales se hicieron pocos o nulos esfuerzos en lo que va del gobierno. A continuación van algunos ejemplos espectaculares de ese incumplimiento del programa.

En primer lugar, en materia de seguridad se promete el oro y el moro. Aparte de asegurar que se dará un "combate frontal a la delincuencia aplicando con la misma firmeza las medidas represivas ante todo tipo de delitos", se anuncian medidas nunca ejecutadas. Una de las más importantes era el traslado del sistema penitenciario "desde la órbita policial hacia la civil" para desarrollar "un nuevo modelo de gestión de prisiones". De ese traslado apenas se habló y nunca se presentó un proyecto de ley al respecto que el Frente Amplio hubiera podido aprobar con su mayoría parlamentaria. Hubo insinuaciones de que las cárceles pasarían a ser regidas por el ministerio de Educación y Cultura, pero nada se hizo empezando por la ministra María Julia Muñoz quien no ocultó su desgano por concretarlo.

En educación se comprometió "un incremento presupuestal acorde a las nuevas realidades educativas llegando a destinar el 6% del PBI a la educación". Cuatro años después de distribuido el folleto los gremios le recuerdan ese porcentaje al gobierno mediante paros y ocupaciones de centros educativos. La palabra empeñada se incumplió también en otros aspectos, entre ellos el recogido bajo el subtítulo "Todos en el 2019". Allí se asegura que antes del 2019 —es decir en los próximos meses— "todos los jóvenes de 17 años estarán estudiando en cualquiera de los programas existentes". Es lastimoso comprobar la enorme distancia que nos separa de alcanzar esa meta.

En economía, bajo el título "Nuestro compromiso" se garantiza que habrá "menos impuestos" y que "disminuiremos la carga tributaria avanzando en la reducción de los impuestos indirectos para favorecer prioritariamente a quienes más lo necesitan". Entre otras medidas que quedaron solo en el papel se ofrecieron deducciones del IRPF que jamás llegaron. Este fue uno de los compromisos más rápidamente traicionados por el gobierno que asumió en 2015, pues carga tributaria no se redujo un ápice sino que aumentó de manera descarada.

En cuanto a la infraestructura del país "motor del desarrollo", según el folleto, la cuenta del debe es larga. "Se realizará la rehabilitación necesaria y el mantenimiento de la red vial nacional y departamental, buscando duplicar el actual nivel de inversión, principalmente en los corredores de producción". Aquí el fracaso ha sido rotundo, tan rotundo como el anuncio de la fórmula Vázquez-Sendic de que "se continuará con el desarrollo de un puerto de aguas profundas como plataforma logística". Herencia del desbarajuste de la administración de José Mujica, el proyecto de ese puerto está abandonado. Un último detalle en cuanto a infraestructura es el compromiso de "desarrollar fuertemente el transporte ferroviario", asunto en el que este gobierno, como los dos anteriores, falló en toda la línea.

En materia de relaciones exteriores se insiste con "priorizar la integración regional" para la inserción de Uruguay en el mundo. La decadencia del Mercosur, por más que se usen palabras altisonantes, es inocultable hasta para los frentistas que antes pedían "más y mejor Mercosur" sin hallar respuesta. A esto se agrega una promesa que vista desde la perspectiva actual da pena: es la que anticipa la actuación protagónica de nuestro país en la Unasur, el bloque inventado por la izquierda latinoamericana y que hoy se presenta sin rumbo y más debilitado que nunca. La salida de varios países entre ellos Argentina, Brasil, Chile y Colombia, nos dejó en compañía de Bolivia, Venezuela, Guyana, Ecuador y Surinam. Merecemos sin duda algo mejor.

La lectura del programa frentista para el actual gobierno y su contraste con la realidad daría para mucho más, pero los ejemplos brindados confirman que para el Frente Amplio la distancia entre el dicho y el hecho es insalvable.

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