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¿Quién vigila a los vigilantes?

Escrache indebido

 
Hasta hace unos días, no tenía ganas de escribir de este tema. Pero como todos los domingos, nos sentamos a tomar un café con “El Neno” en lo de Walter, fue allí, que al escuchar a un “parroquiano” con vaso en mano, expresar, “si publican a todos los que debemos, no alcanzaría un diario del tamaño de la guía de teléfonos”.
Pues desde ahí, en mi cabeza, rondando la imagen del colono y la obligación a salir a dar una humilde opinión del mayor disparate, que he escuchado en estos cincuenta primeros días del 2018.
Hasta este momento no lo puedo creer.
Mis primeras preguntas ¿a quién se le ocurrió escrachar al colono?, ¿a quién se le ocurrió hurgar en la vida de este ciudadano?
Pues respondiéndome, me da la impresión de que debe haber sido algún duende pepista , similar a aquel que salía en la famosa y tan mentada columna “El duende de la trastienda”, porque no creo que a alguien con dos dedos de frente, se le haya ocurrido tal barbaridad.
Digo esto, porque supongo que en unos de los pisos del edificio más importante de la Ejecutividad del País, debe haber algún conocedor de las leyes y de las normas de la ética pública, reitero, supongo que debe haber “alguno”.
En una parte del comunicado, el duende, dice que “el colono” … no es “colono”, y ante tal “duendidad”, surge desde las entrañas del colonizador, un protector jurídico, diciendo a los cuatro vientos que “se ha formalizado un documento de identificación de colono desde hace más de 8 años al ciudadano cuestionado”.
¿Qué cosa?
Lo que veo y palpan la mayoría de los hermanos orientales, es que por culpa de ese duende, todos tendremos que pagar el pato, porque ya se habría iniciado un reclamo jurídico de resarcimiento económico a favor del “colono kiyusense”, que a ojo de buen cubero, el resultado sería, recordando a Tuana , “este es ganador por varios cuerpos”.
Ahora, como una cosa trae la otra, voy a ir un poco hacia el pasado, hablo desde 2010 a la fecha. No he visto salir a decir “al duende” la deuda que habría mantenido un ciudadano cercano a la contratación de futbolistas con la Dirección General de Impositiva. Me da el derecho a pensar, que quizás y supuestamente el duende informante, tendría alguna relación con el empresario “balompiecero”.
Hace unas horas, se ha detectado que dicho empresario, no solo logró involucrar a un ciudadano argentino, sino que ya ni siquiera es funcionario público del gobierno macrista, porque a la luz de los hechos acaecidos en la madre patria, tuvo que renunciar al cargo del gobierno hermano.
El empresario no ha sido escrachado, a diferencia del colono, y esto me recuerda a Alan Moore en el que había nacido escribiendo historias sobre superhéroes arquetípicos de la década de los sesenta, con grandes súper poderes, como por ejemplo Batman o Superman, y decide junto a Dave Gibbons escribir para la DC Comics a Watchmen . Es en esos momentos que el propio Alan Moore, amplifica que los superhéroes, deben velar por la tranquilidad y la seguridad de los ciudadanos, y los gobernantes son seres mezquinos y abusadores del poder. Es ahí, que aparece una y otra vez en el “merchandising”: ¿quién vigila a los vigilantes?
Parecería que para el colono, ya hay tarjeta roja del predio que está usufructuando y para el otro señor, el futbolero ¿la Dirección General Impositiva ha intentado, sacarle tarjeta amarilla?

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