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"Mob" - ilización


@|Mientras en nuestro país se comentaban las derivaciones de la convocatoria realizada por el FA para que en la Comisión de Salud del Senado el Ministro Daniel Salinas diera explicaciones sobre los planes del gobierno para la vacunación contra el Covid 19, en Washington DC se procesaba un episodio inédito.

El saliente Presidente Donald Trump, del Partido Republicano, no ha reconocido el resultado de las elecciones del pasado 3 de noviembre de 2020, en las que no resultara reelecto frente a su contrincante Joe Biden del Partido Demócrata.

Su estrategia, frente a las adversas encuestas electorales que su conducción gubernamental ante la pandemia que ha castigado severamente a los Estados Unidos de América, fue la de predicar sobre una supuesta acción dolosa del Partido Demócrata para arrebatarle su reelección.

Su prédica ha sido permanentemente la de aparecer como víctima de supuestos fraudes por parte de las autoridades electorales de los Estados que conforman su país.

Existe un particular sistema para la elección de Presidente y Vice, donde se establece un conteo separado por Estado y el que allí triunfe se lleva todos los votos electorales que cada Estado tiene asignado previamente, aunque haya ganado por un solo voto.

Hay Estados donde ya existen tradiciones de votos hacia el GOP (Grand Old Party), como se le denomina al Partido Republicano y otros que mayoritariamente votan al “Donkey Party” o sea el Partido Demócrata.

En otros, existían dudas sobre quién se podría imponer – en muchos casos por la incidencia de los líderes locales – y se convocó a la concurrencia masiva o al voto por correo, dado que no es obligatorio el ejercicio de este derecho.

Algunos de estos Estados eran Florida, Georgia, Arizona, Pennsylvania, donde el cambio de liderazgo hizo que Joe Biden resultara ganador por 306 votos contra 232 de D. Trump.

Este interpuso diferentes reclamaciones en los Estados donde no había triunfado alegando fraude, los cual no prosperó en ningún caso.
El pasado miércoles 6 de enero, el Congreso debía sesionar para proceder formalmente a ratificar el resultado electoral, algo que usualmente es un mero trámite que pasa inadvertido. Pero el Presidente Trump le había solicitado a su Vice Mike Pence que rehusara “los votos elegidos de manera fraudulenta”, algo que únicamente existía en la opinión del mandatario y a lo que éste se opuso puesto que no tenía facultades para hacerlo.

Entonces, el Presidente Trump arengó a sus seguidores a que marcharan sobre el Capitolio – sede del Congreso – para que impidieran la realización de la sesión.

Entonces, la movilización se convirtió en “Mob” o sea una turba de miles de personas que se adueñaron del Capitolio, en un hecho sin precedentes y con trágicas consecuencias, algo inimaginable para la tradición democrática y republicana de los Estados Unidos de América.

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