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El humo los mareó


@| Hace algo más de un año y en ésta misma página, me preguntaba si el gobierno era iluso o si nos tomaba a todos por idiotas. En aquella ocasión, me refería a la ridícula creencia de que con la legalización de la venta de marihuana, el Estado aseguraba terminar con el narcotráfico. 

Hoy vuelvo a hacerme la misma pregunta, pero ahora debido a la sorpresa que muestra el Presidente y su gobierno, que con total perplejidad, se asombran de que en la sociedad, haya bajado la percepción de riesgo del consumo de ésta droga. 

¿Acaso alguien duda que se hizo todo lo posible para que esto sucediera?
Desde el mismo momento de presentar el proyecto de ley, han aplicado todas las técnicas de marketing posibles, para lograr éste objetivo.
1.- Si bien la ley habla de cannabis psicoactivo, desde el Estado se divulgó como: “Ley de legalización del consumo de cannabis recreativo”. El hecho de asociarlo con una actividad “recreativa”, lo pone en el mismo plano de los lamentables anuncios publicitarios sobre vinos y cervezas, que siempre se muestran como motivo de encuentro entre amigos en situaciones de festividad y alegría.  
Si se hubiese tomado la precaución de nominarla como “Ley de legalización del consumo de cannabis adictivo”, no quedaría ninguna duda al respecto de una de sus principales consecuencia. 

2.- No conforme con esto, el gobierno decide que la comercialización se realice a través de las Farmacias, institución que está fuertemente asociado al concepto de salud. 

3.-Como si esto no fuera suficiente, el lanzamiento fue acompañado con una campaña publicitaria en la cual, tímidamente se indicaba que su consumo podía ocasionar ciertas consecuencias, e inmediatamente, se incluían a diferentes referentes de nuestra sociedad, aclarando que se justificaba con el objetivo de lograr un lapidario combate al narcotráfico. 
(Esto se parece en mucho a esa barra de chocolate, que en su envoltorio se muestra muy apetecible y promocionando una serie de atributos, dejando en letras muy pequeñas, la descripción de sus ingredientes y que al final, indican como advertencia que, “puede contener rastros de frutos secos, derivados de soja, gluten, etc.”). 

4.- En cuanto a su presentación, vemos que el paquete dista mucho de tener un mensaje contundente de su negatividad, tal como lo hacen las cajillas de cigarrillos. 

5.- Todo esto, más la presencia en diferentes programas periodísticos de personas reconocidas, hablando irresponsablemente sobre distintas “virtudes” de su consumo, han logrado desmitificar e incentivar el uso de esta droga. 

Como se aprecia, no es casual tanta casualidad y lamentablemente hoy vemos que, lejos de combatirlo, el narcotráfico se benefició con un incremento de su mercado, que hoy incluye a consumidores que van desde la pre-adolescencia hasta la tercera edad, sin mencionar el grupo importante de turistas que llegan ávidos por probarla.  

Entonces, ¿podemos hoy extrañarnos que la marihuana se considere inocua y sin ningún riesgo para la salud?

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