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El debate está presente


@|Como pocas veces en la historia del Uruguay la campaña política se adelanta más allá de lo imaginable. ¿Qué hacen unos y otros? ¿Cómo pretende el gobierno mantenerse en el poder y la oposición arrebatárselo? Nada sencillo para ambos. 

Los postulantes del oficialismo hablan de una nueva generación, la segunda según Carolina Cosse, mientras muchos de los actuales dirigentes se empeñan con sus actos en seguir cosechando desencantados a la gestión gubernamental. Hubo más hechos en estos días avalando esta postura: Bonomi y Vázquez en Artigas, la pasividad policial en la marcha contra el G20, las posteriores declaraciones de Javier Miranda sobre estos hechos, el congreso del FA proponiendo nuevos impuestos y cambios en el trato a los adolescentes infractores (delitos graves), maquillajes al déficit fiscal por la entrada de dinero proveniente de las Afap por la ley de los cincuentones, fallos del Tribunal de Ética que deja mal parados a muchos, son algunas de las perlas semanales.

Por el otro lado, la oposición, prepara toda su artillería con el fin de desplazar al Frente Amplio. Sólo los partidos fundacionales ofrecen más de un candidato y, como es de esperar, sus discursos discurren más con munición pequeña hacia adentro y guardan la pesada para después de junio. Hay que mantener la unidad interna.  

Se realizó el día martes, en los salones de Búsqueda, un debate entre Lacalle Pou y Sanguinetti, cuyo auditorio estaba conformado por los alumnos que finalizaban el tercer curso realizado por La Escuela. Si algo tienen muy claro, en caso de acceder al gobierno, es que habrá que “conformar alianzas” parlamentarias para poder llevar a cabo medidas impostergables. Y parten de la base que esas alianzas se deben realizar entre los dos partidos tradicionales más el Partido Independiente (PI) y el de la Gente. Aquí juega un papel ponderable el PI que para el Dr. Sanguinetti son frentistas desencantados y con sus alianzas forman una especia de “villa de decepción” que no se puede cuantificar.

Hubo coincidencias en temas de suma importancia y la educación fue una de ellas. Según Sanguinetti debemos afrontar una nueva reforma, cambiar la metodología a los tiempos modernos; Lacalle Pou fue más allá manifestando ser contrario al corporativismo en el poder del sector y devolvérselo al ejecutivo, de donde nunca debió salir, modificar la adjudicación de horas docentes y que los mejores estén donde más se los necesite creando comunidades estables para que los profesores terminen conociendo a sus alumnos y sus problemas. No se puede educar a quien no sabe qué es la educación ni que posibilidades futuras. Y hay que exigir resultados. 

Hay que reformar el Sistema de Previsión que lleva un rumbo inequívoco al derrumbe y arrastrarnos a todos.

Ninguno de los dos va por el lado de un ajuste fiscal para el año 2020. Sin embargo, Lacalle Pou destacó que se debe realizar una economía muy austera desde el Estado reduciendo drásticamente los gastos y ambos coincidieron en reducir el ingreso de funcionarios públicos, como se hizo hasta el 2005. Algo destacable fue la proposición del Dr. Lacalle Pou de liberar la importación de combustibles y además una disminución de las tarifas eléctricas que tanto inciden en la producción. 

La corrupción, que hoy ocupa casi a diario las portadas de prensa, fue fustigada por ambos y, se encuentre donde se encuentre, debe ser penada. Es un mal que afecta a todas las instituciones y la política no es ajena a esto, manifestó Sanguinetti. Por su parte Lacalle Pou dijo que si “marco la corrupción ajena mucho más lo debo hacer con la de mi partido”. El culpable no es el que denuncia sino el denunciado que con su proceder pierde totalmente la confianza, duele pero se debe marcar. 

Como resultado asistimos a muchas más coincidencias que desavenencias, por caminos diferentes pero con el mismo horizonte: el bienestar de los ciudadanos con una mejor calidad de vida. Quienes representan a dos partidos que un siglo atrás solucionaban sus discrepancias con fusil y lanza en mano, hoy pueden compartir una mesa, un auditorio e intercambiar proposiciones para darnos a todos una esperanza de cerrar la grieta que hoy padece nuestro pueblo.

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