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El aborto


@| Soy Médico desde hace 40 años, Especialista en Neurología y Medicina Interna, y Docente de la Facultad de Medicina, UDELAR. 

Deseo realizar comentarios acerca de las recientes declaraciones oficiales de que bajó la “Mortalidad infantil” en el último año, y, concomitantemente, se informa que se han realizado 9780 “interrupciones voluntarias de embarazo” (abortos), en el mismo período. 

Creo oportuno recordar que la Ley de Octubre del 2012 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), despenaliza el aborto antes de las 12 semanas. 

Recurramos a la Embriología y la Biogenética para que nos ilustre lo que sucede desde la formación de un nuevo ser Humano. 

A) luego de la fusión de la célula fecunda masculina (espermatozoide), y la femenina (óvulo), se produce una nueva entidad, el cigoto ó célula huevo, que tiene identidad genética e inmunológica claramente diferente de la madre que lo aloja en su vientre.

Describamos los cambios espectaculares que experimenta éste cigoto antes de las 12 semanas de vida: 1) a los 14 días de la Fecundación, comienza a desarrollarse el sistema nervioso. 2) al cabo de 21 días el corazón comienza a latir y bombea sangre. En ese mismo lapso empieza además a funcionar el cerebro y aparecen esbozos de lo que luego serán las piernas y los brazos. 3) a las 4 semanas ya empiezan a formarse los ojos. 4) desde la 5a semana se estima que el bebé ya siente el gusto, el tacto y el dolor. 5) a las 6 semanas, la cabeza tiene su forma casi definitiva, el cerebro ya está muy desarrollado, comienzan a formarse manos y pies y muy pronto aparecen las huellas dactilares (las que tendrá toda la vida). 6) transcurridos 40 días desde la Fecundación, la actividad cerebral consigue ser captada en un Electroencefalograma. 7) a las 9 semanas se perfecciona el funcionamiento del sistema nervioso: reacciona a los estímulos y detecta sabores pues se ha comprobado que si se endulza el líquido amniótico -en el que el bebé nada dentro del vientre materno- el bebé ingiere más, mientras que si se lo sala, lo rechaza. 8) a las 11 semanas el bebé ya se chupa el dedo,- algo que puede verse perfectamente en una ecografía-. 

¿Alguien tiene alguna duda razonable de que se trata de un nuevo ser humano, con un corazón que late y se lo puede ver, un cerebro que funciona y se lo puede registrar, una identidad genética e inmunológica propia y hasta se chupa el dedo? Para la ciencia existe la certeza absoluta de que se trata de un ser humano con todas las condiciones para ser catalogado como tal.

Hace un tiempo relataba un estudiante de medicina que, en su pasaje por un Servicio e Ginecología, interrogaba a una paciente que concurría a realizarse su tercer interrupción voluntaria de embarazo”. La misma paciente contaba que, en su anterior aborto, luego de ingerir la pastilla que se le proporciona con éste fin, notó que entre los coágulos que expulsaba había unos pies diminutos. 

¿Es que hemos “cauterizado”, “anestesiado” nuestra conciencia que ya no nos duele ni impresiona la muerte de un bebé inocente? Estamos como en las situaciones de las guerras terribles como la de Siria, en la que mueren casi a diario niños inocentes y la gente se acostumbra a ello y ya nos les impresiona. 

Por otro lado, en nuestra sociedad uruguaya, asistimos a una escalada cada vez mayor de violencia y homicidios, ante la cual estamos atemorizados e impotentes porque parece no tener fin ni control. A éste respecto, sería bueno reflexionar sobre las palabras de la Premio Nobel de la Paz en 1979, la Madre Teresa de Calcuta ( hoy santa Teresa), cuando en su discurso a la ONU en diciembre de 1979 decía:” la mayor amenaza a la Paz de los pueblos es el aborto, porque si no respetamos la vida inocente antes de nacer, ¿cómo podemos decirle a un joven asesino que mata por la calle que no lo haga?  

Una última consideración: la Ley de IVE del 2012, prevée que, cuando una madre concurre expresando su deseo de interrumpir su embarazo, se le otorgan 5 días para reflexionar su decisión. Sólo pedimos que, dentro de esos 5 días, se le haga una ecografía, que observe cómo late el corazón de ese bebé que aloja en su vientre, como ese corazón late a una frecuencia de 160 latidos por minuto. 

Muy probablemente, si hiciéramos eso, muchas madres decidirían tener su bebé. Por aquello tan humano de “ojos que no ven, corazón que no siente”.

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