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Vida y acción de Gastón Boero

Mi amigo, el doctor Gastón Boero caminó siempre sobre el hilo más fino. Le gusta recorrer desde muy alto el parque sexual y descubrir en los follajes tupidos la fruta de la inocencia; esa que nos llega como un adelanto de paraíso: la fiesta breve, de pies a cabeza, que nos saca del mundo; un relámpago de manzana en alma y vida.

Mi amigo, el doctor Gastón Boero caminó siempre sobre el hilo más fino. Le gusta recorrer desde muy alto el parque sexual y descubrir en los follajes tupidos la fruta de la inocencia; esa que nos llega como un adelanto de paraíso: la fiesta breve, de pies a cabeza, que nos saca del mundo; un relámpago de manzana en alma y vida.

Boero es el único médico que ejerce con pacientes en perfecto estado de salud y cura las dolencias, antes de que lleguen.
Si dios fuera Boero y Boero fuera dios, él nos llenaría el trabajo, el sueño y el corazón de los más deliciosos estremecimientos, alteraría para mejor, la rutina, a ramalazos de amor carnal que nunca basta.
EI cuerpo humano es demasiado complicado. La naturaleza exageró mucho con la especie humana; no supo simplificar como hace Boero. Lo traté poco, al maestro, mi más contemporáneo; pero lo tuve presente en muchas ocasiones; es partidario de uno y hace transfusiones de vida, para no sentirse solo o triste; la medicina no es capaz de desinfectar la tristeza: solo el placer natural, lo logra.
El entusiasmo, (que quiere decir: estar con Dios, aunque no creas) es un estado naciente, no necesita explicaciones ni sirve para nada, como no sea para el bien estar, un modo que atenúa las tantas razones diarias que nos agobian sin cesar. Eso predica mi amigo. El sexo no se equivoca, radica en la cabeza soberana y desde allí, desciende como corresponde, comanda un sistema orgánico que en su caso, la policía del pudor prohíbe nombrar.
Ofrezco una muestra breve de su tesis:
-- En el único lado donde vos podés hacer lo que se te antoje con
tu compañero o tu compañera, es en la vida sexual. En la intimidad. Es algo que corresponde a la pareja y nada más que a la pareja.
La gente escucha que yo les estoy hablando de cómo funcionamos sexualmente de la misma manera de cómo respiramos, estoy enseñando como médico, las cosas que aprendí.
Enseño el respeto a la conducta del otro y condeno aquellas conductas sexuales que son agresivas para sí mismo o para los demás. Eso es lo importante.
Es necesario que la gente comprenda, que una vez que se ha producido el desarrollo biológico en hombres y mujeres, aunque la maduración psicológica demore más, igual van a tener relaciones sexuales. Eso no lo podemos establecer por ley no podemos decirle a nuestros hijos o a nuestros nietos: “No tengas relaciones porque tenés trece años”. Entonces vamos a enseñarles. Si quieren tener relaciones, a mí no me molesta que las tengan, pero tengan buenas relaciones. No lleguen con miedos, traumas y esas cosas, porque definitivamente eso va a repercutir en el resto de su vida.
Somos seres biopsicosociales, por eso es más compleja la cosa. Hay que clasificarlos de otra manera. Está el sistema de los valores sexuales, el sistema sexual social. La Gestapo, la represión, tiene dos orígenes. Es la valoración que las distintas sociedades establecieron, sobre lo que hay que
hacer sexualmente; y eso prima sobre el sistema sexual fisiológico. Por eso hablamos de cosas importantes como ideología de la sexualidad. Estamos diciendo que hay que liberarse; ese es el largo camino a la libertad. Es la única libertad plena que tenemos, la sexual, que es absolutamente personal. El otro sistema sobre el cual no he escrito todavía, es el sistema sexual social. Tiene dos orígenes, uno es el origen religioso que comienza con la Biblia. En los primeros versículos ya hay interpretaciones sobre la mujer. En el Antiguo Testamento cuando habla de la creación, coloca en lugares distintos a la mujer y al hombre; y ahí empieza el lío.
Por otro lado está Aristóteles, desde un pilar no religioso.
Pero ambos tienen el mismo objetivo: el dominio de la mujer, la reclusión de la mujer. Y a través de la mujer, del
hijo, de la familia, de todo. Entonces el dominio psicológico, personal y la imposición masculina se las trae…hasta 1950.
Hay tres diferencias que tiene la sexualidad con respecto a los demás sistemas del organismo. Primero, que obedece a una ideología, el aspecto social; segundo, que se califica socialmente, cosa que no sucede con la digestión, por ejemplo. Por último, en lo sexual se dice cómo se deben hacer las cosas y resulta que el organismo no necesita ninguna orientación porque ya está programado en ese sentido. Y a su vez tiene dos destinos, el reproductivo y el erótico placentero.
Lo que ha predominado a lo largo de los tiempos es lo que yo llamo el falocentrismo, el concepto dominante que dura intocado hasta los años 50.
Se consideraba que las alteraciones sexuales tenían que ver con alteraciones psiquiátricas y la medicina y la psicología recogen esta idea. Como trastorno mental, inventaron la histeria. Es una manifestación de la conducta que los griegos hicieron propia del útero. Pienso que la sexología ha estado en manos y en mentes equivocadas.
De la Biblia para acá, la única manera de relacionarse sexualmente es la coital, ya que está destinada a la reproducción. Y se condenan las relaciones orales, anales y la homosexualidad, ¡ni qué hablar! Entonces si volvemos a clasificar el sistema sexual fisiológico con las palabras normal y anormal y estudiamos el sistema de valores que corresponde a la connotación social y la calificación sexual que tiene la sociedad, las palabras peyorativas no tienen nada que ver con la realidad. Si queremos ser libres, cada uno tendrá que formarse su propia idea de cómo actuar sexualmente.
Lo que falta ahora es la educación sexual de los médicos. Creo que la educación sexual hace que las nuevas generaciones ten-gan mayor conocimiento. Debería de haber un departamento de sexología en la Facultad de Medicina para despertar a los médicos, para que traten adecuadamente a sus pacientes. Tanto sea médico general o psiquiatra.
-- Presenté el libro de Boero y después de atender a su tesis libertaria, que me gusta difundir, propuse atender al caso sexual más grande del universo: don Juan Tenorio, el libertino descontrolado. Una contrafigura. Leí dos fragmentos inolvidables del mamarracho literario de José Zorrilla:
-- Por dondequiera que fui/ la razón atropellé/la virtud escarnecí,/ a la justicia burlé/y a las mujeres vendí/Yo a las cabañas bajé/, yo a los palacios subí/yo los claustros escalé/y en todas partes dejé, memoria amarga de mí.
Don Luis: ¡Por Dios que sois hombre extraño!/¿Cuántos días empleáis/ en cada mujer que amáis?/
Don Juan: Partid los días del año/entre las que ahí encontráis/.
Uno para enamorarlas/ otro para conseguirlas/ otro para abandonarlas,/dos para sustituirlas,/y un hora para olvidarlas.
Hay 71 versiones de esta oferta de sexo desbordante, que van de 1614 a la actualidad. Ningún otro argumento fue tan repetido.
Hay 24 versiones escritas por grandes autores o filmadas con grandes actores: Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Moliere, Goldoni, Byron, Pushkin, Alejandro Dumas, Merimé, Mozart, Liszt, José Zorrilla, Strauss, Jacinto Benavente, Bernard Shaw, Ingmar Bergman (teatro y cine), Valle Inclán, Apollinaire, Antonio y Manuel Machado, Los hermanos Álvarez Quintero, Jardiel Poncela, Don Juan, película con Brigitte Bardot, Don Juan, película con Marlon Brando, Don Juan, con John Barrymore,
Ninguna obra llevó al teatro o al cine a tantas mujeres que fueron encantadas a verse sexualmente ofendidas. Tú, querido Boero, ¿Qué me decís de este semental?
Y él me contestó de inmediato: Yo prefiero a Giacomo Casanova, es un amador que las premia, las derrite. Don Juan trabaja de apuro, es un engreído.

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