Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Tres décadas

El 7 de mayo se cumplieron tres décadas de la primera sesión del Comité Intergubernamental Hidrovía Paraguay-Paraná (Puerto de Cáceres - Puerto de Nueva Palmira).

En esta reunión se definieron los criterios sobre la navegación, condiciones de navegabilidad, obras, y financiamiento que sirvieron de base para el proyecto.

Dos años después, el 26 de junio de 1992, Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y nuestro país suscribieron el Acuerdo de Transporte Fluvial por la Hidrovía Paraguay-Paraná en el Valle de Las Leñas, Mendoza.

El objeto del Acuerdo es “facilitar la navegación y el transporte comercial, fluvial longitudinal” en la Hidrovía, “en el ámbito del Tratado de la Cuenca del Plata, mediante el establecimiento de un marco normativo común que favorezca el desarrollo, modernización y eficiencia de dichas operaciones”. Los Estados se declararon “convencidos que para la concreción del proceso de integración regional es necesario contar con servicios de transporte y comunicaciones eficientes y adecuados a los requerimientos actuales del comercio y el desarrollo”, y agregaron que el proyecto crearía “una comunidad de intereses que debería ser apoyada “en forma adecuada, eficaz y mancomunada, basada en la igualdad de derechos y obligaciones de sus países ribereños”.

La Hidrovía formaba parte de un proceso regional más amplio.

El 26 de marzo anterior, los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay habían suscrito el Tratado de Asunción con el modesto objetivo de constituir el Mercado Común del Sur - Mercosur , que debería estar conformado al 31 de diciembre de 1994. Este nuevo espacio económico integrado, estipula el Tratado de Asunción, implicaba “La libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países, a través, entre otros, de la eliminación de los derechos aduaneros y restricciones no arancelarias a la circulación de mercaderías y de cualquier otra medida equivalente”.

El Acuerdo de Las Leñas incluye en la enumeración de sus objetivos, como al pasar, que el desarrollo del sistema de transporte fluvial, habría de facilitar y permitir “el acceso en condiciones competitivas a los mercados de ultramar”. Los acontecimientos han demostrado la sabiduría de este texto. La mayor parte del movimiento de cargas de exportación por la Hidrovía consiste en embarques de soja y minerales destinados a los mercados mundiales. El Mercosur se ha alejado de sus parámetros originales y no ha obtenido los resultados esperados. La situación es muy diferente en lo que se refiere a la integración de nuestros países en los mercados globales.

La Hidrovía es un instrumento fundamental para el crecimiento hacia afuera de la región.

Desde la perspectiva de nuestro país, el Acuerdo de Las Leñas formaba parte de un proyecto político estratégico más amplio compuesto por tres elementos básicos e interdependientes. Dos eran regionales: el Mercosur (tal como se concebía entonces) y la Hidrovía.

El tercer elemento fundamental era (y continúa siendo) la Ley de Puertos (Ley 16.246 de abril de 1992).

Esos tres elementos reflejaban una clara concepción política, fundada en la geografía y la historia de la Cuenca del Plata, de cuáles son los intereses de largo plazo del Uruguay en la región y en el ancho y ajeno mundo.

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