Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

¿En qué quedamos?

A principios de enero, El País publicó una nota en la que se recogían declaraciones del vicepresidente de la Delegación Uruguaya en la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) acerca del emisor subacuático que construye Argentina.

Entre otras consideraciones, informa la nota, el delegado uruguayo explicó que los gobiernos de Uruguay y Argentina habían suscrito convenios con la Universidad de la República (Udelar) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) “para comenzar a hacer un monitoreo de las aguas del Río de la Plata, a pocos meses de que comience a funcionar el megacolector argentino que arrojará los residuos orgánicos de unos 6 millones de bonaerenses, junto con desechos industriales, a tan solo 37 kilómetros de la costa de Colonia” (El País, 5 de enero).

El acuerdo entre CARP y la Universidad de la República había sido suscrito el 16 de diciembre por el rector de aquella y el presidente de la Delegación Uruguaya en el organismo binacional. Es un convenio de cooperación y colaboración que prevé un conjunto de actividades incluyendo, “el estímulo, la intensificación y extensión del estudio, promoción y ejecución de tareas de investigación, desarrollo científico y tecnológico, … para contribuir a la gestión y conservación del Río de la Plata como recurso compartido entre la República Argentina y la República Oriental del Uruguay” (UDELAR. Noticias. 22 de diciembre). También se anunció que estaba en trámite un convenio similar con la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

En el acto de la firma, el presidente de la Delegación Uruguaya habría expresado que el objetivo de las delegaciones uruguaya y argentina era establecer una cooperación para coordinar acciones concretas, en especial antes y después de que se ponga en funcionamiento la planta depuradora de residuos orgánicos e inorgánicos de la planta de Riachuelo.

Este tipo de acuerdos de investigación científica se encuadran dentro de las funciones de CARP que incluyen “Promover la realización conjunta de estudios e investigaciones de carácter científico, con especial referencia a la … prevención y eliminación de la contaminación y otros efectos nocivos que puedan derivar del uso, exploración y explotación de las aguas del Río”.

Las declaraciones de los miembros de la Delegación Uruguaya en CARP podrían ser interpretadas en el sentido de que los estudios anunciados están enfocados, de alguna manera, en el emisario subacuático argentino, que entrará próximamente en operación. De ser así, esas iniciativas son bienvenidas como un paso - aunque limitado- para responder a la considerable preocupación que existe en esta orilla del Río de la Plata sobre ese proyecto. El problema es que la República Argentina no parecería estar de acuerdo con esa visión.

La semana pasada el semanario Búsqueda informó que las declaraciones del vicepresidente de la Delegación Uruguaya publicadas el 5 de enero, habrían causado tanto malestar en la Delegación Argentina que ésta “presentó una nota formal ante el organismo para manifestar su desaprobación y enojo tras las declaraciones”. Además. “aclararon que el acuerdo con las universidades es de carácter genérico y no apunta en específico a una obra puntual como es el colector” (Búsqueda, 28 de enero).

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