Javier García
Javier García

La lección de la alcaldesa

Hace casi veinticinco años un spot televisivo protagonizado por el candidato a la Intendencia del Frente Amplio Tabaré Vázquez prometía la desaparición de los basurales en Montevideo en un puñado de días. Veinticinco años después los basurales se han multiplicado por cientos en todas las esquinas de Montevideo.

Hace casi veinticinco años un spot televisivo protagonizado por el candidato a la Intendencia del Frente Amplio Tabaré Vázquez prometía la desaparición de los basurales en Montevideo en un puñado de días. Veinticinco años después los basurales se han multiplicado por cientos en todas las esquinas de Montevideo.

Pasaron cinco gobiernos del FA, y ahora la basura se acumula suelta y también envasada en contenedores.

Aparece la basura como cosa visible, desagradable, peligrosa para la salud y el medio ambiente, pero ésta es solo el instrumento político de cosas más profundas y es quién gobierna la capital, si la gente y sus representantes legítimos o Adeom. Y en éste cuarto de siglo si algo está claro es que cuando se vota Intendente lo que se elige es quien firma los cheques, porque el que los administra es el sindicato.

La proliferación de la basura y la mugre insoportable que ataca a la ciudad es la foto del miedo de un gobierno de utilizar la autoridad legal para defender a los ciudadanos. Prefiere someterse a Adeom que enfrentar un puñado de gritos y pintadas que a esta altura del partido viniendo de quien vienen son una condecoración democrática.

Acá hay miedo de hacerse cargo de un problema serio y se pasan transando hace 25 años para que cada pocos meses las ratas paseen por las esquinas sobre montones de basura sin levantar por un conflicto. Además, en el cuarto de siglo no se les ha ocurrido nada más que seguir enterrando residuos en una usina sin pensar en su reutilización como fuente de energía.

Mientras nadie se hace cargo aquí y manda el gremio, en Guichón una mujer sola, la alcaldesa Lourdes Suárez, se hizo cargo de un problema mucho mayor para lo que puso en riesgo su vida. Enfrentó con coraje al narcotráfico que amedrentaba su pueblo, y lo denunció a su riesgo. Solita ella, madre de un hijo, ejerció su responsabilidad como alcaldesa. Podía mirar para el costado, hacerse la distraída, decir no me corresponde eso es para la Policía, no es un tema “municipal”, que en el papel no lo es.

Pero prefirió el camino más difícil que es el de no huir y asumir que gobierna una comunidad y lo de allí no le es ajeno. Dijo que sintió miedo, que como es médica sale de madrugada a ver urgencias y sentía el temor de que le pasara algo, pero eso no la detuvo. El narcotráfico por definición es sinónimo de mafia, corrupción y muerte. Muerte por lo que trafica y muerte por lo que da a quienes lo enfrentan. Lourdes lo sabía, y los enfrentó. A cara descubierta les puso el dedo y los denunció. Mientras el ejemplo de una gobernante, sola y en una comunidad alejada, nos conmueve, aquí la intendencia con mucho poder y dinero se arrodilla ante el temor de la patota, de unas pintadas o una asamblea bochinchera.

Enfrentan al gremio más desprestigiado del Uruguay que ha secuestrado la limpieza y la salud de una ciudad hermosa como Montevideo y ha sembrado de mugre y ratas la capital. Los gobernantes no se hacen cargo porque les pesa la responsabilidad. Lourdes Suárez tuvo temor pero no se achicó, enfrente de ella había mafiosos y los metió presos. Se hizo cargo de más de lo que le corresponde pero fue para adelante. Acá hace años que tienen miedo de defender a la gente y no se hacen cargo de los problemas. Es hora de sacar a los miedosos, restablecer la autoridad y que gobierne la gente y no quienes secuestraron la ciudad.

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