Ignacio Munyo
Ignacio Munyo

Economía pos-Covid

Nada será igual; el efecto económico de la pandemia es diferente al de una caída de actividad coyuntural, que se supera con la recuperación de ciclo, sino que se da tanto para acelerar algunos cambios como para generar nuevos efectos.

Todo lo anterior obliga a analizar las tendencias y a responder con las políticas económicas más adecuadas.

¿Cómo reaccionar en medio de un terremoto cerca del mar, tanto para superar sus costos como para prevenirse del tsunami? Gran desafío para los tomadores de decisiones de política económica: hay que amortiguar el golpe de este año, pe-ro sabiendo que hay que prepararse para coletazos que llegarán a raíz de esto.

En el corto plazo el mundo tendrá una economía comprimida. Hace poco el FMI publicó sus proyecciones con una caída esperada de 4,4% para la actividad global en 2020 y una recuperación de 5,2% para el 2021. Si se compara el desempeño esperado del PBI mundial respecto a lo que se esperaba prepandemia, una vez cerrado el 2021, la economía global será un 6,5% más chica de lo que hubiera estado.

Aquellos países con mayor crecimiento pre-Covid son los que tendrán una pérdida económica menor en 2021, en comparación a lo esperado. Hicimos nuestros cálculos en base a las proyecciones del FMI para cada uno de los países y confirmamos que los que venían bien previo a la irrupción del coronavirus, son los que se recuperan más rápido, y son los que tienen mejores perspectivas futuras.

Mientras tanto, la tasa de interés global está en mínimos históricos y se espera que siga así por lo menos dos años más.

Ya nadie duda que la pandemia aceleró la automatización. Así lo expresan los principales ejecutivos de las empresas y lo confirman los datos de ventas de robots.

Según la Federación Internacional de Robótica en tres años se duplican los robots para todos los usos. Esperan que se dupliquen las ventas de robots industriales para inspección, mantenimiento, logística, construcción y demolición; con un impacto fuerte en empleo.

En este marco, la asistencia pública a las personas y a las pymes más afectadas va a tener que continuar por un buen rato. Hasta el FMI lo sugiere, para los países que tienen buen acceso al crédito.

Para el largo plazo aparecen especulaciones. Algunos creen que, al resaltar los lazos entre la salud humana y el ambiente, la pandemia acelera la adopción de una agenda internacional verde financiada por las potencias globales al estilo de un nuevo “Plan Marshall”.

Sin embargo, al mismo tiempo se escucha hablar del fin del orden institucional global establecido por EEUU después de la Segunda Guerra Mundial que condujo a la liberalización del comercio y las finanzas internacionales. Muchos sostienen que la pandemia debilitó a las economías occidentales en relación a China, y, por lo tanto, el gobierno y las empresas chinas reformularán a piacere las instituciones y normas globales.

También se oye hablar del riesgo de un nuevo orden autoritario impulsado por desempleo masivo, desigualdad y la disrupción comunitaria.

Finalmente estamos los que pensamos que el escenario más probable es más de lo mismo: fuerte rivalidad EEUU-China con algunas instituciones globales que se debilitan, otras se mejoran y otras se inventan. Estados Unidos seguirá siendo la potencia principal, pero con menor influencia.

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