Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

El pueblo se manifestó

Vivir en democracia es un privilegio, el pueblo se expresa y con los resultados de la voluntad del soberano se reordenan las fuerzas para darle lo mejor al país.

Todos encolumnados tras el ganador en cada comunidad política, con coincidencias, matices y discrepancias, a la búsqueda de las primeras, sin rencores, con la mira a octubre. No es fácil, las elecciones internas conducen a marcar diferencias entre correligionarios y cambiar la pisada hacia la unidad es ejercicio de voluntad, templanza, esmero y buena educación.

El interés por sembrar un camino hacia un país pujante, abierto al mundo que afinque a los jóvenes en esta Patria es superior a las rencillas personales que hayan podido ocurrir.

Definir la fórmula el mismo día de la elección interna puede ser una buena opción política pero desatender los votos de quienes eligieron otras opciones distintas, quizás, no sea la mejor elección, el tiempo lo dirá. No hay que olvidar, sin embargo, que en octubre se eligen los representantes a ambas Cámaras legislativas y tener una buena representación habilita a influir para dictar normas amigables con la inversión y el buen relacionamiento entre empresarios y trabajadores, de modo que la generación de trabajo sea una realidad.

El reciente acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur es una luz de esperanza hacia un país abierto al mercado mundial, habrá que estudiarlo en el parlamento y aprobarlo en caso de ser beneficioso, pero en cualquier caso es un vuelco importante en cuanto a las relaciones internacionales que deben ser una prioridad para un pequeño país como el nuestro.

Todos los precandidatos de los distintos partidos han manifestado su preocupación por la educación y la creación de más centros de estudio priorizando el doble horario en las primeras etapas, brindando contención y formación en habilidades para el trabajo futuro, este es otro objetivo sobre el que no habrá dificultades en avanzar.

Sin lugar a dudas el combate al narcotráfico, la delincuencia, la reincidencia y la inseguridad en general será un desafío muy difícil de enfrentar. No es fácil encontrar los medios aptos para reinstalar la seguridad. La educación, las potestades de la policía, las fiscalías y los medios con los que cuentan, las facultades de los jueces, la situación de las cárceles, el novel proceso penal, en fin, un sinnúmero de causas y consecuencias que se suman y hacen complicado definir el camino a seguir y los aspectos a priorizar de modo de lograr el ambiente de paz social que se ha perdido.

Habrá que trabajar sin personalismos y con amplitud, de modo de encontrar que el mayor apoyo a la policía no genere abusos pero que no se le impida perseguir el delito con eficiencia; la revisión del Código de Proceso Penal es un deber pendiente y conseguir que las cárceles sean centros de recuperación y promuevan la reinserción de los delincuentes a la sociedad será otro desafío y cumplirlo será, en gran medida, un impacto positivo en la disminución de la delincuencia junto con el esfuerzo de educación priorizando las comunidades de menores recursos.

Pocos objetivos comunes llevarán al mayor éxito, intentando no generar divisiones ni dentro de los partidos ni entre ellos, todo por el país que le dejaremos a nuestros hijos y nietos.

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