FALLO

Miembro de Hezbolá culpable de asesinar al ex primer ministro libanés Rafik Hariri

Hariri era considerado una amenaza para la influencia iraní y siria en Líbano. Dirigió los esfuerzos para reconstruir Beirut después de la guerra civil de 1975-1990.

Rafik Hariri. Foto: Reuters
Rafik Hariri. Foto: Reuters

El Tribunal Espacial para el Líbano, respaldado por Naciones Unidas, condenó ayer martes a un miembro de Hezbolá, grupo apoyado por Irán, por conspirar para matar al ex primer ministro libanés Rafik Hariri, en un atentado con bomba en 2005. Hariri, un multimillonario musulmán suní que tenía estrechos vínculos con Occidente y aliados árabes suníes en el Golfo Pérsico, era considerado una amenaza para la influencia iraní y siria en Líbano. Dirigió los esfuerzos para reconstruir Beirut después de la guerra civil de 1975-1990.

Aunque la corte no halló pruebas de una participación directa de la cúpula de Hezbolá o del gobierno sirio, los jueces dijeron que el crimen fue un claro acto de terrorismo con motivación política.

En una lectura del veredicto que duró varias horas, hallaron al principal acusado, Salim Jamil Ayyash, culpable de todos los cargos y dijeron que los fiscales demostraron su pertenencia a Hezbolá.

Los jueces indicaron que había pruebas insuficientes contra otros tres hombres acusados como cómplices en el atentado del 14 de febrero de 2005, supuestos miembros del grupo musulmán chií, por lo que fueron puestos en libertad.

El hijo de Hariri, Saad, quien también fue primer ministro libanés, reaccionó al veredicto asegurando que “Hezbolá debería hacer sacrificios hoy. Repito: no descansaremos hasta que se cumpla el castigo”.

Hezbolá ha negado toda participación en la muerte de Hariri. Su líder, Sayyed Hassan Nasrallah, dijo el viernes que no le preocupaba el juicio y que si algún miembro del grupo era condenado, defenderían su inocencia.

Ninguno de los acusados había sido entregado al tribunal, que los ha juzgado en contumacia.

Salim Ayash, de 56 años, puede apelar el fallo.

De los tres declarados no culpables, Hussein Oneissi, de 46 años y Assad Sabra, de 43, estaban acusados de haber grabado un falso video que reivindicaba el crimen en nombre de un grupo inexistente.

Hassan Habib Merhi, de 54 años, había sido imputado por complicidad en atentado y complot con vista a perpetrar un atentado.

Mustafa Badredin, el principal sospechoso, considerado como el “cerebro” del atentado que terminó con la vida de Hariri, ya murió.

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