DESAFÍO A ESPAÑA

Exigen al presidente catalán fuerte condena a la violencia

Sánchez se niega a hablar con Torra si no hay una declaración explícita condenando la violencia, mientras se mantiene un tenso clima en las calles.

Continúan las protestas en Barcelona. Foto: AFP
Manifestantes partidarios de la secesión cortaron, anoche, una calle de Barcelona. Foto: AFP

Después de los disturbios que se sucedieron durante cinco días en Cataluña, la condena de la violencia radical independentista mostró ayer sábado la profunda división política que existe entre el Gobierno español y las autoridades regionales catalanas.

El presidente del Ejecutivo regional catalán, Quim Torra, intentó hablar por teléfono con el presidente del Gobierno español en funciones, el socialista Pedro Sánchez, pero fuentes del Ejecutivo central condicionaron cualquier diálogo a una condena explícita de la violencia.

La noche del viernes fue escenario de los peores episodios de disturbios violentos en Barcelona en varias décadas, con 152 heridos y serios episodios de guerrilla urbana. En toda la región de Cataluña, nordeste de España, hubo 182 heridos, 18 de ellos policías, y 54 detenidos.

Ayer sábado, sin embargo, los grupos violentos que las últimas noches han provocado el caos en la capital catalana han dado una tregua en una jornada reivindicativa y con momentos de tensión pero sin disturbios relevantes, en la que han irrumpido grupos pacifistas que han montado cordones para separar a policía y manifestantes.

El Gobierno español denunció la violencia “extrema” de las protestas de estas independentistas radicales que han tenido lugar los últimos cinco días en Cataluña con cientos de heridos.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, lamentó en una rueda de prensa celebrada en Barcelona la “virulencia extrema” y el “vandalismo indiscriminado” y “coordinado” de los radicales violentos. El ministro viajó ayer a Barcelona para tratar la situación con el responsable de Interior en el Gobierno autónomo regional catalán, Miquel Buch, y visitar en hospitales a algunos de los 207 policías de distintos cuerpos heridos durante los cinco días de disturbios tras la sentencia del Tribunal Supremo contra nueve líderes catalanes por el intento independentista ilegal de 2017.

El centro de la capital catalana ha sufrido cuantiosos daños en cinco días de algaradas y protestas, que han incluido el bloqueo del aeropuerto y una huelga y manifestación masiva.

Torra pidió a Sánchez, que fije ya la fecha para una reunión en la que buscar “una solución política”, en referencia a la tradicional demanda del lado independentista de un referéndum de autodeterminación.

Continúan los violentos incidentes en Cataluña. Foto: AFP
Violentos incidentes en Cataluña. Foto: AFP

Torra, en una declaración institucional, también hizo un llamamiento a la “calma” y a que las protestas sean pacíficas. “La violencia nunca será nuestra bandera”, aseguró, aunque una vez más eludió condenar de forma expresa los altercados y disturbios ocurridos desde el lunes.

El presidente regional catalán intentó hablar por teléfono con Sánchez, pero este no atendió la llamada, según fuentes gubernamentales porque antes quiere que condene “rotundamente la violencia”, algo “que no ha hecho hasta el momento”, a fin de ayudar a restaurar la convivencia lo antes posible.

Además, el Gobierno central considera que “para que el diálogo sea efectivo” Torra “debería reconocer a la otra parte de catalanes, que no son independentistas”.

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