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Dilema y miedos de un país con gran presencia islámica

Francia es claramente el país de Europa Occidental con la población islámica más numerosa. Ronda el 7% del total y oscila, según los cálculos, entre 3,5 millones y 6 millones.

Miles de personas salieron a las calles de París y otras ciudadas para expresar su solidaridad. Foto: Reuters
Miles de personas salieron a las calles de París y otras ciudadas para expresar su solidaridad. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: EFE
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: EFE
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: EFE
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: EFE
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters
Protesta en silencio en París tras el atentado terrorista. Foto: Reuters

En Marsella, la segunda ciudad francesa, el nombre más frecuente que reciben los recién nacidos es Mohammed y lo mismo ocurre en el suburbio parisino de Saint-Denis. La presencia musulmana en los suburbios de las grandes ciudades es importante.

Se considera que la gran mayoría de los musulmanes que viven en Francia tienen posturas moderadas. Predominan los que pueden denominarse “tradicionalistas”, que son partidarios de la integración en la sociedad gala. También se ha desarrollado un integrismo no violento pero hay pequeños grupos de musulmanes jóvenes que utilizan su libertad de movimientos para seguir cursos de formación integrista en países como Yemen, Afganistán y Pakistán, entre otros.

La emigración musulmana a Francia es en su mayoría, pero no solamente, árabe, y comenzó durante la Primera Guerra Mundial, se intensificó tras la Segunda Guerra, cuando los migrantes fueron mano de obra para la reconstrucción del país y tuvo otro hito tras la dura y larga guerra de independencia de Argelia (1956-1962) que todavía es recordada con dolor. A esto se suma que Francia atraviesa un período de debilidad económica y gubernamental, y parece incapaz de encarar reformas estructurales serias en materia económica y social. El presidente François Hollande es muy impopular.

Una encuesta de CSA-Life en 2006 concluyó que el 49% de los musulmanes no concurrían habitualmente a la mezquita. En Francia alrededor del 60% de los presos son de religión islámica. La Asamblea Nacional francesa aprobó una polémica decisión que prohíbe para las mujeres el velo integral islámico en todos los espacios públicos a partir de enero de 2011.

El factor Houellebecq.

En estos días Francia estaba sumida en una intensa polémica por la publicación, que se produjo ayer, de una novela del autor Michel Houellebecq, ganador en 2010 del premio Goncourt (el más prestigioso galardón literario en su país), llamada “Soummission” (Sumisión). El autor imagina una Francia gobernada por un partido musulmán que recibe votos socialistas y de derecha que buscan evitar el triunfo de la candidata de ultraderecha Marine le Pen. El autor comentó que la líder ultraderechista“puede detener la inmigración, pero no puede parar la islamización, que es un proceso espiritual, un cambio de paradigma, un retorno de la religión”.

El libro levantó polémica porque se acusó al autor de sumarse a las tesis del ultraderechista Frente Nacional de Le Pen sobre el supuesto riesgo para la identidad francesa que supone la inmigración musulmana. “Es política ficción, una ficción plausible. Pero he acelerado un poco los acontecimientos: 2022 es demasiado pronto”, argumentó el novelista que años atrás había dicho que la islámica era la más “estúpida” de las religiones. Precisamente, Houellebecq quedó ayer bajo protección policial.

La última tapa del semanario Charlie Hebdo mostraba al escritor con un sombrero de punta, enorme nariz, mirada perdida y cigarrillo en la mano junto a un gran título que decía “Las predicciones del mago Houellebecq”. A quienes lo acusan de islamofobia, el escritor respondió que “no encuentro ejemplos de novelas que hayan cambiado el curso de la historia” y que “cuando escribo no evito tratar un argumento solo porque sé que será polémico”. A su juicio, hay un “regreso incontestable a la religión, y no solo al Islam, también al catolicismo (porque) cada vez más personas no soportan vivir sin Dios, el consumismo no les basta y el ateísmo es una opción dolorosa”.

Antecedentes.

El ataque se produce en un momento en que miles de europeos viajan para sumarse a grupos radicales islámicos en Irak y Siria. Esa preocupación era particularmente aguda en Francia, que teme que los militantes ataquen ciudadanos franceses en represalia por el apoyo del gobierno galo a la campaña aérea liderada por Estados Unidos contra el Estado islámico en Siria e Irak.

El mes pasado, el primer ministro Manuel Valls ordenó que salieran a la calle cientos de militares para incrementar la seguridad luego de que una serie de ataques en toda Francia generase alarma sobre el terrorismo islámico, recordó The New York Times. En las ciudades de Dijon y Nantes, 23 personas fueron heridas cuando un grupo de vehículos manejados por hombres musulmanes embistió aglomeraciones, mientras gritaban consignas islámicas. Y en septiembre, combatientes argelinos alineados con el Estado Islámico decapitaron a Hervé Gourdel, un guía de montañistas de 55 años, proveniente de Niza y difundieron un video del asesinato. Gourdel había sido secuestrado, luego de que el Estado Islámico llamara a quienes lo apoyan a atacar a ciudadanos europeos para vengar los bombardeos en Siria e Irak.

Precisamente, Le Pen, la líder ultraderechista, que ha crecido en las encuestas electorales, considera que el Islam es un enorme amenaza y que Francia no debería apoyar ataques en Irak. En su opinión, debe concentrarse en defender su territorio y no crear amenazas involucrándose en el extranjero por lo que la situación ahora planteada la podría favorecer, opinó la analista Camille Grand, directora de la Fundación Francesa para la Investigación Estratégica.

Además del libro de Houellebecq, concitó mucha atención en Francia otro del escritor conservador Éric Zemmour llamado “El suicidio francés”, que ataca a la izquierda y al estado por ser incapaz de defender a Francia contra la “americanización”, la globalización, la inmigración y el islam.

Olivier Roy, un investiga- dor francés del islamismo radical, recordó que el de ayer fue el peor ataque terrorista en suelo francés desde la guerra de Argelia y por lo tanto es “un punto de inflexión cuantitativo y cualitativo”. “Este fue un ataque de máximo impacto, lo hicieron para causar un shock y en ese sentido, tuvieron éxito”, opinó.

Andrew Hussey, autor de “La intifada francesa” señaló que “la izquierda oficial ha estado en un estado de negación respecto al conflicto entre Francia y el mundo árabe” que sin embargo es percibido por la población en general.

El Partido Demócrata sueco, de inclinaciones antislámicas y que tiene una intención de voto del 15% y el Partido de la Independencia en el Reino Unido son dos de los partidos europeos que piden más controles a la inmigración. En la ex Alemania Oriental se han realizado manifestaciones contra la inmigración y la influencia islámica. El yihadismo y el enojo de la clase trabajadora blanca complican el panorama. 

Las cifras


3,5


millones de personas de fe musulmana viven en Francia, según algunas estadísticas. Otras especulan que son hasta seis millones.

7%


del total de la población francesa es musulmana. La inmigración comenzó durante la Primera Guerra Mundial y se mantiene en el presente.

1


franceses islamistas habrían viajado a Siria e Irak para sumarse a las filas del Estado Islámico, según las cifras que maneja el Gobierno del país.

SABER MÁS

TRES VISIONES SOBRE EL ATENTADO


Sylvain Itté, embajador: Francia está “más unida que nunca”

“El rector de la mezquita de París fue uno de los primeros en condenar el atentado y lo siguieron muchos musulmanes en el mismo sentido”, comentó a El País el embajador de Francia en Uruguay, Sylvain Itté. “Las primeras víctimas son los mismos musulmanes. No es su fe lo que está presente en lo que hacen los terroristas. El objetivo de los terroristas es buscar una división, una fractura dentro de la sociedad francesa, pero no lo lograron porque Francia está más unida que nunca”.

Polémico Pérez Reverte: “Es la guerra santa, idiota”, escribió

A fines del año pasado, el escritor español Arturo Pérez Reverte, en el pasado corresponsal de guerra, causó polémica al afirmar que Occidente enfrenta la “guerra santa” del islam. “Creer que eso se soluciona negociando o mirando a otra parte, es mucho más que una inmensa gilipollez. Es un suicidio. Vean Internet, insisto, y díganme qué diablos vamos a negociar. Y con quién. Es una guerra, y no hay otra que afrontarla. Asumirla sin complejos”, escribió en su blog.

Kurt Westergaard: Dibujante danés con un destino común

El dibujante danés Kurt Westergaard, autor de una famosa caricatura de Mahoma con un turbante-bomba, mostró su consternación por el atentado, mientras la redacción de Jyllands-Posten, que publicó su dibujo en 2005, reforzaba la seguridad. Westergaard calificó de “terrorífico” el ataque y afirmó que él y los dibujantes de Charlie Hebdo tienen un destino común, en referencia al atentado que sufrió hace cuatro años, cuando un somalí entró a los hachazos en su casa.

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