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La crisis hizo cortocircuito en el ministro de Hacienda

La presidenta optó por un hombre de su extrema confianza para el cargo.

El flamante ministro de Hacienda de Brasil, Nelson Barbosa, prometió ayer trabajar para conseguir estabilidad fiscal, reducir la inflación y sacar al país de la recesión, en un mensaje tranquilizador para los mercados.

"Solo con estabilidad fiscal vamos a tener un crecimiento sustentable (...) Vamos a promover el equilibrio fiscal, el control de la inflación y el crecimiento de la economía", dijo ayer Barbosa en conferencia de prensa.

Fin de ciclo.

El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff anunció ayer la salida del economista ortodoxo Joaquim Levy del Ministerio de Hacienda y su reemplazo por Barbosa, quien conducía la cartera de Planificación, en el último capítulo de la crisis política y económica que atraviesa el país.

Levy, amigo de los mercados y exfuncionario del FMI, parecía aislado en el gobierno y había dado claras señales de que su tiempo en el gabinete de la izquierdista Rousseff había terminado.

Barbosa, un economista más afín a las ideas desarrollistas y a una política fiscal menos restrictiva, tendrá la tarea de conducir un país que proyecta una contracción del 3,1% este año y una del 1,9% el próximo, con desempleo creciente y una inflación anualizada del 10,48%.

"El foco de la política económica sigue siendo promover el reequilibrio fiscal, elevando el resultado primario de la Unión. Porque la estabilidad fiscal es una condición necesaria para retomar el crecimiento", insistió Barbosa.

El nuevo ministro aseguró asimismo que es preciso continuar el esfuerzo para hacer reformas de largo plazo, "no solo el ajuste fiscal sino la reforma fiscal" y controlar los denominados "gastos obligatorios" fijados por ley o enmienda constitucional, por ejemplo la previsión social, que representa un 47% del gasto primario federal.

"Tengo la total confianza que la economía brasileña, que es la séptima del mundo y tiene 204 millones de habitantes, tiene capital humano, capital físico y expertise para superar los desafíos", afirmó el ministro de 46 años. Barbosa será reemplazado a su vez en el ministerio de Planificación por Valdir Moysés Simão.

Tensiones constantes.

"Joaquim Levy es el ministro de Hacienda que la presidenta Rousseff designó pero nunca quiso escuchar", sentenció la economista Miriam Leitao desde su columna en el diario O Globo.

Durante su mandato, Levy intentó hacer varias reformas, pero los indicadores empeoraron: el PIB entró en recesión en el segundo trimestre, la inflación superó el 10%, el desempleo creció y la meta fiscal de 2015 fue reducida cinco veces este año, pasando de un superávit fiscal primario de 1,2% a un déficit primario que podría llegar al 2%.

La agencia de calificación internacional Standard and Poors quitó a Brasil el grado de inversión en septiembre, cuando el gobierno presentó al Congreso un presupuesto para 2016 en rojo por primera vez en la historia pese a la oposición de Levy (Rousseff luego dio marcha atrás), y Fitch Ratings siguió sus pasos en diciembre.

Levy "sacrificó su vida personal por el país, aceptando ganar menos y mudarse lejos de su familia, pero consiguió hacer muy poco. Es una pena. Fue muy desprestigiado, todo lo que intentó hacer nunca tuvo el apoyo de la presidente, que privilegió a otros ministros que querían hacer más gastos. Y le tocó en 2015 una crisis política sin precedentes que paralizó al país", dijo André Leite, analista de TAG Investimentos.

Los mercados, inquietos con el continuo deterioro de las cuentas fiscales, lamentan su partida.

"Si con él ha sido difícil, sin él puede ser imposible", resumió André Perfeito, economista jefe de la consultora Gradual Investimentos en Sao Paulo.

Casado y con dos hijas adolescentes, el exministro es descrito por sus conocidos como un hombre terco y arrogante, adicto al trabajo pero fiestero, y a veces franco rayando en lo maleducado. Le apasiona navegar y ama las plantas. Hace años que trabaja en una suerte de inventario de los más de 11.000 árboles del parque de Flamengo en Río, en el barrio donde creció y por donde suele salir a caminar.

Antes de asumir como ministro de Hacienda, Levy fue director de la rama de gestión de fondos de inversión de Bradesco, el segundo mayor banco privado de Brasil.

Pero hasta 2010 su trayectoria se desarrolló en el sector público y de organizaciones financieras internacionales como el FMI, el BID y el BCE.

Su sucesor, en cambio, hizo su carrera en la esfera pública por lo cual se vio su designación como "una salida natural".

Barbosa nació en Río de Janeiro en 1969, cursó buena parte de su carrera profesional en la esfera pública.

Fue secretario ejecutivo del ministerio de Hacienda entre 2011 y 2013, período en el que actuó como mano derecha de Guido Mantega, el ministro más longevo de la administración del PT (2006-2014) y de la cartera de Hacienda en la historia de Brasil. Trabajó en el Banco Central de Brasil, en el Banco Nacional de Desarrollo (Bndes) e integró el Consejo de Administración de la gigante minera Vale. Sus defensores esperan que mantenga las políticas sociales que consolidaron a la izquierda en el poder hace 13 años. Su nombramiento ha generado inquietudes y temen un aumento del gasto público como solución inmediatista.

El real tuvo una fuerte caída tras la renuncia.

El real se depreció 1,42% ayer y cerró cotizado a 3,949 unidades por dólar, tras una jornada volátil marcada por la renuncia del ministro de Hacienda. La moneda brasileña reaccionó ante informes en la prensa de que Joaquim Levy, un economista ortodoxo, dejaría finalmente el gobierno, lo cual se confirmó cerradas las operaciones. El real perdió 1,95% de su valor frente al dólar esta semana, y en lo que va del año, acumula una caída del 32,59%. En 2014, concluyó con una caída del 13%.

El economista dijo haber sido permanentemente desoido por el Ejecutivo.
El economista dijo haber sido permanentemente desoido por el Ejecutivo.

El juicio político a Rousseff puede postergarse para 2016.


La reanudación del trámite para un eventual juicio político contra la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, puede quedar pendiente para el año próximo, después de que la Corte Suprema ordenó reiniciar todo el proceso en la cámara baja. El tribunal, según informó este jueves, detectó "errores de procedimiento" en el proceso que comenzó hace diez días en la Cámara de Diputados, la cual, según confirmó ayer su presidente, Eduardo Cunha, parece inclinada a reiniciar el trámite sólo después del receso de fin de año. Según el calendario del Parlamento, las "vacaciones" legislativas comenzarán el próximo martes y se prolongarán hasta el 2 de febrero, por lo que las únicas opciones serían suspender el receso o retomar el trámite en 2016.

"No puede haber sesiones extraordinarias durante el receso si eso no es aprobado por la mayoría de la Cámara de Diputados y del Senado", explicó Cunha.

Aún así, dejó abierta la posibilidad de que eso sea tratado en una reunión que ha convocado para el lunes próximo con los jefes de los grupos de los partidos representados en la cámara baja, pese a que aclaró que el Senado debería respaldar cualquier iniciativa en ese sentido. Sin embargo, el presidente del Senado, Renán Calheiros, declaró "clausurado" el "año legislativo" en esa cámara y argumentó que los cuartos de baño femeninos de la sede de ese órgano legislativo "estarán en obras" a partir del próximo lunes, por lo cual sería "imposible funcionar". En su sentencia, el Supremo determinó que la Cámara de Diputados deberá elegir otra vez a los miembros de una comisión que analizará si existen razones jurídicas para el proceso contra Rousseff, lo cual supondrá repetir la votación del pasado día 8.

En tanto, la posición del presidente de la cámara se ha visto más comprometida en la trama Petrobras, luego del allanamiento a su domicilio en el que la Policía Federal le requisó abundante documentación. EFE

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