TENSIÓN

China y marcas de ropas en la “guerra del algodón”

Ayer viernes Estados Unidos condenó la campaña de China para boicotear a las marcas que se niegan a utilizar el algodón de esa región.

Xinjiang: la región es una importante productora de algodón. Foto: Reuters
Xinjiang: la región es una importante productora de algodón. Foto: Reuters

Las denuncias violaciones a los derechos humanos en la región china de Xinjiang, de mayoría musulmana, no solo es un problema que enfrenta a China con las potencias occidentales. Varias de las marcas de ropas más famosos del mundo han sumado su voz para denunciar la situación en Xinjiang.

Ayer viernes Estados Unidos condenó la campaña de China para boicotear a las marcas que se niegan a utilizar el algodón de esa región.

“Estados Unidos condena la campaña impulsada por la República Popular de China en las redes sociales y el boicot de compañías y consumidores a firmas estadounidenses, europeas y japonesas por su decisión de no utilizar (el algodón de) Xinjiang debido al trabajo forzado”, dijo Jalina Porter, portavoz del Departamento de Estado. “Elogiamos y apoyamos a las empresas que se adhieren a las leyes estadounidenses y que garanticen que los productos que consumimos no se fabriquen con trabajo forzado”, agregó Porter.

Según estudios publicados por institutos de Estados Unidos y Australia, hay al menos un millón de uigures internados en “campos” en Xinjiang, en el noroeste de China, donde algunos son sometidos a trabajos forzados, en particular en plantaciones de algodón.

El régimen comunista chino dice que esos “campos” son “centros de formación profesional” destinados a dar trabajo a la población.

Varias firmas de indumentaria, como la sueca H&M, la estadounidense Nike, la alemana Adidas y la japonesa Uniqlo, se comprometieron hace ya un tiempo a no usar el algodón de Xinjiang.

Esa región china representa casi una quinta parte de la producción mundial de algodón y abastece a muchos gigantes del sector. Los uigures, principalmente musulmanes, representan algo menos de la mitad de los 25 millones de habitantes de Xinjiang.

La embestida contra las empresas occidentales se reactivó esta semana en la red social Weibo, el “Twitter chino”. Como muestra clara de la intervención de los poderes políticos en este asunto, la Liga de la Juventud Comunista china, fue la primera organización que lanzó la polémica en Weibo.

H&M, la primera empresa contra la que China apuntó, sufrió el miércoles el retiro de sus productos de los principales puntos de venta online chinos. Sus tiendas, sin embargo, permanecen abiertas.

La controversia se agravó el jueves con el anuncio de varios actores y cantantes chinos de que ponían fin a todo vínculo con Nike, Adidas, Uniqlo, Converse e incluso Calvin Klein.

Esta semana, la Unión Europea, el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá impusieron sanciones contra funcionarios chinos de Xinjiang por este asunto. China replicó sancionando a diez personalidades europeas, entre ellas cinco eurodiputados.

Ayer viernes, China amplió sus sanciones a nueve británicos, entre ellos parlamentarios de alto rango, así como a cuatro entidades. Entre los sancionados figuran la comisión de Derechos Humanos del Partido Conservador del primer ministro Boris Johnson, el exlíder de esa formación Iain Duncan Smith y el diputado Tom Tugendhat, presidente de la comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes.

“Los diputados y otros ciudadanos británicos sancionados por China están desempeñando un papel fundamental al arrojar luz sobre las graves violaciones de los derechos humanos que se están perpetrando contra los musulmanes uigures”, reaccionó Johnson. “La libertad de oponerse a los abusos es fundamental y los respaldo firmemente”, agregó.

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