LA HABANA

Carta de religiosos: “El pueblo cubano no aguanta más”

“Sentimos que el pueblo no aguanta más, es una situación insostenible”, afirman en una carta fechada el 29 de abril y dirigida a las autoridades provinciales de Camagüey.

Camagüey. Foto: Archivo El País
Camagüey. Foto: Archivo El País

Un grupo de organizaciones católicas relataron el drama por el que están pasando muchas familias cubanas debido a la falta de medicamentos, alimentos y otros servicios básicos.

“Sentimos que el pueblo no aguanta más, es una situación insostenible”, afirman en una carta fechada el 29 de abril y dirigida a las autoridades provinciales de Camagüey.

La carta está firmada por una veintena de organizaciones que integran la Conferencia Cubana de Religiosas-os (CONCUR), que expresan su preocupación por las “situaciones dolorosas que estamos viviendo como pueblo”.

“Salarios insuficientes y alza de precios. Muchas personas no están pudiendo comprar los productos alimenticios y de aseo necesarios para una vida digna porque el salario no les alcanza. El alza de los precios en las tiendas del Estado, en los particulares y en el mercado negro está por encima del poder adquisitivo de trabajadores y jubilados con salario o pensión entre medio y mínimo. Algunos aseguran que con el salario anterior lograban comprar más que en la actualidad”, explican.

También señalan dificultades con la atención médica y el acceso a medicamentos en poblaciones de todas las edades. “Las personas que padecen enfermedades comunes, crónicas o psiquiátricas carecen muchas veces de las medicinas y de las intervenciones médicas imprescindibles como antibióticos, calmantes, sedantes, insumos médicos, equipos en buen estado, etc. Las colas en las farmacias y en los puntos emergentes que se han procurado son interminables. Los afectados son de todas las edades, niños-as, jóvenes, adultos y ancianos. Esto es causa de mucha angustia, sufrimiento y agotamiento”, relatan.

Luego siguen con otros problemas, como el desabastecimiento en las tiendas, aumento de los precios de los servicios públicos, ancianos que no acceden a los comedores sociales, necesidades de viviendas, y la falta de confianza y libertad para expresarse.

“La gran mayoría del pueblo no se siente en confianza y libertad para expresar lo que piensa en diversos ambientes sociales, tampoco para acercarse a las autoridades de distintos niveles y áreas, y solicitar lo que creen, expresar lo que necesitan o sugerir alternativas. Existe miedo a la exclusión”, dicen la carta.

“Estas situaciones que evidenciamos -agregan- se están tornando cada vez más difíciles. Las personas están cansadas y estresadas, lo que deteriora las relaciones sociales, familiares y personales”.

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