LA SALIDA BRITÁNICA DE LA UE

El bloqueo del Brexit: Theresa May pide más tiempo

En la UE manejan darle un año, para evitar que el caos político británico contagie al bloque.

Primera ministra británica, la conservadora Theresa May. Foto: AFP.
Primera ministra británica, la conservadora Theresa May. Foto: AFP.

El Reino Unido sigue empantanado con el Brexit. Ya lo dijo el ministro de Relaciones Exteriores de España, Josep Borrell, cuando esta semana calificó la situación de “bastante cómica”: “Sabemos muy bien lo que los británicos no quiere, pero no sabemos lo que quieren. No quieren nada”.

Y ayer viernes los británicos le dieron la razón. La primera ministra Theresa May pidió a la Unión Europea (UE) un nuevo aplazamiento, esta vez hasta el 30 de junio, para acordar la salida del Reino Unido del bloque. La UE, que teme que el caos político británico escape de la isla y termine contagiando al continente, ya maneja decirle que se tome un año.

La retirada británica estaba inicialmente prevista para el pasado 29 de marzo. Pero en menos de tres meses, el Parlamento rechazó tres veces el acuerdo que May negoció por dos años con la UE, por lo que sus socios europeos le dieron hasta el próximo viernes 12 de abril para tratar de sacar al país del caos. Ni su oferta de renuncia ni el intento de negociar algo con el líder laborista Jeremy Corbyn sirvieron para salir del bloqueo.

La UE dejó claro que cualquier nueva prórroga obligaría a los británicos a participar en las elecciones al Parlamento Europeo, del 23 al 26 de mayo.

Pero May cree que puede arreglar la salida antes. “El Gobierno querrá acordar un calendario para la ratificación que le permita a Reino Unido retirarse de la Unión Europea antes del 23 de mayo de 2019 y, por lo tanto, cancelar las elecciones al Parlamento Europeo, pero continuará haciendo los preparativos responsables para celebrar las elecciones si esto no fuera posible”, sostuvo la primera ministra en su carta al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en la que pide la prórroga hasta el 30 de junio.

Casi como respuesta, una fuente de la presidencia francesa consideró “prematuro” que Londres pida otro aplazamiento sin tener un “plan claro”. Alemania y Holanda se mostraron también escépticas tras el pedido de aplazamiento de May.

Aunque Francia es quien lo ha dicho más abiertamente, a otros países les preocupaba también que Reino Unido permanezca con un pie dentro y otro fuera de la UE por las perturbaciones que esto podría tener en el funcionamiento del bloque. El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, dijo ayer en Bucarest: “Si no podemos entender la razón por la cual Reino Unido está solicitando una extensión, no podemos dar una respuesta positiva”.

Por su parte, Tusk propuso extender en un año el Brexit para que los británicos logren ponerse de acuerdo.

“La única salida razonable sería una extensión larga pero flexible”, dijo un funcionario de la UE. “Parece ser un buen escenario para ambas partes, ya que le da a Reino Unido flexibilidad, y evita reunirse regularmente para discutir sobre la extensión del Brexit”.

En opinión de Anand Menon, profesor de política europea del King’s College, al “pedir una corta ampliación que sabe que no obtendrá” May está buscando “una coartada política” frente a los conservadores euroescépticos. “La UE puede obligarla a hacer otra cosa pero al menos nadie la acusará de haberse vendido”, afirma.

Por su parte, Paul Breen, profesor de la University of Westminster, se pregunta hasta qué punto la negociación con la oposición podía permitir a May que su acuerdo sea por fin aprobado. Atrapado entre un gran número de electores laboristas que votaron por el Brexit y la mayoría de sus diputados, que son proeuropeos, “Corbyn no ha tenido realmente tanto poder para moldear nada en el Parlamento”, advierte.

Mientras el bloqueo se mantiene, en el Reino Unido se escuchan voces que piden un nuevo referéndum para definir si mantienen el Brexit.

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