España

De África a Europa, migrantes en manos de los traficantes

El viaje pude llevar cinco años y costar miles de euros.

Migrantes: este año España recibió unos 36.000 ilegales. Foto: Reuters
Migrantes: este año España recibió unos 36.000 ilegales. Foto: Reuters

Saltan vallas de seis metros con cuchillas o cruzan el mar en motos de agua y pateras: más de 36.000 migrantes entraron este año a España, en ruta al resto de Europa. Pero el valor no basta, los traficantes de personas son ineludibles.

"Prácticamente no hay posibilidad de llegar a Europa ilegalmente" sin pagar a una mafia, indica a la AFP Robert Crepinko, director del Centro Europeo de Tráfico de Migrantes de Europol. Un 90% de los migrantes así lo hizo, destaca.

De otra manera, "es imposible" hacer un viaje de miles de kilómetros desde África subsahariana, a través del desierto y zonas inhóspitas, hasta Europa, concuerda Ousman Umar, sobreviviente de una travesía de cinco años desde Ghana hasta España.

"El recorrido puede durar un año, dos años, dependiendo de la red y de los fondos que tengas, porque las bandas de tráfico te van llevando hasta donde puedas pagar", explica José Nieto, de la unidad contra la inmigración irregular de la Policía española.

Suelen converger en Marruecos, "el mejor sitio para esperar el momento oportuno para dar el salto" a España.

Allí pagarán, en su mayoría, por un puesto en una precaria embarcación. Otros por saltar las vallas de los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, únicas fronteras terrestres europeas con África.

Hasta 5.000 euros.

Dieciocho euros por el salto, entre 200 y 700 euros por cruzar el estrecho de Gibraltar, hasta 5.000 euros por un viaje en moto de agua, según la policía española.

Europol estima que en promedio el migrante paga entre 3.000 y 5.000 euros por el viaje completo hasta Europa.

"Todos quieren ir a Alemania o Francia, porque tienen en su cabeza que allí les puede ir mucho mejor", dice Ousman Umar, al frente de una oenegé que fundó en Barcelona para fomentar la educación en su Ghana natal.

Llegan a España y creen estar a salvo, pero no siempre se libran de los traficantes. El inspector jefe Nieto explica las instrucciones de los contrabandistas a los migrantes.

Les dicen: "Van a ser rescatados en alta mar por los guardacostas. Van a ser llevados a un centro de acogida, y a los 3 o 4 días hay gente de la red que estará por la zona y los arrancarán" nuevamente.

Entonces los llevan a otro país o los entregan a redes de trata de personas, según él.

Las mafias aprovechan el "colapso brutal" de los centros de internamiento oficiales de inmigrantes, continúa, por lo que muchos de ellos quedan "asistidos por una oenegé", y es en ese momento cuando los "rescatan" los traficantes.

"Tienen razón, pero la lucha contra el delito es de la policía. Yo no tengo auxilio de la policía", responde Paloma Favieres, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), una oenegé que gestiona plazas de acogida humanitarias.

Favieres afirma que CEAR notifica a la policía cuando observa riesgos de que un migrante puede ser víctima de una red de tráfico o trata de personas.

Si los migrantes terminan en manos de redes de trata de personas, a las mujeres generalmente las prostituyen, los hombres son usados para trabajo esclavo, en agricultura o mendicidad. Las redes de tráfico "suministran gente. La red no se dedica a explotar, solo a transportar, pero luego tienen conocidos a quienes surten", señala Nieto.

La policía desmanteló el año pasado en España 25 redes. Pero abolirlas del todo es difícil, porque muchas siguen activas en los países de origen reclutando migrantes. Y la atracción de Europa es muy potente.

"Saben que si llegan, llegan al dorado europeo", agrega Nieto.

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