FESTEJOS

La vieja barriada sin fin de cara a su aniversario 120

Volverá el cine a la playa, habrá una maratón y concursos de pesca y fotos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El barrio ha visto un crecimiento, por ejemplo, en la cantidad de edificios. Foto: A. Colmegna

En Malvín comenzaron los aprontes para festejar los 120 años del barrio que, por 1920, comenzó a recibir a las primeras familias dispuestas a construir en lo que comenzaría a ser un nuevo balneario de Montevideo.

Sus pioneros pobladores fueron las lavanderas expulsadas por el desarrollo de Pocitos, y también los dueños de studs y pingos que en caballerizas especialmente construidas, pasaban tiempos de recuperación después de accidentadas carreras hípicas.

La fecha que se toma como referencia del aniversario es noviembre de 1896, cuando según el historiador Alfredo Castellanos comenzó por parte de Francisco Piria el loteo y urbanización de los solares costeros "más allá de la Playa Buceo".

El Centro Cultural La Experimental y otras instituciones de larga trayectoria en la zona han realizado muchos contactos para determinar una serie de eventos celebratorios de variada especie y color.

Las comisiones de Fomento de las Escuelas 219 y 274, el Concejo Municipal y el Vecinal concilian esfuerzos con instituciones privadas que también están trabajando para establecer el calendario definitivo de celebraciones, por ejemplo el Club Malvín y el Colegio Kennedy. Las conversaciones prosiguen con representantes de organizaciones católicas como las de la Iglesia de Lourdes, directores de comparsas de candombe que en los últimos tiempos se afincaron en el barrio y otros clubes deportivos.

La Comisión pro festejos piensa llevar adelante la promoción de actividades "puertas afuera", como ser un concurso de pesca, la reedición de una jornada de cine en la playa, un concurso de fotos y una programación especial en el Centro Cultural, además de la clásica y muy convocante maratón organizada por el club de básquetbol Malvín.

Todo lo previsto hasta ahora y nuevos emprendimientos, a la par de hacerse para recordar el nuevo aniversario, pretenden generar instancias de encuentros entre vecinos, que redunden en una mejora de la convivencia y calidad de vida para todos los malvinenses.

En contrapartida, bienvenido resultaría que hubiese asimismo instancias para acercarse "puertas adentro" a algunas edificaciones icónicas, con visitas guiadas, en una especie de Día del Patrimonio de Malvín, destinado a los montevideanos en general y para que los residentes que allí se mudan ante el crecimiento inmobiliario no consideren al barrio solo como una región-dormitorio, conducta que junto a otros factores siempre deriva en la despersonalización urbana.

Memorias y obras.

Gracias a los arhivos fotográficos públicos o familiares es posible apreciar lo que parecían leyendas: a los muchachos vestidos de pijama a rayas en sus festicholas en los ranchos costeros, o a Carlos Gardel en el arcaico chalet Villa Yeruá de la rambla y Rimac, que ahora se anuncia terminaría en poco tiempo de ser recuperado por empresarios vinculados al turf.

Tampoco faltan los testigos y compiladores que estamparon en grabaciones o libros recuerdos variados de un patrimonio intangible. Pero a 20 minutos del Centro, transitando en auto por la rambla, también es fácil reconocer reliquias tangibles, rincones que aún resguardan un ritmo de vida casi campestre, construcciones que enorgullecen a la propia arquitectura uruguaya.

Por un descuido fonético, primero, y ortográfico después, el barrio se denominó Malvín, si bien en realidad el deseo era recordar al español Juan Balbín González Vallejo, que tenía su saladero en dicho paraje. Hacia 1772, él había sido pulpero en Montevideo e integró el Cabildo en 1776 como alcalde provincial. En 1808 estuvo en la Junta de Gobierno de Montevideo y alcanzó el grado de teniente coronel. Esa es una versión, la que predominó hasta hace poco. Sin embargo, en una recomendable investigación del sociólogo Esteban Perroni se incluye una hipótesis por la cual el gentilicio malvinenses se debería a que desde la costa de Montevideo se proporcionaban productos procesados, carne salada, a los habitantes de las Islas Malvinas. Sea como sea, que el letrista no se olvide de lo que fue el Rodelú, el viejo Michigan y el cine auditorio playero, o aún son el Relámpago y el Teatro de Verano Moreno, de Aconcagua y Amazonas. Malvín, 120 años de Malvín. club Malvín, Molino de Pérez, Escuela Experimental de Malvín, Colonia de Vacaciones de Primaria.

Expansión por torres en la costa playera

Desde las alturas queda en evidencia el crecimiento en altura de las edificaciones en Malvín. Pero hacia la avenida Rivera todavía hay un barrio a escala humana, en donde los habitantes más veteranos intentan adaptarse a los cambios que alteran la serenidad.

Vacaciones de moña y delantal en la rambla

Malvín tiene en la Rambla República de Chile un edificio emblemático que proyectara el arquitecto Alberto Muñoz del Campo en 1936, para un programa original de hotelería y colonia de vacaciones marítimas.

Allí se instaló y hasta hoy funciona la Colonia Escolar Nº 261. Los alumnos de todas las escuelas del país que llegan a sus instalaciones disfrutan de la piscina, juegos y otras propuestas en un espacio geográfico y edilicio singular desde el cual parten excursiones didácticas.

Pero en la propia Colonia, un hito destacado por su rica y moderna volumetría implantada encima de un gran talud y por la resolución del vínculo entre espacios interiores y su entorno, los visitantes pueden descubrir las riquezas naturales de la costa. Con su fachada sencilla, es una de las obras renovadoras de la arquitectura concebida en las décadas de 1920 y 1940, entre otros por Muñoz del Campo.

Un modelo de escuela que hizo historia

Cuando muy atrás en el tiempo quedó el paisaje de médanos y manantiales por un lado y de studs por otro, sin caminos más que para los carros, Malvín contiene y custodia otra obra de destaque a nivel de todo el país: la Escuela Experimental, ubicada en Decroly, entre Michigan y Estrázulas.

Se construyó entre 1927 y 29, es Monumento Histórico Nacional a partir de 1989 y de interés departamental desde 1995. La proyectó el arquitecto Juan Antonio Scasso, inmortalizado por lo que supuso concebir la Torre de los Homenajes del Estadio Centenario inaugurado en 1930, pero también autor de viviendas de balneario, espacios públicos como los jardines de la Rambla Sur y varias escuelas.

Para la de Malvín, Scasso apostó a una modernidad de ángulos vidriados y paredes curvas muy llamativas, pero que no van en contra de una idea a escala de los niños, con ambientes diversos para múltiples actividades, más allá de lo establecido en su época.

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