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Un uruguayo multipremiado en las ligas mayores del arte

Álvaro Castagnet obtuvo cuatro galardones internacionales en este 2017.

El uruguayo en su taller de la calle Piedras, en la ciudad Vieja. Foto: Francisco Flores
El uruguayo en su taller de la calle Piedras, en la ciudad Vieja. Foto: Francisco Flores
Acuarelas: una técnica más valorada en el exterior. Foto: Álvaro Castagnet
Acuarelas: una técnica más valorada en el exterior. Foto: Álvaro Castagnet
Perspectivas: negros con destellos de otros colores. Foto: Álvaro Castagnet
Perspectivas: negros con destellos de otros colores. Foto: Álvaro Castagnet
Urbanismo: otra forma de ver una postal ciudadana. Foto: Álvaro Castagnet
Urbanismo: otra forma de ver una postal ciudadana. Foto: Álvaro Castagnet

Con cuatro galardones internacionales obtenidos en lo que va del 2017, y que lo han posicionado en los grandes mercados del arte como uno de los acuarelistas más importantes del mundo, el uruguayo Álvaro Castagnet recaló en Montevideo. Acaba de llegar de una gira de tres meses en la que —con sus workshops—, visitó China, Austria, Alemania, Rusia, España y Australia, mostrando su talento y enseñando su técnica a la hora de retratar un paisaje, un lugar o un café distintivo de una ciudad. En su taller de la calle Piedras, en plena Ciudad Vieja, entre centenares de pinceles, pomos de pintura y cartulinas, recibió a El País. No hay dudas que, en ese primer piso de un centenario edificio, a metros del Mercado del Puerto, cuyas paredes están colmadas de pinturas de edificios de ciudades de los cinco continentes, incluyendo a Montevideo, Castagnet trabaja.

Su recalada en Uruguay será breve, tan solo un par de semanas; tiempo suficiente para armar nuevamente las valijas y embarcarse en una nueva gira de trabajo con Ana, su mujer. En esta ocasión, visitará Beijing, volverá a Barcelona, Italia y Alemania. La gira terminará en Australia donde sus hijos están radicados hace un tiempo. Gastón, el mayor de 24 años, sigue los pasos del padre y se ha especializado en diseño y pintura de graffitis; Calvin, el menor de 19 años, estudia Economía en una universidad de Melbourne.

El 2017, para Castagnet comenzó con la obtención del Premio a la luz y a la atmósfera en la 84ª exposición anual de la Asociación de Arte del Valle de Hudson en NY, Estados Unidos. Semanas más tarde le comunicaron que le había sido otorgado el "Premio Delfín" por la Sociedad Americana de Acuarelistas con sede en Nueva York, con motivo del 150º aniversario de esta institución. Cabe consignar que esta entidad es una de las más prestigiosas del mundo y solo dos extranjeros en su siglo y medio de vida (uno de China y Castagnet) han recibido el mencionado galardón.

Dicen que no hay dos sin tres, lo cierto es que en junio Castagnet obtuvo el Premio a la Trayectoria en PACE (Plein Air Convention and Expo) Santa Fe, California. Y al tercero le siguió un cuarto aunque le será entregado en 2018. En efecto, en abril del año próximo al artista le será conferido el Premio a la Trayectoria durante la ceremonia de apertura de la 7ª Convención y Exposición de pintura Plein Air en Nuevo México.

"No estaba en mis cálculos recibir esta seguidilla de premios", comenta sonriente Castagnet y agrega que —quizás— lo que impactó en los diferentes jurados son sus últimas obras que muestran, por ejemplo, al puente de Broadway y al Soho, desde una "perspectiva diferente y en negro, con destellos de otros colores".

Mojón.

Castagnet Reconoce que 2017, "ha sido un mojón" en su carrera de artista. Este uruguayo, nacido en 1954, lleva más de tres décadas ininterrumpidas dedicándose al arte y particularmente a la acuarela. Vive de su trabajo.

Estudió pintura y dibujo impulsado por su padre con Esteban Garino y luego asistió al taller de Miguel Ángel Pareja. En 1981 se fue a Australia detrás de una chica y aprovechó para perfeccionar la técnica de la acuarela, en un país que, al igual que Inglaterra y Estados Unidos, tiene una enorme trayectoria y los más renombrados acuarelistas del mundo. Volvió a Montevideo a los tres años.

La historia de amor no funcionó pero sí amplió y perfeccionó sus conocimientos artísticos. Poco después, conoció a Ana, su mujer, una arquitecta cordobesa que veraneaba en Punta del Este. En 1987 se casaron y se marcharon a Australia. En 2001 volvió con toda la familia. Desde entonces vive unos meses en Montevideo y el resto del año, recorre el mundo dando sus talleres al aire libre o clases magistrales. Desde hace un par de años, su arte llegó a China, país al que viaja al menos dos veces al año.

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