LA ENTREVISTA DEL DOMINGO

Asesor del Ministerio de Salud de Chile: "El virus se adaptó para transmitirse rápidamente"

Rafael Araos se declaró optimista de que se camina hacia “la vieja normalidad” y que las “medidas restrictivas como si fuera una catástrofe” empiezan a perder sentido.

Rafael Araos, asesor del Ministerio de Salud de Chile. Foto: El Mercurio GDA
Rafael Araos, asesor del Ministerio de Salud de Chile. Foto: El Mercurio GDA

Chile lidera en la región la campaña de vacunación contra el COVID-19: cuatro de cada diez habitantes están completamente vacunados. Esta semana el país recibió otros 2,2 millones de dosis de Coronavac, la vacuna del laboratorio chino Sinovac con la cual pretende completar la vacunación en toda la población mayor de 16 años antes de que termine junio.

La masividad de la administración de las dosis le permitió al Ministerio de Salud chileno el estudio de la efectividad de la vacuna Coronavac. Los datos actualizados hasta el comienzo de mayo indican que esta vacuna cuenta con 65,3% de efectividad para prevenir COVID-19 sintomático; 87% para evitar una hospitalización; 90,3% para prevenir el ingreso a una unidad de cuidados intensivos; y 86% para evitar la muerte.

-A diferencia de Uruguay, Chile vacunó con Coronavac también a las personas mayores de 70 años, ¿hay variación de la efectividad según la edad de la persona inmunizada?

-El estudio chileno no incluyó una distinción por edad. Pero, en el análisis de robustez, hemos dividido la efectividad entre mayores de 60 años y menores de 60 años. Para ambos grupos, los resultados fueron, para nuestra sorpresa, muy similares.

-¿Por qué para su “sorpresa”?

-Había muchas dudas, como ha ocurrido durante gran parte de la pandemia, y teníamos una urgencia por conocer los datos locales. En lo personal, esperaba encontrarme con datos menos positivos, más cercanos a los ensayos clínicos en Brasil que habían demostrado una efectividad para los sintomáticos del 50,4%. Más aún teniendo en cuenta que Chile empezó a vacunar en la población más adulta que suele ser, por un tema de desgaste en el sistema inmune, la que reacciona con menos eficacia a las vacunas. Pero los datos son los datos.

-¿Por qué fueron más alentadores los datos? ¿Fue por el escenario epidemiológico y las chances de exposición al virus de la población analizada?

-Los datos de Brasil eran preliminares, en el ámbito de la especulación. El estudio en Chile comenzó en una transmisión viral menor al escenario que se estudió en Brasil. Cuando la transmisión es más baja, hay menos chances de que la vacunación falle. Pero comenté esa hipótesis en un intercambio internacional y un investigador inglés me respondió que podía ser al revés: en un escenario de alta transmisión se estimula constantemente al sistema inmune y eso favorece a la vacuna.

-Uruguay vacuna a los mayores de 70 años con Pfizer o AstraZeneca, ¿eso explica una efectividad distinta a la demostrada en Chile?

-Sería raro que Uruguay tuviera resultados menores a los chilenos en la población adulta vacunada con Pfizer. La experiencia israelí, europea y lo que hemos visto con los casos crónicos de Chile (que sí vacunamos con Pfizer) es que no hay banderas rojas y que la efectividad en la prevención de hospitalizaciones y muertes es muy similar a Coronavac, y tiene una mayor efectividad para prevenir los contagios. La gran duda de las vacunas de ARN mensajero, como Pfizer, es cómo le afectan, o no, las mutaciones virales. En ese sentido, tampoco hay banderas rojas, pero son cuestiones a investigar.

-Esta semana, por primera vez, la mayoría de los pacientes con COVID que ocupan camas en las unidades de cuidados intensivos en Chile es menor de 60 años, ¿es por el efecto vacuna?

-Es un argumento a favor. Son asociaciones y con ellas no alcanza para decir: “listo, la vacuna funcionó”. Pero son observaciones que van en la misma dirección: la vacunación está teniendo un efecto positivo. De todas maneras, es increíble que, al mirar los datos de vigilancia epidemiológica, se mantienen estables los contagios pese al avance de la vacunación. Es algo que está pasando en todo el Cono Sur, incluyendo a Uruguay. Mi hipótesis es que el virus se transmite tan efectivamente que va buscando a la población no inmunizada y sigue encontrando huéspedes para colonizar. Eso nos dice que la inmunidad de rebaño demorará mucho en llegar y vamos a tener que alcanzar porcentajes de inmunizados que se acerquen al 100%. El virus está muy adaptado para transmitirse rápidamente. Si eso es algo de la variante P1 o es propio de todos los linajes, no lo sabemos. Pero sí vemos cómo se han desplazado las cifras a población más joven y principalmente no vacunada. De los casos positivos diarios que tiene Chile, menos del 20% son personas vacunadas con las dos dosis.

Vacuna contra el coronavirus. Foto: Marcelo Bonjour
Vacuna contra el coronavirus. Foto: Marcelo Bonjour

-Chile estudió la efectividad de las vacunas con medidas restrictivas de la movilidad como toques de queda. ¿Eso puede haber incidido en los resultados?

-La urgencia que teníamos de hacer el estudio era que, si el programa de vacunación era exitoso en la aceptación, nos íbamos a quedar sin controles poblacionales para medir los efectos. Por eso los resultados obtenidos hasta ahora comparan los datos en personas expuestas y no expuestas a la vacuna. El grupo de control, que son aquellos no expuestos a la vacuna, permite ir viendo efectos no farmacológicos en los vacunados y los no vacunados. Por ejemplo: si hago una cuarentena muy estricta que corta la transmisión, debería verlo en los vacunados y en aquellos que no. Si el estudio lo hacíamos en junio sería probable que no hubiésemos sabido si es la vacuna o las medidas de cuarentena. Y aunque alguien pueda pensar: si el virus se controla, da lo mismo si es por las vacunas o por las otras medidas... es un error. Porque necesitamos las respuestas para saber si soltamos las cuarentenas, si compramos otras dosis o lo que fuera.

-¿Se suelta la cuarentena?

-Fui defensor de todas las medidas restrictivas mientras no había alternativa. Pero como toda intervención médica, hay que medir los riesgos y los beneficios. Habiendo hoy día resultados bastante sólidos de que las vacunas funcionan, cambia la ecuación de riesgo-beneficio y ya es más difícil defender las restricciones extremas. Es oportuno liberar, de a poco, a la población que primero fue vacunada. Decirle a un abuelito que, pese al toque de queda, puede caminar al aire libre. Sería un beneficio de salud mental mucho mayor al riesgo de enfermar gravemente.

-¿Coronavac corta la transmisibilidad?

-No sabemos. Lo único que podemos decir, por ahora, es que sí tiene un efecto en los contagios y a la larga va a cortar la transmisibilidad. Ahora estamos en un proyecto, que Uruguay se sumó, para tratar de responder qué pasa con las variantes de las vacunas y qué pasa con la transmisión de asintomáticos.

-El CDC de Estados Unidos anunció que, entre los inmunizados, no es necesario el uso de mascarilla en espacios cerrados. ¿Eso aplica para países como Chile y Uruguay que vacunaron con Sinovac?

-No podemos tomar las guías del CDC a rajatabla. Yo no sacaría las medidas de cuidados personal. Sí podría pensarse en levantar, poco a poco, las medidas restrictivas de la movilidad. Pero el uso de la mascarilla sería lo último que habría que sacar antes de regresar a la vida “normal”. En el corto plazo, el anuncio del CDC no aplica para Chile y Uruguay.

-¿Se necesitará una tercera dosis para los vacunados con Coronavac?

-Es probable que la decisión sea en base a la experiencia de epidemias anteriores. Es poco probable que necesitemos otra dosis antes de los seis meses. Sí habrá que ver en un estudio de revacunación luego de seis meses.

-¿Con qué vacuna?

-No cabe dudas de que una tercera dosis de una misma vacuna no parece ocasionar problemas. En Reino Unido vienen muy avanzados los estudios de combinaciones. En Chile queremos estudiar eso con Sinovac.

-¿Se alcanzará la inmunidad de rebaño con estas vacunas?

-Vamos a necesitar vacunar a todo el mundo, y vacunarlos tres veces para tener la expectativa de alcanzar esa inmunidad colectiva. En localidades en que tenemos gran vacunación, seguimos observando transmisibilidad del virus entre las pocas personas no vacunadas. Pensaría en vacunar a todo el mundo y luego ver.

-¿“Todo el mundo” incluye a los niños y adolescentes?

-Así es. Habrá que avanzar al 100%.

-¿Están observando reinfecciones entre la población vacunada?

-Tenemos el registro de sospechas o de aparición de síntomas similares que, a veces, pueden corresponder a un resfrío por otro virus. Hasta que no avancen los estudios genómicos, no podemos asegurar que sean reinfectados por otra variante del virus, o que haya fallado la vacuna.

-¿Cuántas son esas sospechas?

-Entre el 2 de febrero y el 1° de mayo, en el grupo no vacunado 188.000 casos de COVID, y en el grupo completamente inmunizados hubo 12.000 casos.

-Uruguay reportó entre 2% y 3% de efectos adversos por las vacunas, todos casos leves. ¿Chile?

-Son números similares. Como se vio en otros países, con Pfizer hay un poco más de efectos locales, en el brazo, que los observados con Sinovac. Pero siempre cuestiones muy leves, como una hinchazón o un pequeño dolor. De los más de 10 millones de vacunados con cualquiera de las vacunas, se han reportado 12 fallecidos con al menos una dosis. El Instituto de Salud Pública (un panel de expertos) estudió esos fallecimientos y en todos los casos la causa de muerte parece no haber estado vinculada a la vacuna. Es decir: tampoco hay banderas rojas en cuanto a la seguridad de las vacunas.

-¿Cómo protege Coronavac ante las diferentes variantes?

-En Chile tenemos la P1, tal vez no al nivel de Uruguay, pero en más del 50% de los casos de cuidados intensivos. La variante británica viene a la baja. El resto son los otros linajes. En este escenario, la vacuna funciona con los porcentajes que hemos anunciado al comienzo. Pero como no se estudió específicamente si esos 12.000 vacunados que infectaron eran solo P1, no podemos decir cómo actúa para distintas variantes específicas.

-¿Las variantes serían la explicación de que sigan tan altos los contagios?

-Es una explicación posible. También hay una ansiedad en esperar resultados inmediatos de la vacunación.

“Es difícil mantener las cuarentenas”

-Chile y Uruguay tienen procesos de vacunación similares, ¿podrían quitarse las cuarentenas para viajes de inmunizados entre ambos países?

-Las vacunas protegen, sobre todo, al vacunado. En la medida que hay un número importante de la población protegida, se hace difícil seguir manteniendo medidas que son de catástrofe o de guerra. Está claro que tiene que darse en un plan de vigilancia, de tener la capacidad de arrepentirse y dar marcha atrás sin que eso signifique un castigo. Con Uruguay, con quien hay coordinación en el trabajo, con quien coincidimos en sistemas informáticos que permiten conocer quién se vacunó, con qué y cuándo, hay que avanzar en esa línea de acuerdos de apertura. Uruguay no ha hecho cuarentenas estrictas y eso es superdefendible.

-¿COVID-19 será como una gripe (una enfermedad endémica y que no desaparece)?

-Es una opción muy factible en el corto y mediano plazo. Es superimprobable que podamos erradicar el COVID este año. Algunos modelos ya muestran que es probable que el COVID se comporte con olas cada vez de menos altura hasta que, llegado a un punto, habrá que ver si se radica del todo o no.

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