Inmigrantes satisfechos

El 60% de los venezolanos piensa quedarse en Uruguay

Estudio muestra que quienes llegan del país caribeño son bien recibidos.

Mayoría de venezolanos siguen la ruta que aconsejó otro venezolano. Foto: M. Bonjour
Mayoría de venezolanos siguen la ruta que aconsejó otro venezolano. Foto: M. Bonjour

Hay un grupo creciente de habitantes de Uruguay cuyo futuro es tan incierto que ni los mejores astrólogos —que están de zafra por estas fechas— se anima a arriesgar un escenario posible: los venezolanos. La mayoría ha llegado de apuro, en el último tiempo, con las pocas referencias proporcionadas por un conocido o encontradas en Internet, y con la esperanza de que el país de acogida ofrezca un mejor pasar. Y parece que algo de ello han encontrado porque, si se les pregunta, el 62% dice que su futuro está en Uruguay.

Ese futuro está en un país que queda a 5.000 kilómetros, en línea recta, de la capital venezolana y del que muchos apenas habían oído hablar por el fútbol, por algún acuerdo político, comercial o por los exiliados de la dictadura. Pero la distancia —física y figurada— no parece ser un obstáculo para que, ante la crisis que vive la República Bolivariana, cualquier destino sea percibido como La Meca a la que vale la pena como sea.

El 59% llegó por aire, el 34% por tierra y el 7% por mar. Así lo señala la Matriz de Seguimiento de Desplazamiento, una herramienta que diseñó la Organización Internacional para la Migraciones (OIM) con el fin de conocer las características y condiciones de los movimientos de población.

La inmensa mayoría de los venezolanos que habitan en Uruguay llegó hace menos de cinco años, y la afluencia es cada vez más intensa a medida que se agudiza la crisis económica y política en su país. El estudio de la OIM confirma que la venida a Uruguay estuvo marcada por el "boca a boca". De hecho el 39% siguió la ruta guiada por otra persona que ya la había realizado y el 29% le hizo caso a lo que se comentaba en grupos de redes sociales.

Esas rutas que los venezolanos siguen para llegar a Uruguay, y que además del "boca a boca" están vinculadas por la capacidad del bolsillo, pueden clasificarse en tres grandes grupos. El trayecto más directo es desde el aeropuerto de Caracas hasta Montevideo, a lo sumo con una escala en Brasil, y en menor medida en Colombia o Argentina. Es un recorrido más confortable pero que implica desembolsar entre US$ 500 y US$ 2.500 por persona.

Una segunda posibilidad es la ruta por Brasil con más de una parada, por lo general haciendo unos tramos por tierra (en ómnibus o caminando) y otros por avión. La tercera —y más sacrificada— posibilidad es pasar por Colombia, Ecuador, Perú, Chile y/o Argentina, siempre por tierra.

Una vez en Uruguay, los hombres venezolanos tienen más chance de ser empleados que sus compatriotas mujeres, por razones que aún se desconocen. Al salir de Venezuela, sin embargo, ellas estaban empleadas en mayor porcentaje que ellos (61% vs. 57%).

Sea cual sea el sexo, al año de estar residiendo en el nuevo país de acogida, la casi totalidad de los venezolanos que quieren trabajar lo consiguen.

"Una característica de la población inmigrante reciente es que es muy calificada y, por lo general, se emplea en puestos en los que falta mano de obra o que complementa a los locales", dijo la directora de OIM en Uruguay, Alba Goycoechea.

Más de la mitad de los venezolanos llega con un título universitario, cuando en Uruguay los profesionales apenas alcanzan el 7% de la población. Incluso entre estos recién llegados hay un 3,6% que cuenta con diplomas de posgrados.

La lentitud en el acceso a las reválidas de títulos ha sido señalada por algunos venezolanos como un problema, aunque no es mencionada como la mayor necesidad que padecen (ver recuadro). Aun así, la mayoría reconoce que Uruguay facilita el acceso a documentos.

Con un poco de tristeza, pero bien alimentados

La mayor necesidad que padecen los venezolanos recién llegados a Uruguay cabe en un símbolo, el de pesos. La generación de ingresos y empleo es, a juzgar por sus opiniones, el apoyo que más les hace falta. Pero eso no quiere decir que estén pasando hambre o que carezcan de acceso a las cuestiones más básicas. Solo el 1,3% declaró que la alimentación es "insuficiente" y como la inmensa mayoría tiene documento uruguayo, accedió sin inconvenientes a la cobertura de salud y educación. El acceso a los servicios, sin embargo, no logra opacar la amargura del desplazamiento. El estudio de la OIM revela que el 22% de los venezolanos sufrió algún percance emocional o psicológico que le impidió realizar normalmente alguna tarea, sobre todo a causa de la "tristeza" y la "preocupación". Parte de la angustia parece estar ligada a la soledad, dado que más de la mitad viajó solo en su aventura hacia Uruguay. Y de quienes vinieron acompañados, la cuarta parte lo hizo con un grupo no familiar. A priori no parece haber una asociación directa entre el malestar emocional y situaciones de peligro. Del total de 399 encuestados, solo tres dijeron haber sufrido violencia física, una estando aún en Brasil y las otras dos en Uruguay (en una mutualista y en un intento de robo). Sí crece la cantidad que reconoce haber padecido discriminación (15%).

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