PEPE PREGUNTÓN

Los derechos

Hace algunos días fui a la fiesta de fin de curso de mi nieto, el menor. Fue uno de esos actos interminables, en que los más chicos se mueren del aburrimiento y de la vergüenza, y los más grandes nos morimos del calor o, si no conseguimos un asiento, de la columna.

Durante el acto escuché a la directora, a maestros de diferentes grados, a un catequista y a alumnos hablar de los derechos del niño. Los adultos para destacar cuánto se trabajó durante el año para que los educandos tengan claro cuáles son sus derechos. Y los chicos para recordarnos a los grandes que los niños tienen derechos. Y que esos derechos deben ser respetados.

Cuando terminó la ceremonia, abracé a mi nieto, lo felicité por haber pasado de año y luego, mientras el resto de la familia se lo comía a besos, me escabullí para llegar hasta la directora. Cuando estuve frente a ella me presenté, le estreché la mano y le felicité por el acto. Pero, a la vez, le planteé una duda que me asalta cada vez que asisto a una ceremonia escolar. "Además de enseñarle a los niños cuáles son sus derechos, que es algo realmente importante, ¿se les educa también en cuáles son sus deberes, obligaciones y responsabilidades?", le pregunté. La docente me sonrió. "Abuelo, los tiempos han cambiado. Los niños ahora tienen derechos", se limitó a responderme antes de despedirse con otro apretón de manos.

Mi señora me rezongó durante todo el camino de regreso a casa. Que para qué hablé, que por qué dejé pegado a mi nieto, que el año que viene no me dejan ir.

¿Pero qué fue lo que hice? ¿Acaso le falté el respeto a alguien? Bueno, pensándolo bien, tal vez sí. Quizá puse sobre la mesa un tema que, en un país donde de un tiempo a esta parte sólo importa la denominada Agenda de Derechos, ya se ha vuelto tabú la agenda de los deberes, las responsabilidades y las obligaciones.

Creo que mi señora tiene razón. Y que voy a tener que ir a pedir disculpas a la directora. Y a mi nieto, por dejarlo tan mal parado. ¿Cómo se me viene a ocurrir preguntar si quienes están formando a las futuras generaciones, además de enseñar a los más chicos que tienen derechos y que deben hacer que se respeten, les recuerdan también a esos niños que de la mano de los derechos llegan las obligaciones y las responsabilidades?

Sólo yo puedo ser tan tremendamente desubicado. ¿Acaso alguien habla hoy en día en Uruguay de responsabilidades, de deberes y de obligaciones?

No. Nadie lo hace. Todos hablan de derechos. De derechos conquistados. De derechos adquiridos. De derechos por los cuales luchar.

¿Y por qué nadie habla de los deberes, las obligaciones y las responsabilidades? Sencillo. Porque a quien lo haga esta sociedad, que sólo quiere mantener los derechos adquiridos y conquistar más y más derechos, le dará la espalda. Y lo mirará como a un perfecto desubicado. Como mi esposa me está mirando a mí en este momento.

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