VIAJES

Un viaje por las tierras rojas de Argentina

Algunos paisajes de la provincia de La Rioja transportan a otro mundo; aquí los amantes de la aventura, de la historia y del enoturismo pueden cumplir con una larga lista de atractivos.

Un hombre mira por binoculares en La Rioja, Argentina.
Un hombre mira por binoculares en La Rioja, Argentina.

La Ruta 40 nos lleva por lugares increíbles. La Rioja, en Argentina, tiene paisajes espléndidos que van desde lagunas y viñedos a miles de metros de altura hasta rutas de trekking para aventureros. En la capital, el viaje debe comenzar en la plaza 25 de Mayo, donde se halla la Casa de Gobierno, que fue construida durante la gobernación de Eduardo Fernández Valdés e inaugurada en 1937. Del otro lado de la plaza está el famoso Club Social de La Rioja, antiguamente Escuela de Aplicación de varones. También frente a la plaza se yergue la Basílica Menor de San Nicolás de Bari, que data de principios del siglo XX. Otro templo que no hay que dejar de visitar es el de Santo Domingo, declarado Monumento Histórico. Es uno de los edificios más antiguos del país que aún se conserva en pie. Construido totalmente con piedra por manos indígenas y dirigido por los hermanos dominicos, data del año 1623.

Fuera de la capital, una de las primeras paradas es en la Cuesta de Miranda, un camino de cornisa que posee impresionantes farallones de color rojo intenso a 2.020 metros sobre el nivel del mar. El punto más alto de la ruta es Bordo Atravesado, a 2.040 msnm.

El Parque Nacional de Talampaya, por su parte, es una joya natural que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad y Maravilla Natural Argentina. Allí se ven gigantescas elevaciones rojizas que brindan la sensación de estar en otro planeta. Trekking diurnos y nocturnos, paseos en ómnibus sin techo hasta la Quebrada de Don Eduardo, los cañones del Talampaya y del Arco Iris y la Ciudad Perdida son algunas de las propuestas que se ofrecen para los turistas.

Otro dato. Cerca de allí está el Parque de Dinosaurios de La Rioja, ubicado en la localidad de Sanagasta. Es único en el mundo porque allí se descubrieron nidadas de huevos con una antigüedad de 65 a 95 millones de años. Hay 10 especies de dinosaurios recreadas a escala real.

El cráter Corona del Inca es uno de los sitios más deslumbrantes de La Rioja. Es una laguna azul, ubicada a 5.550 msnm y de 350 metros de profundidad, la más alta del planeta.

Chilecito

 El fin del viaje por carretera es en Chilecito, muy conocido por sus vinos, sus aceitunas y por la estación número uno del Cablecarril, un monumento histórico nacional que fue, además, declarado como el más largo y alto del mundo. Durante unas cuantas décadas fue el punto de llegada del cobre, plata y oro extraídos de las montañas riojanas. Su construcción finalizó en 1905 y tiene una longitud de 35 kilómetros en línea recta desde los 1.100 metros en Chilecito y hasta los 4.600 del cerro Famatina.

El Cablecarril posee 262 torres y nueves terminales: la Uno está en Chilecito y la Nueve en la mina La Mejicana, sobre el macizo Famatina.

Un sistema de cableado aéreo impulsado por motores a vapor desplazaba las vagonetas desde la mina bajando los minerales para ser volcados directamente en los trenes y ascendían llevando hombres, herramientas, víveres, agua, medicinas y demás elementos necesarios.

En la Estación Uno hay un muy lindo espacio: el Museo de la Minería Dr. Santiago Bazán, que explica toda la historia de esta actividad regional, un bastión de la economía riojana, cuyo epicentro fue Chilecito. La explotación minera se fue apagando con el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914 y el retiro de los ingleses. Otras empresas privadas continuaron con la explotación hasta 1926.

La Estación Dos es “El Durazno”, llamada así por el color del río que pasa a su lado, de color ocre. La estación está ubicada en Santa Florentina, a 7 kilómetros de Chilecito y a unos 1.539 msnm.

Desde aquí se pueden visitar los quemadores, donde se limpiaban los minerales. Lamentablemente, el campo está muy destrozado por el paso del tiempo y hay una fea sensación en el aire.

En Santa Florentina comemos en un pequeño parador y un parroquiano nos cuenta brevemente la historia de la explotación minera en la provincia y nos regala “oro”. No era otra cosa que el llamado “oro de los tontos”, la pirita.

Cerca de la Estación Dos está el Río Amarillo que corre con un pequeño hilo de agua en una zona boscosa con los picos nevados de fondo.

A partir de la próxima, se recomienda utilizar un vehículo 4x4, ya que las dificultades del terreno son mayores.

La mejicana

Las próximas estaciones son de muy difícil acceso para personas sin ningún tipo de equipo para montaña. Estas son: Estación Tres El Parrón (a 1.963 metros), Estación Cuatro Siete Cuestas (a 2.517 metros), Estación Cinco Cueva de Romero (a 2.660 metros), Estación Seis El Cielito (a 3.226 metros), Estación Siete Calderita Nueva (a 3.896 metros) y Estación Ocho Los Bayos (a 4.372 metros).

Para llegar a la Estación Nueve, La Mejicana, hay que ir hasta Famatina, un pequeño y hermoso poblado situado en una antigua zona perteneciente a la tribu de los Diaguitas que vivían de la caza y de los cultivos.

Aún están las construcciones de adobe y piedra que habitaban los obreros.

Hay una frase que invade todo el lugar: “Famatina no se toca”. ¿Qué es lo que se reclama? En 2004 comenzaron a realizarse protestas en contra del denominado Proyecto Famatina, un mega emprendimiento minero de la transnacional Barrick Gold Corporation, a la que se le acusaba de afectar al ecosistema. En 2007 la empresa abandonó sus intenciones pero fue sustituida por otra en 2010.

La mina La Mejicana es un lugar abandonado y está tan alto que da la sensación de estar tocando las nubes. Una camioneta nos deja en un túnel que conduce al interior de la montaña. En el piso hay nieve y en las paredes está el “oro de los tontos”.

No es lo único para ver en Famatina. Ubicado sobre los 2.500 metros de altura, el Cañón del Ocre se caracteriza por sus tonos ocres oxidados brindados por la presencia de azufre en los componentes de sus rocas.

Entre las iglesias más destacadas se encuentra la de San José de Campanas que fue declarada Monumento Histórico Nacional en el año 1967 y está ubicada en el centro de la plaza pública del pueblo.

El casco histórico del poblado conserva aún viejas casonas del siglo XVIII, como las de Lucía Carrizo (1713) y Lorenzo Eizaguirre (1770-1804), que están muy próximas a la iglesia.

Olta

Un ómnibus con dirección a Olta lleva hacia el sudeste de la provincia, donde hay tierras más bajas y cálidas. Se la conoce como el “Oasis de los Llanos Riojanos”. En todos lados aparece un nombre: Chacho Peñaloza. Fue un caudillo y militar federal, uno de los últimos líderes en levantarse en armas contra el feroz centralismo de Buenos Aires que controlaba y regulaba la vida de las diversas provincias. Fue derrotado en Olta en 1863 y su cabeza fue cortada y clavada en la punta de un poste en la plaza central. Hoy en día su figura es todo un símbolo de la resistencia y de la identidad de las provincias frente al poder centralista.

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