EN CONSULTA i Pablo Pera pirotto

Signos del embarazo en la piel

Uno de los trastornos más frecuentes durante el embarazo son los cambios pigmentarios. Éstos se presentan como áreas más oscuras, localizadas en el rostro a nivel de las mejillas, el dorso de la nariz, la vertiente cutánea del labio superior y la frente.

DR. PABLO PERA PIROTTO

Pero también otras zonas del cuerpo se manchan, como la línea vertical que aparece a lo largo del abdomen en muchas mujeres, y en ocasiones también se oscurecen las aréolas de las mamas e incluso la vulva.

Esto comienza a manifestarse en la segunda mitad del embarazo, y en la mayoría de los casos desaparece completamente después del parto. De todas formas, en un porcentaje menor puede persistir en forma completa o parcial.

En relación al tratamiento, hay una gran variedad de productos despigmentantes que ayudan a aclarar progresivamente estas áreas oscurecidas. Generalmente se aplican por la noche, siendo indispensable el uso de una pantalla solar durante el día. Algunos de ellos pueden ser utilizados durante el embarazo y otros es conveniente comenzarlos a usar después del parto.

Las estrías son otro de los problemas para algunas embarazadas. Se producen por la rotura de las fibras elásticas de la piel, debido al gran aumento del volumen en pocos meses. En general se presentan en la mitad inferior del abdomen, así como también a nivel de las caderas, los glúteos y las mamas. En un comienzo tienen un color rojo-violáceo y con el paso del tiempo, van adquiriendo un tono blanquecino nacarado. Si bien existen tratamientos, éstas son muy difíciles de eliminar y más que nada hay que apuntar a mejorar su apariencia, y sobre todo a prevenirlas con cremas específicas que nutren la piel desde las primeras semanas de gestación.

Muchas veces en el embarazo se constata un crecimiento de los pelos, a nivel de la cara, los brazos, piernas y abdomen, debido a factores hormonales. Si bien este hirsutismo es motivo de preocupación en la embarazada, afortunadamente tiende a involucionar sin necesidad de una terapéutica específica en los meses posteriores al parto.

Y es, precisamente, varias semanas después de haber dado a luz, que se puede observar una caída de cabello muy notoria, que se conoce como efluvio telógeno. Esto se debe a que producto del estrés, muchos de los cabellos se sincronizan en esa etapa de su ciclo y caen luego en forma conjunta, conformando verdaderos mechones. Hay que tranquilizar a la paciente, explicarle que está dentro de lo esperable, y que el cuero cabelludo suele repoblarse con el transcurso del tiempo, pudiendo ayudar con champúes, fármacos y lociones específicas.

Por último, hay que mencionar que si bien es frecuente que los lunares puedan tener algunos pequeños cambios tanto de color como de tamaño durante la gestación, es conveniente que siempre sean examinados y controlados por un médico dermatólogo.

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