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¿Relación de años o amor pasajero?

En los primeros meses no hay indicios que permitan descubrir si ese nuevo amor será efímero o duradero, de acuerdo a un grupo de psicólogos estadounidenses.

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Foto: Shutterstock

No son pocos los que aseguran que en esa primera cita o encuentro se dieron cuenta de que estaban frente al amor de su vida . Se trata de historias, todas, que se construyen con la mirada puesta hacia atrás, después de años o décadas de vivencias y proyectos compartidos. En otras palabras, con el diario del día —o, mejor dicho, del año o la década— siguiente es fácil confirmar si esa primera impresión. Pero ¿existen elementos presentes en el momento del enamoramiento que permitan discernir si se tratará de una relación de largo o de corto aliento? No, de ningún modo, afirma un grupo de psicólogos estadounidenses que plasmaron sus conclusiones en un estudio publicado este año en Journal of Experimental Psychology.

“No hay evidencias de que las personas puedan distinguir al comienzo de una relación si esta será de largo plazo y seria o de corto plazo y casual”, aseguró Paul Eastwick, profesor de psicología de la Universidad de California. “Las trayectorias de las relaciones de corto y de largo plazo típicamente se apartan a las semanas o meses de que uno conoce a una persona”, agregó. En el estudio, se sostiene que hasta que ello ocurre no hay indicios del futuro (o no) de una relación.

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Eastwick y sus colegas basaron sus conclusiones en encuestas realizadas a más de 800 personas de diferentes edades, en las que se empleó una metodología llamada “reconstrucción de relaciones”. A los voluntarios se les pidió que relataran los eventos y las experiencias que habían tenido desde los momentos previos al inicio de sus relaciones (tanto de corto como de largo plazo). El análisis de los distintos relatos mostró que el interés romántico surge en igual medida en ambos tipos de relaciones, sin aportar dato que permita discernir cuál será el futuro.

El estudio aporta un dato interesante en relación a cuándo comienzan a separarse los caminos que conducen a una relación casual, de una de largo aliento. En general, sostiene el estudio, en el momento en que la relación incorpora al componente sexual.

El sexo como test

“Algunos de los momentos más interesantes de estas relaciones se producen después de que uno conoce a la persona cara a cara, pero antes de que algo sexual ocurra”, comentó Eastwick, y agregó: “Uno se pregunta ‘¿Esto irá a alguna parte?’ o ‘¿Qué tanto me interesa esta persona?’. Generalmente es en este punto en el que las relaciones de corto y de largo plazo comienza a divergir, e, históricamente, contamos con muy poca información acerca de este particular período de tiempo”. Según Eastwick, “las personas tienen sexo con algunas parejas por primera vez y piensan “Guau, esto está muy bien”. Entonces, tratan de convertir esas experiencias en relaciones de largo plazo. En otros casos, la reacción es “mmmm”, lo que da lugar a relaciones de corto plazo”. En otras palabras, las conclusiones del estudio sostienen que es tras el encuentro sexual que comienza a evaluarse si existe una real atracción que amerite pensar en algo más que en volver a tener sexo. Para Eastwick, las relaciones duraderas son aquellas que comienzan especialmente “excitantes” y “sexis”, y que luego evolucionan hacia un vínculo estable y duradero.

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Stella Maris Rivadero es psicoanalista especialista en relaciones de parejas y dice que “si bien el encuentro sexual es muy importante, alguna veces puede determinar el corto plazo si la relación es muy insatisfactoria o provoca aversión o rechazo el cuerpo del otro. Pero no siempre garantiza el corto o largo plazo. El sexo es un elemento muy importante, pero se juegan otras variables, que tienen que ver con la historia particular de cada uno”.

La psicoanalista agregó que, más allá del momento en que comienzan las relaciones sexuales, existen otros sucesos en la vida de la pareja que son determinantes para su continuidad, momentos que en algunos casos pueden estar separados años del inicio de la misma. “Hay momentos bisagra en la historia de una pareja donde es proclive la aparición de conflictos o divergencias: como la maternidad y la paternidad. Ahí puede aparecer la culpa, la demanda de una de las partes, la no solidaridad y el tiempo que se les dedica a los hijos, o un cambio de trabajo o la diferencia de ingresos, o el crecimiento de uno de los miembros de la pareja y el estancamiento del otro”. 

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