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La principal arteria de Bangkok

Khao San Road es una de las calles más conocidas de la capital tailandesa y el destino más frecuente de los viajeros que llegan.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Esta calle reúne desde la cocina a los edificios más simbólicos de la ciudad.

Khao San Road es una de las calles más más conocidas y ajetreadas de Bangkok y el destino más frecuente de los viajeros que llegan a la capital de Tailandia. Pero entre tanto estímulo y fiesta, esta famosa ruta tiene mucho más que entregar. Aquí, algunos datos para darle una segunda mirada a este sector en constante expansión.

Un auténtico clásico.

El masaje tailandés tiene fama propia gracias a sus técnicas de estiramiento y profundidad, y centros donde probarlos se encuentran cada dos pasos en Khao San. Pero uno de los mejores es Darin Beauty and Spa, que ofrece tantas opciones que uno podría pasar el día entero probando tratamientos (revitalizadores, purificadores e hidratantes). Pero hablamos de masajes y aquí cuentan con ocho distintos, que van del thai y las técnicas donde se usan solo los pies al relajante con aceite caliente.

Comida para osados.

En este agitado barrio cuesta encontrar lugares donde pasar una tarde tranquila y relajada. Por suerte existe Sanam Luang, un amplio parque donde se realizan ceremonias reales desde 1782, entre las que se incluye la que da inicio a la temporada de cosecha de arroz. El resto del tiempo, Sanam Luang Park es el lugar para hacer picnics o jugar futvóley, mezcla de fútbol y vóleibol bastante popular entre los tailandeses. El parque está a los pies del Palacio Real, así que uno puede hacer la primera parada en esta edificación y luego enfilar al parque cuyos alrededores se convierten en un mercado nocturno: no es de los más grandes de Bangkok, pero ofrece todo tipo de artesanías, libros y comida local como grillos fritos, escorpiones, cucarachas y larvas. Por si se siente especialmente aventurero.

Tan lejos, tan cerca del ruido.

El consejo usual es no hospedarse en la calle Khao San, sino buscar en los alrededores del barrio por el ruido que siempre hay en la arteria más activa de Bangkok. Pero esto no es totalmente cierto. En esta misma calle está D&D INN, hotel que por fuera parece antiguo y desolado, y que por dentro es un oasis de calma. Tiene spa y piscina en la azotea, desde donde se logra una vista tan increíble de la ciudad que hace que uno olvide que solo unos pisos más abajo está la zona más ajetreada de Bangkok. Si aún así prefiere alejarse de Khao San Road, la mejor opción es el Rambuttri Village Inn & Plaza, que tiene dos piscinas al aire libre y uno de los mejores restaurantes de la zona.

El templo escondido.

Khao San Road es conocida como una de las calles con más vida, luz y ruido, tanto de día como de noche. Tanta actividad a veces impide que la gente repare en Wat Chana Songkhram, un enorme templo construido en el siglo XVIII en cuyo interior se encuentra un asombroso Buda gigante de mármol y se puede ver a varios monjes orando y prendiendo inciensos como tributo. Si quiere probar esta forma de meditación, mensualmente los monjes del templo ofrecen un retiro que dura 10 días que incluye alojamiento, comida y meditación silenciosa a cambio de donaciones. La única regla es que, una vez empiece, debe terminarlo. Nada de escapar.

Los mejores restaurantes.

Clandestino Fun Food Bar lidera el ranking de los mejores lugares para deleitarse en Bangkok. La comida callejera es una especie de institución en Tailandia. Si busca algo de ese estilo, pero donde pueda comer sentado, este restaurante es la opción. Partió justamente como carrito callejero y le fue tan bien que abrió este local que ahora es un éxito.

En segundo lugar está The Macaroni Club. Este bar-restaurante se encuentra en una de las calles más transitadas, pero pareciera pertenecer a otro lugar: tiene paredes de bambú de dos metros, mesas rústicas de madera, enormes budas y una cascada que termina en un pequeño lago donde flotan flores de loto. La terraza es el lugar ideal para detenerse por un trago y algo de su carta que fusiona lo tailandés y lo occidental.

El podio de los tres reductos más recomendables lo completa Aquatini Restaurant & Bar. Una de las ventajas de Khao San Road es que está a orillas del río Chao Phraya. Y Aquatini tiene una vista privilegiada sobre este curso de agua, que además acompaña con buena comida. Las recomendaciones de la carta son los camarones apanados, cualquier tipo de pescado con salsa de mango y, de postre, plátano frito con helado.

El palacio de los teatros.

Unos pocos días en Tailandia bastan para darse cuenta de la importancia de la música y la danza en la cultura local. Y justamente para apoyar estas artes se construyó el teatro Wangna, que por dentro parece ser una especie de gran palacio que se ilumina cuando empieza la función, y sus colores —dorado y morado— son los que se ven en todos los monumentos que homenajean al Rey.

En Wangna se presentan obras de teatro, festivales de música o intervenciones de arte que generalmente tratan temas como las religiones, las celebraciones o la mitología local, entre otros hitos relevantes de la cultural tailandesa. 

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