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Audiolibros: una tendencia en crecimiento

Los audiolibros comienzan a ser una opción cada vez más buscada por los lectores; la falta de tiempo para leer y la posibilidad de compartirlos con otras tareas son sus claves.

El audiolibro es un formato que lentamente se va imponiendo.
El audiolibro es un formato que lentamente se va imponiendo.

La voz que contaba las andanzas de Pulgarcito tal vez sea muy cercana y persista como un murmullo lejano de la infancia. Pero basta que alguien nos cuente una historia interesante para que toda nuestra atención se concentre en esa voz. Pero si, además, esa historia está contada por alguien que ha hecho del arte de narrar su especialidad, ya será imposible salir de su hechizo. Y algo de eso es lo que pasa con los audiolibros.

El audiolibro tiene una larga historia en países europeos y en Estados Unidos; sin embargo es apenas incipiente en estas latitudes. Sus elevados costos de producción y las condiciones propias del formato no lo han hecho materia apetecible para los sellos editoriales. Pero esto parece estar cambiando y, de pronto, las condiciones impuestas por la cuarentena global hacen más propicia la vuelta a la lectura o a todo modo de esparcimiento entre cuatro paredes. Y el audiolibro ofrece una buena cantidad de ventajas comparativas respecto de su formato físico, el libro impreso, la incanjeable magia de la tinta y el papel.

Ventajas, entonces. La lectura requiere de un mínimo de concentración que no siempre es posible dedicar a un texto. No obstante, hay libros que desde hace tiempo nos están guiñando desde su estante y nunca nos dejamos sucumbir a su encanto. “No tengo tiempo” es la excusa más oída. El audiolibro se puede echar a andar mientras uno está haciendo otra cosa, por ejemplo, cocinando, trabajando en el taller o haciendo ejercicios.

Stephen King tiene varios títulos grabados por él y por terceros.
Stephen King tiene varios títulos grabados por él y por terceros.

“Me parece difícil” es otra excusa que se oye mucho por aquí. La lectura en voz alta puede ayudar a despejar esa supuesta dificultad. Disuelto el vínculo entre ojo y papel, el oído puede hacer su juego y mostrarnos que ese texto que creíamos abstruso y cargado de referencias suene un poco más accesible y llano.

“No me gusta este tipo de libro” puede ser otra. Un rato de lectura puede vencer ese prejuicio y abrir una experiencia nueva. “No conozco a este autor o autora y no sé si va a gustarme”, otra excusa al tropezar con un libro que un audiolibro puede ayudar a reparar.

Como se vio, algunas de las ventajas enumeradas pueden también hacer que, después de una sesión de lectura, uno decida por fin zambullirse en esas páginas.

En Uruguay, los audiolibros comienzan a hacerse oír y algunos sellos ya entraron de lleno en su producción. Y, precisamente, detrás de esa producción hay toda una pequeña industria que día a día se va sofisticando más.

EN CRECIMIENTO. Los dos principales grupos editoriales que operan en el mercado hispanoamericano fueron los primeros en lanzarse a la producción de audiolibros. El grupo Planeta ya dispone de un amplio catálogo con algunos de los títulos más vendidos en su formato original. A modo de ejemplo, en su sitio web puede hallarse en esta presentación títulos como Terra Alta, de Javier Cercas, reciente Premio Planeta; La cara norte del corazón, de Dolores Redondo; Alegría, de Manuel Vilas, también finalista del Planeta; La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, por mencionar solo algunos.

Otro tanto ocurre con Penguin Random House, el grupo que reúne a su vez una cantidad de sellos importantes y que se dedicó también a la producción de audiolibros, en este caso incluyendo a algunos autores uruguayos como novedad.

“El grupo está muy atento a las nuevas tecnologías y a nivel global los formatos como el e-book o el audiolibro están empujando muy fuerte en los principales mercados”, dice a Revista Domingo el director editorial de Penguin, Julián Ubiría.

El libro electrónico, en particular, si bien ya lleva algún tiempo en el mercado, aún no ha logrado romper el techo de ventas y se mantiene en modestos niveles. Solo en Estados Unidos, el e-book ha logrado hacerse con el 24% del mercado, una porción bastante menor en Europa, donde el formato de papel sigue siendo el favorito igual que en Latinoamérica. En cambio, el audiolibro se encuentra en plena expansión, aunque aún sus porcentajes son modestos.

“En ese contexto, el audiolibro ha crecido exponencialmente en Estados Unidos, Alemania y Reino Unido, aunque todavía en números menores respecto a los otros formatos”, explica Ubiría.

En los países hispanoamericanos la industria del audiolibro todavía es incipiente, aunque ya hay una producción considerable. El grupo Penguin trabaja con estudios sobre todo emplazados en México y España, recientemente uno más pequeño en Argentina que está produciendo para el Río de la Plata. Un proceso largo y costoso que pasa por varias etapas, ya que no se trata solamente de grabar a alguien leyendo.

El formato permite tomar contacto con un libro con total comodidad.
El formato permite tomar contacto con un libro con total comodidad.

¿CÓMO SE HACE UN AUDIOLIBRO? “Lo que solemos hacer es, primero que nada, enviar un briefing (informe resumido) a los estudios con el libro que queremos producir”, explica Ubiría.

En el informe, los responsables editoriales le indican al estudio de grabación qué tipo de voz creen que sería la adecuada, si masculina o femenina, así como indicaciones de entonación, énfasis y timbres. Luego el estudio escoge a actores de su plantilla y se hace una prueba.

“Generalmente lo que hace el estudio es enviarnos una prueba con tres actores que leen un fragmento de la obra y sobre esa muestra nosotros decidimos cuál es el más adecuado”, dice el director editorial de Penguin. “La lectura para un audiolibro requiere ciertas características que no son las normales, no es solo una persona leyendo; de alguna manera esto es una interpretación del texto, sin llegar a ser una obra de teatro, por ejemplo”, explica.

Una lectura pausada, con énfasis cuando así lo requiere, modulaciones y sentidos sugeridos en el texto que deben ser adecuadamente interpretados por la voz del actor o la actriz. Por esta razón son muy pocos los casos en los que el propio autor lee su texto, ya que la mayoría de las veces el escritor no cuenta con las habilidades interpretativas necesarias. “No es tan sencillo como puede parecer”.

Sin embargo, algunos autores han probado suerte en el audiolibro y con buenos resultados. En tal sentido, Ubiría recuerda algunas experiencias en títulos del grupo como son los casos de Claudia Piñeiro, que grabó un cuento de su último libro Quién no, o del escritor y conferencista Estanislao Bachrach.

“Todo esto hace que sea un proceso muy costoso y complejo; sobre todo, por esa razón, nosotros pudimos hacer no más de cuatro por año”, señaló Ubiría refiriéndose a los títulos locales que el grupo ha producido durante 2019. Para este año se está preparando un número similar. El audiolibro ya habla fuerte.

Los autores uruguayos que ya están en audiolibro

Un audiolibro puede tener una extensión total de ocho horas de lectura. El grupo Penguin Random House ha agregado a su catálogo varios autores uruguayos en este formato y tiene previsto incorporar más títulos para este año, si las condiciones económicas generales lo permiten. En el catálogo del año pasado el sello incorporó obras de Cecilia Curbelo, Fernando Butazzoni, Ruperto Long, Alejandro de Barbieri y Claudia Amengual. Para este año se proyecta la publicación de una obra de Hugo Burel, entre otros autores locales. El precio de venta al público de los audiolibros es variable y depende, por ejemplo, de la plataforma en que se adquieran. Según fuentes del sello editorial, en Amazon un libro en este formato ronda el precio de los US$ 14, una cifra bastante similar a la de los ejemplares originales en papel, explicaron las fuentes.

Stephen King, un pionero

“Los audiolibros son importantes porque proceden de la más antigua tradición, que es la narración oral”, dice Stephen King, el Rey del Terror y un pionero en la grabación y “lectura” de este formato. “La diferencia entre un libro que se lee y uno que se escucha es como la diferencia entre el sonido mono y el sonido estéreo envolvente”, asegura King. Y dice que una de sus experiencias más placenteras fue haber escuchado Sangre vagabunda, de James Ellroy en este formato. “Fue como escuchar jazz”, dice el escritor.

Una industria que arrasa en Estados Unidos

En Estados Unidos la industria del audiolibro está en plena expansión y ya tiene una larga tradición. Según una nota de Publishers News, en 2018 alcanzó una venta récord por US$ 940 millones El informe señala que más del 91% de las ventas provenían del formato digital. Los libros de ficción, en particular los thrillers, los de misterio y suspenso, ciencia ficción y fantasía fueron las obras más demandadas en este formato. Pero las obras de no ficción tienen un segmento importante con un 32,7% de esas preferencias.

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