Viajes

Así se empaca para viajar un año sin parar

La encargada de visitar y escribir sobre los 52 destinos incluidos por The New York Times como imperdibles de 2018 puso a prueba consejos para viajeros de largo aliento. Aquí sus conclusiones.

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Foto: Shuttertock

Arrastré un colorido bolso para realizar la primera de cuatro partes de mi maravilloso e imposible viaje a los 52 destinos elegidos por The New York Times para visitar durante 2018 porque era lo único que tenía donde entraba todo lo que creía que iba a necesitar para una travesía así. Blogs, escritores de viajes, amigos corresponsales extranjeros y asistentes de vuelo me dieron buenos consejos antes, pero estos últimos cinco meses de moverme por diferentes climas y fronteras han sido un descubrimiento acerca de lo que funciona para mí, realizando pruebas y asumiendo un montón de errores. Estas son mis conclusiones más importantes sobre cómo empacar —y prepararse— para un viaje solitario de muy largo aliento.

Tarjeta

Estaba tan estresada por hacer la valija y comenzar este nuevo trabajo que pasé totalmente por alto lo que más necesitaba: tarjetas de crédito adecuadas para asegurarme de tener acceso a dinero en todo momento. No haberlas gestionado antes de irme fue el mayor dolor de cabeza a lo largo de la primera parte de este viaje. Tuve que esperar 40 días para obtener una, considerada la mejor para viajes internacionales, y en su lugar tenía otra con un límite de gasto muy bajo. Entre los costos del viaje mismo y los enormes depósitos que pedían las compañías de alquiler de auto, estaba copando mi saldo cada dos días.

Los sistemas de acumulación de puntos son un atractivo excelente, pero lo primordial era tener una tarjeta que funcionara en el mundo real. Por ejemplo, hay que asegurarse con alguna que tenga chip, aparte de PIN, porque ya que no se puede pagar sin eso en los quioscos automatizados de Europa.

Equipaje

Primero, hágase esta pregunta: ¿Qué clase de viajero soy? ¿Mochilero resistente? ¿Chic minimalista? Luego, elija el equipaje que dé cuenta de eso. En la web Wirecutter hay sugerencias según lo que necesite y cómo viaje. Soy una mujer adulta, periodista web, que debe acarrear (y vigilar) todas sus pertenencias. Así que necesitaba unos bolsos compactos, pero con más capacidad de la que en realidad soy capaz de levantar. Mi kit: un estuche de mano donde llevar algo de ropa y artículos personales, una mochila que soporta unos nueve kilos de material informático y cámaras, y un bolso pequeño... porque no sé cómo vivir sin uno.

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Foto: Shuttertock

Dejalo en casa

Zapatos de taco alto, buenos vestidos, mi cartera de cuero favorita, todo eso volvió en el primer envío a casa. Mi nuevo lema es: un viaje como este arruinará cualquier objeto que ames. Desde entonces he vivido con mi bolso Le Sportsac Essential Crossbody. Es prácticamente a prueba de robo y caben todos mis elementos esenciales (billetera, teléfono, baterías externas, Ray-Bans, protector labial, pasaporte) en compartimentos bien organizados. Además, es lavable, lo que ha demostrado ser crucial cuando se trata de desastres que involucran ingredientes como protector solar en polvo y chocolate derretido.

Bolsos resistentes

En mi caso elegí intencionalmente una Briggs & Riley Baseline International Carry-On de dos ruedas. Cierto, es un poco pesada y cara, pero también es cierto que tiene un diseño único de cuerpo blando que la hace espaciosa y fácil de llenar. Puedo sentarme en ella en las estaciones de tren, arrastrarla sobre adoquines y revisarla cuando quiera. Además, esas dos robustas ruedas no se apartarán de mí si me distraigo, lo que me da algo de protección adicional contra robo.

En cuanto a las mochilas, eso fue más complicado. Pero estoy contenta con la tercera que compré, una Osprey Fairview 40, que tiene un marco de aluminio que ahorra espacio, además de pretina y correa para el pecho (recuerde conseguir una cubierta contra lluvia).

¡Compartimente!

Nunca son demasiados los compartimentos dentro de un equipaje. Los organizadores y sacos de compresión de Eagle Creek mantienen la ropa ordenada (utilizo el método de ponerla en rollos), mientras que en las bolsas de malla de nylon de Muji y The Container Store cabe todo lo demás. Las cosas que pueden derramarse se ponen dentro de Ziplocs. La pequeña mochila REI Co-op Flash 22 Print Pack se guarda fácilmente y puede usarse en cualquier sitio.

Sin batería

Los enchufes de hotel nunca son tan adecuados ni abundantes como quisiéramos. El milagroso Allocacoc PowerCube tiene dos puertos USB y un montón de adaptadores. Lo complemento con un cable USB Anker de poco menos de 2 metros, que puede estirarse hasta la cama en la mayoría de las habitaciones hoteleras, o con una de mis baterías portátiles. Hablando de baterías, tres parece ser el número mágico: dos grandes para los días largos (un Anker PowerCore 20100 y una Tronsmart Presto 10000 ) y una pequeña Jackery que se recarga más rápido que las otras.

libreta apuntes
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Encuentre su uniforme

Prefiera la comodidad al estilo. Adhiera a los negros y tonos neutros para facilitar la mezcla y combinación de prendas. Además, son colores que esconden mejor las manchas. Puede agregar toques de color con joyas y bufandas, por ejemplo. Además, elija tejidos como la lana Merino, que es antiarrugas, se seca rápidamente y no retiene olores. Además, una que otra prenda manga larga para protegerse del sol, y un traje de baño Esther Williams, retro, de una pieza, que también sirve para salir cuando se combina con pantalones cortos negros de Joy , de Londres. De la cintura para abajo, siempre calzas. Para los días de viaje o salidas informales, elijo unas térmicas azul marino. Los días restantes, me pongo las Wolford Velour, elegantes, aterciopeladas. Me mantienen abrigada en las caminatas en la Patagonia e Islandia. Es posible que nunca vuelva a usar jeans.

mochilera
Foto: Shuttertock

Tenga una rutina de avión

Cuando viajo, siempre pierdo cosas. Así que cuanto más fija sea la rutina, más fácil darse cuenta de que algo anda mal. Siempre realizo el mismo procedimiento de salida del hotel, uso la misma ropa y los mismos accesorios para el vuelo, entre ellos calcetines de compresión (los mejores que he probado son de Cep Compression) y audífonos con cancelación de ruido (los uso para transcribir entrevistas), aunque no necesita unos costosos.

Botiquín

Dos periodistas amigos —Heidi Vogt, que ha vivido en Afganistán y África, y Jean H. Lee, experto en Corea del Norte— fueron mis gurús del empaque: fusioné sus sugerencias con algunos trucos. Más allá de lo básico (parches curita, pomada antibacteriana, ibuprofeno), son de utilidad: aceite de lavanda para mordeduras de insectos; Loperamida, Cipro y sales de rehidratación oral para los inevitables problemas gastrointestinales, y Travelan, que se toma antes de las comidas para evitar lo inevitable; un purificador de agua portátil , muy útil mientras estuve encerrada en hoteles sin agua embotellada, y una pelota de tenis para rodar sobre músculos adoloridos (un truco de terapia física).

Celular como computador

Siempre viajo con un teclado que conecto a mi teléfono vía Bluetooth. Es particularmente útil para escribir historias y mails con más facilidad. Pesa casi nada y así puedo dejar mi computador cargando fotos por wifi en el hotel, o si hay lluvia o riesgo de robos. Este accesorio también es muy recomendable para esos días en que se pasan largas horas lejos de los enchufes. El computador puede morir, pero el combo celular-teclado-batería portátil permite seguir. ¿Y qué pasa con el iPad? Pensé que lo necesitaría para ver películas en aviones, pero simplemente se volvió otra cosa más que tenía que sacar del bolso en la fila de seguridad del aeropuerto. No lo extraño. 

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