Nuevo libro de la autora uruguaya

Dieciséis relatos de Mercedes Rosende sobre mujeres feas

Mujeres feas y de clase media, porque Mercedes Rosende abreva en esa literatura de clase media que domina la comarca, y la cruza sin piedad con su bisturí narrativo.

Mercedes Rosende
Mercedes Rosende

Se ha dicho que la narrativa uruguaya es de clase media urbana, tanto en sus contenidos como en sus destinatarios. Historias de mujeres feas, el libro de relatos de Mercedes Rosende actualiza los conflictos, el lenguaje, el universo de la clase media montevideana, dando cuenta de su diversidad e imposibilidad para ser definida de modo unívoco, insertándola en un mundo más complejo, dominado por el capitalismo, la tecnología y los nuevos vínculos.

Los personajes nadan en una soledad y depresión imperceptible y cotidiana que a veces se detecta demasiado tarde. Sin embargo, en muchos de los relatos, tienen un tipo de iluminación que les permite darse cuenta de la necesidad de un cambio y lo llevan a cabo, incluso a contrapelo de lo moral, lo legal o lo racional. Esa especie de anagnórisis muchas veces está marcada por una fisura en la rutina, un hecho fuera de lo común, un extrañamiento en el medio de la constante. Varios relatos están relacionados con viajes, con la movilidad, con no-lugares, marcando la necesidad que muchas veces tienen estas mujeres de moverse, de salirse de lo estático y lo pasivo, de emanciparse de cierta realidad opresiva.

La opresión no siempre es visible, o explícita. El yugo muchas veces son cuestiones aprendidas, heredadas, trasmitidas de generación en generación, una culpa y un deber ser que tiene que ver con el lugar de la mujer, interiorizados y guardados sin ser cuestionados. Dolores y angustias ocultados bajo un pacto de silencio que no se rompe. El dolor se guarda, no se dice, se barre muchas veces bajo la alfombra, pero la recurrencia a lo que no fue, a lo que pudo haber sido, es constante, como si no alcanzara con hacer como si no existiera y la única solución sea exteriorizarlo, decirlo, encargarse del problema, enfrentarlo.

Todas estas cuestiones están planteadas sin juzgamientos ni bajadas de línea, los misterios no se resuelven, lo extraño como viene se va, los personajes toman decisiones sin dar cuenta, eligen fingir no para engañar sino para sobrevivir, y lo hacen sin problema y todo genera un clima que atraviesa los relatos y que lo vuelven un territorio tan opresivo como libre, anárquico, evidente en relatos como “Samarcanda blues” o “Para espantarte mejor”, de los más logrados del libro. Una narrativa de los detalles, pero que no es descriptiva de más. Un libro que puede ser asfixiante y opresivo, pero no por el encierro sino por la cantidad de aire y movimiento que se respira en sus páginas.

HISTORIAS DE MUJERES FEAS, de Mercedes Rosende. Tusquets, 2020. Montevideo, 177 págs.

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